Última Actualización: Enero de 2008

Vida cristiana

Los hermanos de José tenían dos caras


JAE HUN SHIN

“Habitó Jacob en la tierra donde había morado su padre, en la tierra de Canaán. Esta es la historia de la familia de Jacob: José, siendo de edad de diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba José a su padre la mala fama de ellos. Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores. Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente. Y soñó José un sueño, y lo contó a sus hermanos; y ellos llegaron a aborrecerle más todavía. Y él les dijo: Oíd ahora este sueño que he soñado: He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor y se inclinaban al mío. Le respondieron sus hermanos: ¿Reinarás tú sobre nosotros, o señorearás sobre nosotros? Y le aborrecieron aun más a causa de sus sueños y sus palabras. Soñó aun otro sueño, y lo contó a sus hermanos, diciendo: He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol la luna y once estrellas se inclinaban a mí. Y lo contó a su padre y a sus hermanos; y su padre le reprendió, y le dijo: ¿Qué sueño es este que soñaste? ¿Acaso vendremos yo y tu madre y tus hermanos a postrarnos en tierra ante ti? Y sus hermanos le tenían envidia, mas su padre meditaba en esto.” (Génesis 37:1-11)


LA DESCONFIANZA EN EL SEÑOR

En nuestra vida de creencia a veces sucede lo no imaginable, realmente nosotros en un lado de nuestro corazón queremos confiar en el Señor Jesucristo, también queremos confiar en la Iglesia, en el siervo de Dios y en los hermanos, pero en otro lado del corazón aún tenemos la resistencia contra la confianza en el Señor Jesús. ¿De qué manera tenemos resistencia contra la confianza en el Señor Jesús? Nosotros tenemos resistencia cuando nosotros mismos queremos protegernos.

A veces yo veo en la Iglesia que algunos hermanos están muy enojados contra la Iglesia, contra Jesucristo, contra el Pastor y también contra los hermanos. A mí también me había sucedido varias veces que estaba muy enojado contra la Iglesia, mayormente era por motivo de mi esposa, esto sucedió después de casarme; antes de casarme con mi esposa, yo servía sin dificultad al Señor ya que estaba soltero, estando soltero yo no tenía oportunidad de ver mi propia forma, ya que no tenía esposa ni hijos.

Entonces yo como servía al Señor solo, creía que estaba andando fiel ante el Señor, como un hermano que tanto cree en Jesucristo, que tanto cree en la Iglesia y también en el siervo de Dios, pero después que me casé, el Señor Jesús poco a poco se manifestaba enseñándome lo que desde antes había en mi mismo, pero yo no me daba cuenta de lo que yo tenía. Cuando yo me casé con mi esposa, a ella yo la había aceptado según la voluntad de Dios. Yo acepté la esposa que el Señor me había preparado pero yo no la conocía muy bien, no sabía cómo era su carácter, su forma de manejar la familia, entonces, por tal motivo, varias veces yo chocaba con mi esposa.

Y ¿Por qué chocaba con mi esposa? Es que sin haberme dado cuenta, la forma de mi madre se había clavado en mi cabeza, como una mujer respetable, yo tenía una buena imagen de mi madre, por eso yo quería mucho que mi esposa fuera como mi madre. Realmente yo no sabía que la imagen de mi madre lo tenía bien clavado en mi cabeza, esto recién podía saberlo cuando me casé con mi esposa, yo comparaba a mi esposa con la imagen que tenía de mi madre, por eso cuando mi esposa era menos que mi madre, yo la exhortaba.

Algunas veces lo que yo decía de broma a mi esposa, ella lo contaba como algo verdadero a la esposa de un Pastor mayor, entonces el Pastor mayor me llamaba y me decía: “Pastor Shin, ¿Puede venir a mi casa?, yo quiero conversar con usted” entonces yo decía: “Si Pastor, iré” y yo manejaba mi auto y al llegar a la casa del Pastor, él me preguntaba: “Pastor Shin, ciertamente tú dijiste a tu esposa que .....”.

Entonces yo interiormente me ponía rabioso, porque yo había dicho a mi esposa esas cosas en broma, pero ella contaba a la esposa del Pastor mayor como verdad.

Entonces el Pastor se preocupó por mi, porque creyó la información de mi esposa como verdad; Entonces, una vez pude aguantar “Bueno, puede ser que entre nosotros haya un malentendimiento, yo acepto” pero después ¿qué sucedía? Repetidamente cada semana o cada tres días empezaba a sucederme estas cosas, cosa que antes de casarme nunca me había sucedido, por eso muchas veces me ponía rabioso contra mi esposa, yo decía: “¿Todas las mujeres serán como mi esposa?” “Qué mujer tan complicada”.

Mi esposa continuamente contaba a la esposa del Pastor mayor, inclusive contaba hasta lo que yo hacía en mi cuarto, entonces de verdad yo me enojaba, y decía: “Ahora sí, con esta mujer yo no quiero conversar nada, ninguna broma más quiero decir” porque todo lo que salía de mi boca ella contaba a la esposa del Pastor mayor. Entonces ¿qué sucedía?, la esposa del Pastor mayor me tenía a mi como malo, me miraba con ojos malos, me decía: “Pastor Shin usted es malo”, y cada vez que yo estaba en presencia del Pastor mayor, él me exhortaba por mis dichos, realmente yo no decía así, sino era la interpretación de mi esposa que inflaba mis palabras.

Cuando recibía la exhortación yo decía interiormente: “Bueno, ahora cuando yo llegue a casa habrá la tercera guerra mundial, estallará una bomba atómica más fuerte que la de Hiroshima” pero, antes de llegar a casa, en el auto yo ya comenzaba a discutir, “mala, mentirosa, cuándo yo dije tal cosa de lo que contaste a la esposa del Pastor?!! ¿Por qué siempre informas mal a la misionera? Por eso la misionera piensa que yo soy un Pastor malo, ¿por qué cuentas cosas que yo no he dicho? Mala”.

Entonces mi esposa no quería perder, yo miraba muy bien las venas de su cuello que se agrandaba y decía: “¡No, yo no he hecho nada malo! Lo que tú dijiste ¡he dicho! Eres malo, todavía no quieres aceptar. Frente al Pastor aparentaste muy bien cuado te exhortaba, pero era mentira, ¿por qué ahora sale lo que hay dentro de tu corazón?” Interiormente yo pensaba, “Tiene razón” pero igual yo no quería perder, y le decía:“¡No! ¡Mala!”.

Esta cosa horrible me sucedía después de haberme casado, pero un día el Señor me preguntó: “¿Por qué estás enojado contra tu esposa?” Entonces yo pensaba el motivo de esta situación: “¿Por qué estoy enojado?”

“Si yo digo que confío en el Señor, que confío en la guía de la Iglesia, en la voluntad del Señor?” “¿Qué significa esto?” “Yo no acepto, no reconozco la obra del Señor en mi vida” “¿Por qué estoy enojado?” Por eso el Señor me preguntó: “¿Por qué estás enojado?” “¿Por qué quieres que tu esposa sea igual a ti?”.

Entonces yo profundamente comenzaba a pensar en el motivo por el cual yo me enojaba con mi esposa, y pude encontrar el motivo de mi enojo, en el fondo de mi corazón había DESCONFIANZA, yo no quería CONFIAR EN LA IGLESIA, EN EL SEÑOR. Yo quería andar en la Iglesia con buena forma, no quería andar nunca con mi mala forma, no quería mostrar mi vergüenza, mi falla, yo solamente quería mostrarme como un hermano fiel en la Iglesia, como un hermano muy bueno. Nunca quería que mi forma verdadera se manifieste en la Iglesia del Señor, por ese motivo, de querer protegerme por mí mismo, me pasaban todas estas cosas.

Entonces recién ya me daba cuenta del por qué estaba enojado, pude encontrar que en el fondo de mi corazón había MI PROPIA DEFENSA, quería defenderme, quería protegerme, no quería que nadie sepa “Quién soy yo” sí, yo quería que ellos sepan de mí, pero yo quería que sepan solamente la parte buena nada más, no quería que sepan la peor parte de mi vida de creencia, por ese motivo yo tapaba la boca de mi esposa, pero finalmente pude darme cuenta que en mi corazón había LA INCREDULIDAD, yo mismo quería protegerme, quería mostrarme ante los hermanos con buena forma.


EL ORGULLO DEL CORAZÓN

Realmente lo que el Pastor me decía era lo correcto, yo podía encontrar algo que estaba descomponiendo mí corazón, ¿y qué cosa era eso? EL ORGULLO, yo siempre decía: “Yo sé que el Señor Jesucristo me puede exaltar, me puede exhortar, yo sé que es mi guía, mi salvador, mi esperanza”, pero en mi interior por mí mismo quería exaltarme, entonces podía darme cuenta que yo no aceptaba el Gobierno de Cristo, que yo estaba atado a mí mismo.

Por eso un día al entender el motivo de mi enojo contra mi esposa me llegó la paz, por tal motivo le dije a mi esposa: “Cualquier cosa que quieras contar de mí a las esposas de los pastores mayores, cuéntales, sea algo bueno o malo, no me importa, cuéntaselos, todo lo que quieras contar, sea equivocadamente o correctamente, cuéntales; si por medio de que les cuentes a los pastores ellos me pudieran conocer más y a su vez me corrigieran y me dieran la guía espiritual, sería mejor, cuéntales cualquier cosa”, ya en mi corazón había la paz.

Mi esposa de igual manera iba a las esposas de los Pastores cada vez que había problema, para decirle que yo era malo; pero ¿Qué raro? Desde aquel tiempo cuando en mi corazón había venido la paz, las esposas de los Pastores exhortaban a mi esposa, le decían: “Me parece que tú siempre pones a tu esposo como un hombre problemático, tú eres la mala, ahora me doy cuenta que por tu culpa tu esposo no prospera en el Señor Jesucristo, ¡tú tienes que cambiar!”.

Desde aquel tiempo yo vi otra guía de la Iglesia, cuando yo mismo quería protegerme, el Señor me presionaba, me molestaba, pero cuando me vino la CONFIANZA EN CRISTO, en la Iglesia, en los Siervos, el Señor hizo conmigo alianza de paz, pero era muy diferente lo que sucedía con mi esposa, las esposas de los Pastores le decían: “tú eres la mala” “tú eres problemática, siempre usas tu inteligencia”; no solamente a mí me sucedió estas cosas sino a todos los cristianos.

Hermanos, por eso nosotros tenemos que entender que muchas veces el Señor para cambiarnos usa muy bien lo incomprensible, Él nos guía según su manera, lo que para nosotros es algo que no podemos comprender, el Señor por medio de esa manera, a veces nos interrumpe para sacudir lo que hay en el fondo de nuestro corazón. ¿Y qué hay en el fondo de nuestro corazón? La Defensa propia, la Incredulidad, la Desconfianza; eso es lo que Dios quiere sacar de nosotros, porque cuanto más sale la incredulidad, la dureza que hay en el fondo del corazón, nuestro Señor Jesús puede dominar, puede llenarnos con Su Palabra.

Yo a veces veo en la Iglesia que cuando yo tengo buena relación con los hermanos, los hermanos también quieren llevar buena relación conmigo, pero cuando algún día yo quiero tocar el corazón de algún hermano, yo veo que ellos al ser tocados, el hermano o la hermana se enojan, ya ellos están furiosos contra la guía de la Iglesia.

Entonces yo pienso: “¿Por qué este hermano cuando estoy con él, con buena forma, él también quiere estar conmigo con buena forma? ¿Por qué se pone rabioso contra la Iglesia cuando quiero ayudarle tocando el fondo de su corazón?” Ah, entiendo, aquel hermano quiere estar conmigo como compañero, pero nunca quiere tener una relación de oveja ante el Pastor, no quiere recibir guía de la Iglesia.

Entonces yo quisiera preguntar a los hermanos que se enojan por la interrupción que hace la Iglesia acerca de su vida privada, “¿Por qué estás enojado?” “Si todo lo que la Iglesia dice es lo correcto?” Eso quisiera preguntar, sí, realmente hay un motivo, es por causa del ORGULLO DEL CORAZÓN. También cuando un hermano sabiendo que está mal y un hermano le aconseja, ese hermano se enoja, realmente el Señor Jesucristo habla por medio de ese hermano que aconseja, entonces yo quiero decir: ¿Por qué se enojan? Piensen bien, ese pensamiento ¿de dónde viene? de un rumbo desconocido, ¿por qué sin identificar quieren aceptarlo? Tienen que identificar de dónde viene, viene del diablo, por eso tienen que cortar la comunicación con él. “¿Ustedes creen que ese pensamiento viene del Señor Jesús?”.

Hermanos, si hay en nosotros el sentir que hubo en Jesucristo, no podríamos tener esa forma, por eso esa forma al no ser de nuestro Señor Jesucristo ¿de quién es? ¿de dónde viene? Eso viene del diablo. Entonces hermanos, si esto viene del diablo ¿por qué queremos aceptarlo? Uno tiene que entender que si uno recibe la guía del diablo, éste lo alejará de la Iglesia ¿Para qué? Para arrebatarlo como lo hace un lobo con una oveja, para cortarle la vena principal de su cuello.


DEBEMOS PENSAR: ¿POR QUIÉN SOMOS GUIADOS?

Nosotros debemos saber y pensar de los diferentes casos de nuestra vida de creencia, “¿Por qué motivo me vino esta cosa?” “¿Por qué motivo estoy así?” “Mi emoción, mi enojo de dónde viene?” “¿De dónde viene mi rabia?” “De dónde viene este gozo y esta alegría?”

Deben saber PENSAR para que puedan ser guiados por el Espíritu Santo, nosotros tenemos que saber que no todos los días uno es guiado por el Espíritu Santo, muy a menudo somos guiados por el espíritu inmundo que se manifiesta en forma mentirosa como ángel de luz, por eso tenemos que pensar, “¿por quién soy guiado?” “si soy guiado por el Espíritu Santo, ¿tengo que llevar esta cosa que hay en mi corazón?” Entonces hermanos, tenemos que mirar en la Biblia los frutos del Espíritu Santo.

Veamos Gálatas 5:22-23: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.....”.

Si no llevamos estos frutos debemos pensar por quién somos guiados. Ahora veamos Gálatas 5:19-21: “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías”.

Si nosotros llevamos estos frutos o frutos semejantes a estos, tenemos que pensar, ¿por quién somos guiados? “Ah, el diablo en el nombre de Jesucristo me visitó” así tenemos que entender. Un día un hermano seminarista me dijo: “Pastor, hay un problema, el hermano Rigoberto quiere irse del seminario, está decidido, ya preparó todas sus cosas para irse a su casa” yo dije: “¿Qué pasó?” “No sé, Pastor” me dijo aquel hermano, entonces yo hablé con el hermano Rigoberto y él me dijo: “Pastor yo quiero irme”.

Yo soy un Pastor que a nadie tengo por mi fuerza en la iglesia, sino que por la voluntad de Dios vinieron a la Iglesia, yo le dije al hermano Rigoberto: “Si quieres irte, te puedes ir, tu sabes lo que hay aquí en la Iglesia, si hay otra cosa más buena que en la Iglesia, ándate” él me escuchaba, entonces yo le dije otra vez: “Rigoberto ¿Quieres irte de la Iglesia?” el hermano estaba mudo, yo le decía otra vez: “¿Quieres irte? ¿Quieres irte?” él no me contestaba, entonces le dije: “si no quieres irte, porqué has dicho así, un cristiano cuando dice una cosa, tiene que pensar si va a algún lado, tiene que pensar qué es lo que va a hacer en aquel lugar” si uno se va de balde sin pensar profundamente, está equivocado, tiene que pensar: ¿Hay otro camino mejor que éste? ¿Qué haré después de salir?

Hay un motivo por el cual uno habla así, es por el ORGULLO “quiero irme”, si así solamente piensa, es por el orgullo, por el altanerismo; entonces el hermano Rigoberto me dijo: “Pastor, mi problema es que yo estoy viviendo en la iglesia, pero no veo en mi vida el trabajo de Cristo, entonces pienso ¿Para qué estoy acá?” Yo dije: “¿por eso quieres irte?” él me dijo: “sí” yo le volví a decir: “¿no hay trabajo de Cristo en tu vida?” él me dijo: “sí”, le dije: “¿Por eso te preocupas mucho? Entonces pensemos, ¿por qué no hay trabajo de Cristo en tu vida?”.

Hoy en día muchos hermanos dicen: “Yo quiero gracia” “quiero gracia del Señor” pero no piensan en qué condición el Señor Jesucristo puede trabajar, muchos solamente le piden: “Ayúdame, ayúdame, quiero tu trabajo”. Según la Biblia dice que nuestro Señor Jesucristo es justo con todos los cristianos, si un hermano, cualquiera que sea, se arrepiente y da lugar a Jesús en su corazón, el Señor Jesús sí o sí trabajará con aquel hermano.


EN EL CORAZÓN LLENO NO ENTRA LA PALABRA DE DIOS

Veamos Juan 8:37, “.......pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros.”

Esta palabra es la verdad, cuando la Palabra de Dios no entra en el corazón es porque el corazón está lleno, aunque muchos saben que la Palabra de Dios es la verdad, muchos no quieren aceptarla. Entonces yo le decía al hermano Rigoberto: “Quieres que el Señor trabaje en tu corazón?” él me contestó: “Si pastor” yo le dije: “entonces vacía tu corazón, echa lo que hay en tu corazón y el Señor Jesucristo automáticamente trabajará en ese corazón vacío”.

Daré un ejemplo, supongamos que mi cocina es un lugar muy pequeño, y allí tengo una heladera muy vieja, que cada vez que la arreglo funciona solamente un momento, yo ya estoy cansado de tratar de reparar esa heladera vieja, porque continuamente cae agua, la comida no se conserva bien, pero un día me regalaron una heladera nueva que funciona muy bien. Entonces ¿Qué tendría que hacer?

Tendría que sacar la heladera vieja, porque ¿cómo dos heladeras podrían estar en una cocina tan pequeña? Eso es algo imposible. De primero, tengo que tirar la heladera vieja, y poner mi heladera nueva y así entonces yo podré ver el trabajo de mi heladera nueva, que congela bien, que trabaja bien, y así, cada día veré su trabajo. Así también, si yo no vacío mi corazón, no echo el contenido viejo, no echo mi propia forma, entonces ¿cómo podría guiarme Jesucristo? ¿cómo podría trabajar conmigo? Imposible.

Daré otro ejemplo, yo tengo un vaso con agua y un hermano quiere invitarme coca cola, ¿puede el hermano cargar coca cola en mi vaso? No, aunque yo quiero coca cola no podría cargar en mi vaso, de primero ¿qué debo hacer? debo echar el agua, ¿cierto? pero si yo no quiero echar el agua de mi vaso ¿podría cargar coca cola en mi vaso? Por más que quiera coca cola pero si yo no echo el agua de mi vaso, no podría tomar la coca cola. Por eso, si yo quiero coca cola, sin misericordia tengo que echar el agua de mi vaso y así podré tomar coca cola, este ejemplo parece una tontería, pero esta tontería no sabemos hacer.

Hermanos, tenemos que entender, si nosotros tenemos el corazón lleno, ¿podremos ver el trabajo del Señor en nuestra vida? No, por eso si nosotros queremos la guía del Espíritu Santo, de primero debemos derramar lo que hay dentro del corazón, debemos echar lo que Satanás anteriormente había puesto, entonces así el Señor nos guiará. En la Palabra de Dios podemos ver cuando María estaba a punto de dar a luz, José tocaba las puertas de las casas para que nazca Jesús, pero las personas estaban ocupadas: “No hay lugar aquí, vete” “Estoy trabajando, no hay lugar”.

Jesucristo no pudo nacer en el mesón porque no había lugar, Jesús nació en un pesebre, aunque estaba sucio, no había problema porque lo que importaba era que estaba VACIO. Así también podemos decirle al Señor: “Señor Jesucristo, mi corazón no es digno de aceptarte, pero igual lo vacío para ti”, entonces, el Señor sin queja estará allí, el Señor trabajará, eso es la Voluntad de Dios.


DOS GUÍAS

Hemos leído Génesis 37, esta historia se trata acerca de la familia de Jacob, Jacob tenía 12 hijos, en este capítulo no aparece el último hijo que era Benjamín porque él era muy pequeño todavía, solamente aparecen José y los diez hermanos mayores.

En este capítulo podemos ver DOS GUÍAS, en cada versículo sale que José recibía la guía del Espíritu Santo, pero era al revés con los hermanos de José, en cada versículo ellos recibían la guía de un espíritu inmundo, ellos engañaban a su padre, mentían a su padre, aborrecían a José que era el hijo amado de su padre, proyectaron para asesinar a José, vendieron a José, engañaban otra vez al padre, continuamente vivían así, siendo todos hijos de un mismo padre. ¿Qué significa esto? Significa que es símbolo de los cristianos de hoy en día, uno es guiado por el Espíritu Santo como José y otro es guiado por el espíritu inmundo como los hermanos de José.

José continuamente era guiado por el Espíritu Santo, sale que José soñó, también sale que él tenía visión, realmente él miraba las cosas espirituales, en cada versículo avanza al mundo de Cristo. Pero en cambio los hermanos de José en cada versículo eran guiados por el espíritu inmundo, se enojaban, aumentaban cada día su enojo contra el guiado por el Espíritu Santo.

Veamos ahora Génesis 37 versículo 2: “Esta es la historia de la familia de Jacob: José, siendo de edad de diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba José a su padre la mala fama de ellos”.

José ¿por qué informaba la mala fama de sus hermanos? Porque los hermanos mentían al padre, José no se podía juntar con ellos porque con corazón abierto habitaba con su padre en aquella tierra, tenía una relación muy pegada y pura con su padre, de corazón a corazón, sea en ausencia del padre o en presencia del padre siempre era igual.

Pero los diez hermanos eran diferentes en presencia del padre, ellos eran fieles, trabajaban muy bien pero en ausencia de su padre ellos cambiaban.¿Qué hacían? Seguro que mataban ovejas de su padre, “vamos a comer asado de oveja” “José, vamos a comer” José diría: “No, yo no, si ustedes quieren comer ¿por qué no le piden al padre? él les dará a ustedes” los hermanos dirían: “No, nosotros ahora mismo queremos comer” José: “No, yo no puedo comer con ustedes, yo le contaré al padre”, los hermanos dirían: “Si le cuentas de nosotros, nosotros te pegaremos ¿eh?”. Cada día en esa forma, los diez hijos de Jacob, fingidamente tenían relación con su padre, pero José era muy diferente, él verdaderamente estaba relacionado con su padre de corazón, por eso José cada día informaba los hechos de sus hermanos a su padre.


DOS TIPOS DE HERMANOS

A veces nosotros queremos defender a los hermanos que tienen problema. En la Iglesia del Señor no existe linaje de sangre y carne, sí, realmente existe, pero no sirve para Cristo. Por ejemplo aquí está mi hermano carnal que también es mi hermano espiritual y yo sé que está haciendo algo malo en la Iglesia del Señor y yo quiero defenderlo porque es mi hermano, entonces ¿yo soy bueno con Cristo? Realmente yo no soy ayudador de mi hermano, yo soy DESTRUCTOR de él, yo le estoy destruyendo.

Si verdaderamente está bien un hermano con la Iglesia, ese hermano diría a otro hermano “Hermano, yo voy a contar al Pastor acerca de ti, acerca de quién eres tú en la casa, ¿por qué te burlas ahora de la Iglesia?” “Si tú eres problemático, ¿por qué en presencia del Pastor no muestras tu problema?” “Frente de él te muestras fiel, como muy abierto, te muestras como que aceptas la Palabra de Dios, pero, ¿por qué al llegar a casa cambias? sinceramente no te entiendo” “yo te voy a ayudar contándole al Pastor” si un hermano es así, él tiene la forma de José.

Pero el problema es que nosotros queremos defender al hermano bajo el ala “escóndete bien” por eso cuando el Pastor pregunta: “¿cómo está tu hermano?” él responde: “bien, bien” entonces ¿qué está haciendo ese hermano? él aunque recibió la Salvación, todavía se cree como un hombre poderoso que puede proteger a su hermano.

Hermanos, si verdaderamente uno vive así, nuestro Señor Jesús nada puede hacer por aquellos hermanos, esto es porque todavía son incrédulos. Por ejemplo si mi esposa está mal, yo contaría a la esposa del Pastor mayor: “Misionera, me parece que mi esposa está mal espiritualmente, en su presencia se muestra como fiel hermana, pero lejos de su presencia se muestra orgullosa, también se queja de las Misioneras que le exhortan, ayúdele por favor porque ella no me escucha, no acepta ninguna palabra mía, quiero que me ayude”.

Hermanos, entonces fácilmente podría tener ayuda de Jesús, por eso tenemos que entender, en el lado de quién tenemos que estar, ¿en el lado de Jesucristo o en el lado de mi esposa? ¿en el lado del Señor Jesús o en el lado de mi hermano? ¿en dónde tenemos que estar? Tenemos que estar en el lado de nuestro Señor Jesús y entonces podrá haber la corrección espiritual. José no se llevaba bien con sus hermanos, porque sabía que ellos estaban muy mal.

Veamos el versículo 3: “Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores.”. Israel no solamente amaba a José por lo que lo tuvo en su vejez, sino también por otro motivo, era porque él sabía que José andaba con sinceridad de corazón, él sentía confianza en José, él podía contarle cualquier cosa. Por eso entre José y sus hermanos había una diferencia, José era pegado a su padre, él tenía el corazón abierto hacia su padre, pero en cambio los otros diez hijos no eran así, ellos ante el padre eran sonrientes, aparentemente eran humildes, parecían diferentes, pero en el fondo de sus corazones había el orgullo, la mentira, la hipocresía.

Veamos el versículo 4: “Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente”. ¿Por qué los hermanos no podían hablarle pacíficamente? No podían hablarle pacíficamente, porque realmente los que son guiados por el diablo no pueden hablar pacíficamente con los que son guiados por el Espíritu Santo.


LOS GUIADOS POR EL ESPÍRITU INMUNDO
Y LOS GUIADOS POR EL ESPÍRITU SANTO

Los que son guiados por el diablo dicen: “¿Por qué ese hermano, siendo inútil aparenta ser fiel con Cristo?" y el que es guiado por el Espíritu Santo dice: “¿Por qué ese hermano siempre se aparta de nosotros y de la Iglesia?” “¿Por qué habla contra la Iglesia?” “Yo quiero tener comunión con ese hermano, porque él siempre aparentemente acepta la Palabra de los hermanos pero después se burla de nosotros”.

En el versículo 5 dice: “Y soñó José......” en el versículo 9 die: “Soñó aún otro sueño.....”

José en cada versículo estaba siendo guiado cada vez más por el Espíritu Santo, pero era muy diferente con los hermanos de José, ellos al contrario al pasar cada versículo se iban empeorando más y más. Al principio ellos le miraban mal, le aborrecían, mentían a su padre, por ejemplo un día su padre les envió a Siquem para apacentar sus ovejas y después Jacob envió a José en ese lugar para ver como estaban ellos y al llegar José en ese lugar, ellos no estaban en Siquem, sino que ellos se fueron a Dotan, realmente ellos siempre mentían a su padre.

Veamos versículo 18 al 20, “Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos, conspiraron contra él para matarle. Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador. Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos que será de sus sueños”.

Los hermanos de José en cada versículo se empeoraban, finalmente llegaron hasta querer matarle.

En cambio José en cada versículo recibía la guía del Espíritu Santo, hasta revelación del Señor tenía, José también recibía promesas del Señor, recibía la guía de Dios, también había sido enviado por su padre a Siquem.

Realmente José había llegado hasta ser gobernador de Egipto, él continuamente recibía la guía del Espíritu Santo, pero a los hermanos de José les sucedía diferentes cosas, ellos cada vez eran guiados por el espíritu inmundo. Todo lo que José decía era correcto, sin embargo los hermanos de José a pesar que sabían que lo que decía José era correcto, ellos le aborrecían, ¿por qué le aborrecían? ¿qué era lo que había en el fondo de sus corazones? ¿qué era lo que ellos tenían? ¿por qué no lo aceptaban?

Verdaderamente al hermano que tiene la forma de la vida de creencia de los hermanos de José, yo quiero aconsejarle: lo que les sucedió a los hermanos de José le sucederá también a aquel hermano.

Siempre aquellos hermanos llevan enojo, ira, burla, queja contra la iglesia, finalmente llegan hasta querer matar, normalmente aquellos hermanos dicen: “No quiero saber nada de la Iglesia” “quién es el Pastor?” “¿quién es el hermano?” “¿qué tienen conmigo?” “Váyanse, yo quiero vivir como antes” “Fuera de mi casa” esta cosa sucede a los que tienen la forma de los diez hermanos de José.

Nosotros podemos ver la característica de los que son guiados tanto por el Espíritu Santo como del espíritu inmundo. Tenemos que entender algo, el Espíritu Santo ¿cómo guía a un hermano? De primero le vacía su corazón, le humilla, cuando oye la voz del Espíritu Santo, dice: “Señor Jesús, hasta ahora yo manejé mi vida, cuando yo era conductor de mi vida siempre me ha sucedido tropiezos, yo estoy equivocado Señor, te vacío mi corazón, yo no puedo recibir tu bendición con mi obra, yo no puedo agradarte con mi obra, Señor, condúzcame por favor”. El que llega a esa condición, entonces el Espíritu Santo le guía con Poder y le cambia.

Ahora podemos ver la característica de los que son guiados por el espíritu inmundo, ellos están siempre con el corazón cerrado, encubiertos, aunque saben que la guía de la Iglesia es lo correcto, están con el corazón cerrado, esto es por el orgullo de sus corazones.

Normalmente aquellos hermanos dicen: “No quiero vaciar mi corazón” “mi vida es mía” “no me toques ¿eh? todavía no me conoces” “no quiero saber nada de la iglesia ni de los hermanos” “me voy al mundo” “viviré según mi gusto”. Esa es la característica la forma de los que son guiados por el Satanás, cada vez empeoran, son cautivos por el diablo.

Hermanos, los hijos de Jacob son sombra de los Cristianos, aunque ustedes son Cristianos, tenemos que entender que no todos los días son guiados por el Espíritu Santo, algún hermano es guiado una vez a la semana por el Espíritu Santo, otros son guiados una vez al mes, otros una vez al año ¿y los demás días? Son guiados por el espíritu inmundo. Verdaderamente algunos son guiados por el Espíritu Santo cuando oyen la prédica pero después son guiados por el espíritu inmundo. Pensemos, por día ¿cuántas horas somos guiados por el Espíritu Santo?

Hermanos, por eso si nosotros no tenemos la condición Bíblica en nuestras vidas que a Dios le agrada, entonces el Espíritu Santo ¿podría dirigir nuestras vidas? No podría. Ustedes no se dan cuenta que a veces cuando miran a un hermano que anteriormente estaba bien espiritualmente y que era estimado por ustedes, pero que un día ese hermano cambió, y habla diferente, aunque tiene la misma cara, la misma voz, ahora ya es diferente, ahora habla: “¿Para qué te vas a la Iglesia?” “Quédate acá” Ustedes podrían decirse: “¿ese hermano era el que yo conocía?” “Pero ahora su interior ha cambiado”.

Entonces ustedes tienen que darse cuenta, que el diablo dirige a ese hermano. Por eso ustedes tienen que decir a ese hermano: “¡Hermano, despierta, eres guiado por el espíritu inmundo” pero si él dice: “No, yo soy salvo ¿cómo puedo ser guiado por el espíritu inmundo?” Por eso, nosotros tenemos que entender, aunque uno es salvo, a veces puede ser guiado por el espíritu inmundo, el diablo quiere destruir la fe de los hermanos.

Hermanos, por eso este capítulo 37 de Génesis, nos está enseñando que si no abrimos nuestro corazón, y no echamos lo que hay en el fondo de nuestro corazón, ¿cómo nuestro Señor Jesús puede guiar nuestra vida? Realmente no habría espacio para Él.

Por último quiero decir, antes que ustedes digan: “Señor Jesús deme su gracia”, yo quisiera decirles: desechen su pensamiento humano, vacíen lo que hay dentro de sus corazones.

Entonces automáticamente el Espíritu de Cristo trabajará en sus corazones, por eso tenemos que entender, todo el mundo quiere gracia, quiere guía del Espíritu Santo, pero poca gente PREPARA SU CORAZÓN PARA JESUCRISTO. Nosotros tenemos que vaciar nuestro corazón para que Jesucristo trabaje, siempre el Espíritu Santo nos dice: “Vacía tu corazón, vacía tu corazón” ¿Cuándo Jesús en las bodas de Caná convirtió el agua en vino? ¿Cuándo las tinajas estaban llenas o cuando estaban vacías? Nuestro Señor Jesús convirtió el agua en vino, cuando aquellas tinajas estaban VACÍAS.

Por eso nosotros también al Señor Jesús tenemos que decirle: “Señor, usted obra mejor que yo, trabaje en mí por favor” entonces mi ánimo que estaba caído se alza con fuerza, ¿Amén?. Hermanos, por eso quiero que mientras vivimos acá en este mundo seamos guiados por el Espíritu Santo.

 

 

 

 

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