El Dios que obra en nuestras vidas
TESTIMONIO | HERMANO JEREMÍAS GRANDES
Mi nombre es Jeremías Grandes García, 29 anos de edad; nací de nuevo el 9 de diciembre de 1999. Mi esposa Maria kelmy Pinedo Mory, tengo 2 niñas Allison y Denisse, soy Suboficial de la Policía Nacional y vivimos en esta ciudad Lima. Entre mis hermanos soy el 5to y mayor en varones por lo que somos 8 hermanos en la familia. Mis padres pertenecían a una congregación evangélica en el departamento de San Martín.
Donde vivimos y crecimos en un hogar religioso aparentando ser buenos con nuestros semejantes. Cuando fuimos mayores de edad nos separamos del hogar, mis hermanas mayores se casaron, también yo entre mis hermanos menores. Cuando llegue a la capital en el ano 96 lo primero que hice fue conseguir una iglesia evangélica para establecerme como miembro de la iglesia y congregue en una iglesia llamada “Templo renovación Betel”, que a mi opinión era la iglesia verdadera y consideraba a otras iglesias como equivocadas.
Sin embargo sufría mucho por el pecado en mi corazón y a menudo me arrepentía de los errores que cometía viniendo a la iglesia a llorar mucho por mis culpas, creyendo que de esa manera me arrepentía verdaderamente y podía estar cerca de dios, cada vez que pedía perdón trataba de hacer lo bueno para dios, diezmaba mensualmente y ofrendaba constantemente.
De ese forma vivía por muchos anos pero nunca me sentí libre de mis pecados y mi vida seguía igual, lleno de hipocresía, solo pedía perdón por los pecados que venían a la memoria y de esa forma cantando danzando diezmando ofrendando y hablando en lenguas que ni entendía, creía que ya era muy espiritual pero ciertamente la mentira era como un arte en mi lengua.
Más de una vez creí que tenía el bautizo del espíritu santo y que había nacido de nuevo pero estaba muy errado por lo que ahora doy gracias a Dios por tener de mi misericordia. Un día regresaba a casa en un ómnibus con algunos pasajeros por la Av. La marina en el mes de marzo de 1999 cuando en ese momento unos hermanos justos repartían volantes con propaganda de una campana evangelistica que decía “El secreto del perdón de pecados y como nacer de nuevo”.
(Una clara explicación de la salvación y sus frutos) por uno de los evangelistas mas importantes de corea del sur pastor Ock Soo Park, por lo que me llamo mucho la atención y cuando llegue a casa invite a mi hermano Jhans el ultimo entre mis hermanos y nos fuimos un domingo por la mañana creo que fue el ultimo día de la campana cuando escuche el evangelio llego alo profundo de mi corazón me era tan claro y muy diferente a lo que yo conocía desde muy niño por lo que no quería fácilmente aceptar a pesar que veía la verdad sobre el perdón de pecados. Por la tarde regrese muy preocupado al estar en 2 cosas a la vez.
Uno que tenia en mi mente el conocimiento que me enseñaron desde niño sobre el perdón de pecados y la salvación en mi corazón, tenia mucha duda a la vez y me surgió una gran curiosidad, al respecto pasaron muchos días después, pero tenia mi corazón muy afligido quería buscar y escuchar esa palabra de salvación que escuche en aquella campana y empecé a buscar muchas iglesias chinas en la ciudad pues pensaba que tal vez allí lo encontraría a aquel evangelista que predico por que lo vi que era de ojos rasgados y no lo encontré.
Pasaron 9 meses de tanta búsqueda que lo hacia los domingos de iglesia en iglesia y en ningún otro lugar escuche aquel evangelio con tan estilo con gráficos en la pizarra. En aquella gran oportunidad peor al no encontrar me sentí vencido en cierto modo de tanto buscar y seguía sufriendo mucho por mis pecados, tenia grandes problemas y dificultades que en cada punto me enojaba con Dios diciendo por que a mi me suceden estas cosas? Si soy hijo de Dios, si yo no falto en mis diezmos y ofrendas.
Por momentos quería abandonar la iglesia donde asistía siempre pero no podía porque pensé que de repente me sucederían cosas peores. Mi vida era un caos oraba mucho con lagrimas en compañía de mi esposa noches enteras.
Mi hija mayor sufría de asma y no había ningún cambio en mi vida un día muy de mañana me dirigía al trabajo caminaba 4 cuadras para tomar el bus y 4 personas de muy mala apariencia drogados y ebrios intentaron asaltarme.
Al ver que venían a mi con toda decisión hice uso de mi arma de fuego disparando al aire por lo que 3 de ellos se dispersaron pero uno vino a mi y luchamos, fue cuando me caí de mala posición y rompí mi cabeza, sangraba mucho pero logre reducirlo con la ayuda de otros policías que venían en un patrullero y yo con la cabeza rota medaba mas cólera porque veía que Dios no me protegía.
Hasta el momento no comprendo el corazón de Dios con la cabeza herida y muy molesto me fui al medico y me ordeno varios días de reposo y al estar en casa me sentía muy incomodo que quería hacer algo por lo que empecé a limpiar mi dormitorio y en la parte interior de mi ropero donde guardaba mis zapatos encontré un libro de La Misión de las Buenas Nuevas que decía “El religioso que no tiene convicción un sermón por el pastor Park, y en la parte ultimas del libro venia la dirección de la “Iglesia Betel Lima”
Entonces de inmediato vine en busca de la iglesia y al llegar mire el letrero que decía “La Misión de las Buenas Nuevas” Iglesia Betel Lima y con letras mas pequeñas decía “De cierto de cierto os digo el que No naciere de nuevo no puede ver el reino de Dios”
En ese momento me sentí libre de una carga como que si ya hubiese nacido de nuevo, entonces me atendieron bien, me identifique y me confirmaron que ellos fueron los que promocionaron aquella campana.
Pues tenía aun mucha hambre de esa palabra y quería volverá escuchar ese evangelio y se presento un joven seminarista de la Iglesia y empezó a hablarme del evangelio un misterio escondido en mi propia Biblia que yo cargaba y paso el tiempo y seguía escuchando en mi corazón dejando a un lado mi propio conocimiento.
Al día siguiente volví a ir a la iglesia y nueva mente escuchaba el evangelio y a la tercera vez me compartieron el perdón de los pecados y nací de nuevo mis ojos se abrieron al descubrir la verdad y una alegría lleno mi ser al llegar la luz del evangelio me sentí tan libre como cuando cae una hoja de un árbol, Que quería gritar a todo el mundo Soy libre y me acorde de la palabra que decía: “Conoceréis la Verdad y la verdad os hará libres” Ahora podía ver que era justo santo y perfecto y comprendí a Noe varón justo y perfecto; entonces invite a los seminaristas a que vengan a casa para que prediquen a mi familia porque no quería ser solamente yo parte de esta salvación al comprender la misericordia de Dios.