Última Actualización: Enero de 2008

Sermones del Pastor Ock Soo Park

El corazón que conoce
que Dios es Dios


¿ACASO NO HAY DIOS?

En nuestra vida espiritual hay momentos en que no podemos ver claramente que Dios está trabajando en nuestro corazón y así, por esta causa quedamos estancados en nuestra vida espiritual. Si nosotros no descubrimos claramente porqué están sucediendo éstas cosas, continuaremos en este estado sin poder avanzar en nuestra vida espiritual.

Había un pastor que tenía una artritis severa, él iba de un hospital a otro para curarse, pero no se mejoraba. Un día fue donde un médico americano y éste le indicó que se hiciera una radiografía del pulmón. Él pensó que era muy extraño que pidiera un examen del pulmón para una enfermedad de las articulaciones, sin embargo él fue a hacérselo. Efectivamente la artritis era causada por una infección pulmonar. Al final él tuvo un diagnóstico correcto y pudo curarse.

La raíz del problema en la vida espiritual antes o después de nacer de nuevo es la misma. Eso lo podemos ver en 2 Reyes capítulo 1, cuando el rey Ocozías se cayó por la ventana de una sala de la casa que tenía en Samaria y quedó lastimado. Entonces él envió un mensajero a buscar a Baal-zebub para preguntar si sanaría de sus heridas. En ese momento Dios envió al profeta Elías a encontrarse con los mensajeros del rey Ocozías para decirle: “¿Acaso no hay Dios en Israel, que tú envías a consultar a Baal-zebub, dios de Ecrón?”. 2° de Reyes 1:3

No era que Dios no estaba con el pueblo de Israel, porque de cierto Dios permanecía con el pueblo prometido de Él desde el principio hasta el fin. El problema era que en el corazón del pueblo de Israel no había Dios.

Una vez, un hermano de la Iglesia me comentó: “Si yo ya nací de nuevo, ¿por qué Dios no está en mi corazón?”. Esto realmente era porque su corazón se había alejado de Dios.

En Jeremías17:5 está escrito: “Maldito aquel que confía en el hombre, que pone su confianza en la fuerza humana, mientras su corazón se aparta de Jehová. Será como la retama en el desierto y no verá cuando llegue el bien. Sino que morará en el desierto. Pero el hombre que confía en Jehová será como el árbol plantado junto a las aguas que junto a la corriente echará sus raíces”.

Muchas personas no tienen interés en estar conectado con Dios, sino que solamente quieren ver el fruto de la obra de Dios en ellos. Por eso, no pueden saborear la bendición ni ver la fructificación de la obra de Dios.

Nosotros debemos poner atención en que somos árbol plantado junto a las aguas que junto a la corriente echará sus raíces.

“Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua”. Jeremías 2:13.

Una vida, cuyo centro es sí mismo, y sin Dios, es como una cisterna rota. Si la cisterna está rota no puede guardar las cosas preciosas aunque entren a la cisterna.

De igual manera, una persona que se tiene a sí mismo en el centro de su corazón, aunque escuche las palabras de Dios no será bendición para él. Será una cisterna rota que no podrá guardar las cosas que vienen de Dios. Aunque siente que está lleno de algo, el resultado será que nada quedará.

En Gálatas 1:6 Podemos ver la exhortación de Pablo a los hermanos de la Iglesia de Galacia: “Estoy asombrado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente”.

No es que Dios se alejó de la Iglesia de Galacia, sino que los hermanos de la Iglesia de Galacia se alejaron de Dios. Nacer de nuevo no es solamente creer en que Dios nos limpió de todos nuestros pecados, sino que también debemos creer en Dios quien ha dicho esto. Aunque usted haya escuchado el evangelio de la salvación, pero si siente que Dios no está en su corazón, es porque solamente cree en que Dios limpió todos sus pecados pero no tiene fe en Dios.

Nuestro corazón siempre quiere estar separado de Dios. Efesios 3:17, dice: “... que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor...”. Si nosotros no tenemos a Dios en nuestro corazón, vamos a alejarnos de Dios rápidamente.

DIOS QUIERE TRABAJAR EN MEDIO DE NOSOTROS

Si nosotros nacemos de nuevo, Dios actúa en medio de nosotros. Pero a veces no podemos ver la obra de Dios. Había una vez que compartí con un evangelista, y él me había dicho algo: “No tengo los dones para ser siervo de Dios” “Dios no trabaja en mí”. Aunque es cierto que para ser siervo de Dios se necesitan los dones, pero realmente no tener los dones no es un impedimento para trabajar como siervo de Dios. Cuando nosotros tenemos un corazón para servir a Dios y evangelizar, Dios nos va a levantar como su siervo. Este evangelista había estado engañado por Satanás.

Un siervo de Dios puede pensar: “¿Cómo puedo ser un mejor siervo?” y los hermanos también pueden pensar: “¿Cómo puedo comprender mejor la Palabra de Dios y cómo puedo evangelizar mejor?”.

Pero Dios no quiere que actuemos bien por nuestro esfuerzo, sino, que Él quiere que caminemos junto a Él. Él desea que dentro de nuestro corazón Dios esté vivo. Si ustedes son capaces de hacer bien las cosas no van a necesitar de Dios.

2 Crónicas 20:12: “¡Dios nuestro! ¿no los juzgarás tú? pues nosotros no tenemos fuerza con que enfrentar a la multitud tan grande que viene en contra de nosotros, no sabemos qué hacer y a ti volvemos nuestros ojos”.

Cuando Moab y Amón marcharon contra Josafat, los de Josafat solamente fijaron la mirada en Dios. Este acto manifiesta el gran poder de Dios. Sin embargo las personas quieren hacer bien las cosas por sí mismas. Esto es rechazar a Dios. Por eso Dios no quiere que hagamos bien las cosas por medio de nosotros mismos. Él quiere que nuestro corazón esté siempre con Él aunque no sigamos bien la Palabra de Dios.

Durante una campaña compartí con una hermana y le pregunté: “¿Qué es lo bueno para usted después de haber nacido de nuevo?” Ella me contestó: “Lo bueno es que hay paz en mi corazón y ya no tengo miedo a la muerte”.

Pero realmente lo mejor después de haber nacido de nuevo es que Dios vive en nuestro corazón, ya que antes de entender el evangelio, Dios no estaba en nuestro corazón.

Ya sea antes o después de nacer de nuevo, nosotros siempre tenemos que confrontar muchas situaciones difíciles. Pero después de nacer de nuevo éstas situaciones difíciles no atan nuestros corazones y así se pueden resolver los problemas. Pero una persona que en su corazón no está Dios, es atada por el problema y a la vez nunca puede resolver sus problemas.

2 Timoteo 3:1-5, “También debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros... engreídos, amadores de los deleites más que a Dios que tendrán apariencia de piedad pero negarán la eficacia de ella. A esos evítalos”.

La Palabra de Dios nos dice: “en los últimos tiempos vendrán tiempos peligrosos, porque habrá hombres amadores de sí mismos....”, esto es realmente porque no tienen a Dios en su corazón. Si no hay Dios en su corazón, significa que se aman a sí mismos y se consuelan a sí mismos.

También la Biblia dice: “que tendrán apariencia de piedad pero negarán la eficiencia de la piedad”. Aunque tengan la apariencia de lo espiritual no tendrán eficacia.

Lo más importante no es tener apariencia de lo espiritual sino la eficiencia de la piedad. Si nosotros entendemos el punto de que todos los problemas nos suceden porque nos alejamos de Dios, entonces nosotros podemos poner nuestras esperanzas en Dios, y así Dios podrá empezar a trabajar en nosotros. Por eso podemos entender, ¿Por qué Dios no le da a sus hijos y a sus siervos los dones? Esto es porque Él quiere darnos a Él mismo y no sólo el don.

LAS BASES DEL CAMBIO

Un día un joven estudiante estaba muy preocupado porque no tenía cambio en su vida. Entonces yo le pregunté: “¿Por qué quiere ver el cambio?”. Él me contestó: “porque es bueno, pastor”. Le pregunté otra vez al joven: ¿acaso quiere ver el cambio para enaltecerse a sí mismo?”.

En ese momento éste joven descubrió cómo estaba su corazón. Si él cambiara estableciéndose a sí mismo, entonces ese cambio lo llevará a ser orgulloso. Por eso Dios no quiere que éstos tipos de personas cambien. Estas personas son engañadas por Satanás y van a llegar a despreciar la iglesia.

El verdadero cambio no llega por nuestro esfuerzo, sino por la obra de Dios. Por eso cuando cambiamos alabamos al Señor y lo glorificamos, porque si pasara lo contrario, el Señor es el que realmente va a estar preocupado por nosotros.

Al igual que cuando construimos una casa, nosotros primero nos fijamos en que tenga una base sólida, así también la base del cambio es el Señor Jesús.

El verdadero cambio ocurre cuando nosotros establecemos nuestro corazón en el Señor.

Si dentro de nosotros existe Dios y Él trabaja en medio de nosotros, entonces Dios va a resolver todos nuestros problemas y así nosotros no tenemos porque esforzarnos. Por eso tenemos que entender que si todavía tenemos problemas, es porque nuestro corazón está alejado de Dios.

En los capítulos de Romanos 1 y 7 hablan respecto a la carne. En Romanos 1 se refiere a la carne que no tiene a Dios, es decir, se refiere a la carne de un cuerpo sucio.

Y en Romanos 7 habla respecto a la carne que quiere lograr hacer buenas obras por uno mismo. Al no estar Dios en el corazón, ellos están atados con el pensamiento de hacer algo bueno por sus propios esfuerzos.

Lo importante no es la apariencia de piedad sino la eficacia. Pero, debemos comprender que en la carne no hay poder. Por eso cuando tenemos problemas es porque no hay Dios en nuestros corazones. Tal como lo dice en 1 Reyes: “¿acaso no hay Dios?”. El mayor problema para Dios es que en nuestro corazón no haya Dios. No podemos entrar al mundo espiritual esforzando nuestra carne, de ir en contra de la carne, sino Dios es quien puede hacer que vayamos en contra de los deseos de la carne.

En 1º Samuel capitulo 5, podemos ver que los filisteos llevaron el Arca del Dios de Israel y recibieron muchas aflicciones. Por eso ellos decidieron devolver el Arca de Dios al pueblo de Israel.

Pero para saber si Jehová había hecho caer grandes males a ellos o no, ellos hicieron un carro nuevo y tomaron 2 vacas de cría, las cuales no les habían puesto el yugo para que llevaran el Arca de Dios.

Si las vacas de cría subían sin desviarse hasta el camino de Bet-semes, entonces Jehová había hecho este gran mal. De acuerdo a la naturaleza de las vacas de crías, ellas no pudieron haber subido directamente a Bet-semes sin virar ni a la derecha ni a la izquierda, pero la mano de Dios dirigió paso a paso a las vacas para llegar a la tierra de Israel.

Esto es porque Dios actuó con su poder para que éstas vacas salten su naturaleza.

Salmos 18:29, dice: “contigo desbarataré ejércitos y con mi Dios asaltaré ciudades amuralladas”. Así también delante de nosotros se presentan situaciones donde debemos saltar. Sólo por el poder de Dios es posible que nosotros saltemos de nuestra naturaleza, de los deseos de seguir la carne.

NUESTRA FE EN DIOS

La razón por la cual Dios debe permanecer en nosotros es que si no fuera por Él, nosotros no seríamos capaces de resolver ninguna de nuestras situaciones.
Cuando María engendró a Cristo por la obra del Espíritu Santo, ¿cómo podría ella sola explicarle a José que Jesucristo va a nacer por medio de ella? Si ella le hubiera dicho a José: “José, yo no soy una mujer mala” Claro que José no va a aceptar las explicaciones de María.

José sólo pensaba en terminar la relación con María. “¿Cómo es posible que me haya hecho ésto?” “Yo no me puedo casar con ella”. En éste momento José fue atado por los pensamientos que le puso Satanás. Pero Jehová dijo a José:
“José no tengas miedo de tomar a María como esposa.”. Sólo así José pudo salir de los pensamientos que Satanás le dio.

Si dentro de nosotros no está Dios, nosotros siempre vamos a estar atados por los pensamientos que nos pone Satanás. Pero si en nuestro corazón está Dios, esto no sería ningún problema para nosotros.

Dios quiere que nosotros lo reconozcamos a Él como Dios. Dios quiere que en nuestro corazón vivamos con fe en Dios.

La vida espiritual es verdadera cuando reconocemos que Dios es Dios. Pero nosotros aunque tenemos a Dios en nuestro corazón no lo podemos reconocer. Por eso cuando estamos atrapados en situaciones difíciles, pensamos que Dios no nos puede sacar, cuando pensamos que somos débiles, entonces también se esta pensando que Dios no es fuerte y si nosotros no somos poderosos Dios tampoco es poderoso.

Si nosotros reconocemos a nuestro Dios, podemos experimentar que todos los problemas se resuelven no por nuestro esfuerzo o por nuestro poder. Lo que Dios quiere de nosotros es que nosotros le podamos reconocer, que siempre busquemos primero a Él.

Debemos preguntarnos siempre: “¿tengo a Dios en mi corazón? ¿Tengo fe en Dios, o no?”. Luego el siguiente paso es: reconocer que Dios es Dios. En Romanos 4 está escrito: “Abraham tuvo fe en Dios que es capaz de resucitar a los muertos y puede llamar las cosas que no son, como si fuesen”.

Dios guió a Abraham para que él viviera por la fe en Dios, igualmente Dios quiere que nosotros tengamos fe en Él. Nuestro Dios es capaz de llamar las cosas que no existen, como que existen. Dios nos dirige a cada uno de nosotros para que nosotros podamos vivir por fe en Dios.

 

 

 

 

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