Última Actualización: Enero de 2008

Testimonios

Jesús me llevó al mesón


SILVANA MARRANGHELLO
IGLESIA BAUTISTA GRACIA
COSTA RICA


Me llamo Silvana Marranghello Musmanni. Nací en Costa Rica en el año 1961. Soy de origen Italiano, mi papá nació en Italia y el papá de mi mamá también. Tengo dos hermanos mayores. Cuando era niña vivimos en Guanacaste; despúes en San José. Fui a una escuela católica y a un colegio católico. Vivía en un ambiente católico tradicional, pero, sinceramente, no conocía la Biblia, excepto por los pequeños fragmentos que se leían en misa. Cuando estaba en la Universidad, muchas personas me hablaban de la Biblia desde diferentes perspectivas.

Me casé en el año 1985, y en 1987 nació mi hijo Andrés. Entonces empecé a preocuparme por su futuro espiritual. Yo tenía muchas dudas e inquietudes, que me motivaron a buscar ese ‘algo’ que me hacía falta. Después de visitar varias iglesias cristianas, en 1991 mi esposo y yo decidimos congregarnos en un Templo Bíblico que, según nuestro criterio, era el lugar apropiado para nosotros.

En Enero de 1996, conocí al Pastor Seong Ju Jo. Él fue mi alumno durante un curso de español para extranjeros. Recuerdo que me dijo que era misionero cristiano. En ese momento, en mi interior, me burlé en gran manera, pues pensé que era innecesario que viniera a Costa Rica, que mejor hubiera ido a China, pues para un oriental es más fácil entrar a ese país a predicar que para un occidental. Nunca pensé que ese “chinito” llegaría a ser mi pastor.

En ese momento mi vida era muy estable y yo creía que era muy espiritual. Pero, precisamente ese año, Dios tenía preparado para mí situaciones tan terriblemente difíciles, que nunca me las hubiera imaginado: mi precioso hogar se derrumbó en un dos por tres, y la aparente armonía familiar se transformó en un infierno. Mi esposo, que siempre había sido fiel, a pesar de nuestros problemas, finalmente se enamoró de otra mujer; por otro lado, en medio de la crisis, quedé embarazada de mi esposo “estéril” (pues él había sido operado en 1991).

Yo me sentía frustrada, desilusionada. Yo pensaba, mi esposo es quien había adulterado, pero ante los ojos de los hombres, yo era la mujer adúltera; ¡me sentía tan humillada! Pero los ojos de los hombres son diferentes de los ojos de Dios, Dios conoce nuestro corazón. Mi esposo había pensado irse de la casa; pero decidió quedarse por la llegada del bebé y porque su situación económica era precaria; pero antes del nacimiento, yo misma le pedí que se fuera.

Mi bebé nació el 15 de Noviembre de 1996, y le puse por nombre Fiorella Natania, que significa: Pequeña Flor, Regalo de Dios. Ella era una flor del jardín celestial que Dios me había regalado para endulzar mi vida que estaba llena de amargura.

Durante mi embarazo tuve que guardar mucho reposo y por esa razón dejé de congregarme. En marzo de 1997, el Pastor Seong Ju Jo me llamó por teléfono para que yo le diera clases de español a su esposa ‘Lidia’ (Jem Suk Lee). Ellos no sabían nada de mi vida personal ni de mis problemas... pero Dios sí. En mayo, un día estaba muy deprimida, en lugar de clases, Lidia recibió lágrimas en medio de lamentos. Mi corazón se desbordó delante de ella. Emocionalmente y espiritualmente yo estaba muy mal, yo sabía que mi única alternativa era Dios, pero no tenía deseos de orar, ni de leer la Biblia, ni de congregarme, ni de nada. Lidia me dijo que su esposo podría venir una vez por semana a compartir la Biblia, y, desde entonces, han continuado viniendo a mi casa a compartir la Palabra de Dios. Por supuesto, al principio mi corazón estaba tan endurecido que no comprendía mucho, pero finalmente, en Octubre de ese año 1997, entendía el Evangelio, descubrí mi identidad, mi origen.

El pasaje que hizo caer la venda de mis ojos fue la historia del buen samaritano (San Lucas 10:25-37). En esta historia aparecen varios personajes: un hombre asaltado por ladrones, herido y medio muerto; un sacerdote; un levita; un samaritano y un mesonero. El sacerdote es un reflejo de la ley, la ley no puede salvar, solo condena. El levita es un reflejo de los líderes religiosos (curas, pastores, etc.), él pasó de largo y no se acercó ni siquiera a ver si el hombre estaba vivo o muerto; entonces vino un samaritano y tuvo misericordia del hombre herido.

El samaritano es el reflejo de Jesucristo. ¡Qué interesante! Yo siempre había creído que yo era la “buena samaritana”, pero esa no era mi identidad, por eso siempre vivía frustrada. Yo era el hombre asaltado, herido y medio muerto. Sí, finalmente descubrí que ni los religiosos ni la ley de Moisés podían levantarme de mi lecho de muerte. Sólo Jesús podía tener misericordia de mi vida sin valor.

Jesús me llevó al mesón, que es un reflejo de la Iglesia, y me puso en manos de un mesonero (mi pastor Seong Ju Jo), que me cuida hasta que el Señor regrese.

 

 

 

 

Vea las predicaciones en video
del Pastor Ock Soo Park