Última Actualización: Enero de 2008

Sermones del Pastor Ock Soo Park

A ese siervo le fue cancelada
la deuda de 10.000 talentos


A un siervo le fue cancelada la deuda de 10.000 talentos. Él estaba muy contento de salir de esa deuda, pero poco después encontró a su deudor de 100 denarios y no tuvo compasión de él. En aquel momento ese siervo estaba enaltecido, no había recibido el corazón del rey. “Yo tengo que recibir mi dinero y él tiene que pagarme”, él fue atado a ese pensamiento. Por eso fue que él no pudo perdonarlo, amarlo, ni comprenderlo.


OPCIÓN DEL CORAZÓN

En San Mateo 18: 23 dice: “Por lo cual el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos”.

A un rey le fue presentado un siervo que le debía 10,000 talentos. Delante del rey 10.000 talentos, era una gran cantidad de oro. Normalmente un talento es 46 Kg, 10,000 talentos serian 460 toneladas es decir, 46 camionetas de 10 toneladas, eso significa que éste siervo no podía pagar esa cantidad de dinero, aunque pusiera todo su esfuerzo.

San Mateo 18:25 dice: “A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda”. Cuando ese siervo escuchó la orden del rey, él sabía que iba a perder su familia, su vida iba a ser destruida, por eso en San Mateo 18:26 dice: “Entonces aquel siervo, postrado, le explicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo”.

En aquel momento el señor de aquel siervo movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. Después de que el rey le canceló la deuda de 10,000 talentos a ese siervo, y cuando éste iba de regreso con su corazón alegre, encontró a uno de sus consiervos que le tenía una deuda de 100 denarios. En realidad 100 denarios era nada, pero él empezó a presionarlo y lo agarró del cuello y lo echó a la cárcel hasta que pagara la deuda.

El Señor nos habla claramente en esta parábola. Un día al regresar de una conferencia en los Estados Unidos, los hermanos de mi congregación cambiaron mi carro por uno nuevo. Mi carro tenía problemas, pero realmente estaba bien porque yo podía usarlo. Sin embargo los hermanos se preocupaban de que yo manejaba mucho tiempo en la noche, por eso ellos decidieron cambiarlo.

Yo estaba muy agradecido con los hermanos. Después le pregunté a un hermano si ese carro tenía el sistema de frenos ABS, y él me explicó que cuando lo había comprado él no lo había solicitado, pero el empleado de la agencia lo puso por error, esto significa que le había cobrado solamente la mitad del costo.

Yo nunca había manejado un carro con ese tipo de freno. Este sistema de freno no permite que el carro resbale en una calle congelada. Por eso un día yo quería probarlo y frené en una curva y aunque la calle estaba muy congelada frenó muy bien.

Luego durante el retiro en invierno en DAE-DEK otros carros tenían problemas, pero mi carro frenaba muy bien. En ese momento yo me di cuenta que el sistema de frenos ABS es excelente.
Cuando la gente compra un carro, también tiene opciones para comprar otras cosas, como por ejemplo: la bolsa de aire, freno de ABS, compacto de CD, etc. Cuando la gente le agrega esas opciones gasta mucho dinero, pero la gente lo prefiere así para aumentar la calidad del carro.

Hay una gran diferencia entre un carro que tiente freno ABS y la bolsa de aire. A simple vista no se puede ver una gran diferencia, pero cuando el carro se resbala, hace calor u ocurre un accidente, es cuando se puede notar la diferencia entre un carro que tiene opciones para proteger y para ofrecer comodidad.

Hay una gran diferencia entre un carro que tiene opciones y el que no las tiene. El corazón del hombre es igual. Cuando yo observo en el corazón de la gente no hay paz, misericordia, esperanza, fe, amor, etc., sino que solamente quiere poseer cosas. Cuando la gente no puede lograr lo que quiere se llena de rencor y de murmuraciones, se convierte en una persona insensible, con un corazón cerrado que no quiere escuchar la opinión de otras personas. Aunque ve a una persona pobre no tiene compasión de ella.

UN SIERVO QUE NO ACEPTA LA MISERICORDIA

Cuando el siervo que tenía una deuda de 10,000 talentos con su señor, y éste no pudo pagarla, su señor ordenó venderle a él, a su mujer e hijos, y todo lo que tenía. Después de escuchar eso, él se salió muy humillado y fue entonces cuando se postró suplicándole: “Señor ten paciencia conmigo, yo te lo pagaré todo”.
En aquel momento el rey quería recuperar su dinero, pero por otra parte él tuvo compasión de él. Cuando ese deudor no pudo pagar, el rey estaba enojado, pero también él miró el ruego de su siervo y se conmovió. Al final, el rey le canceló toda la deuda. Era una deuda de 10,000 talentos y aún así fue cancelada en su totalidad.

¿Cómo creen que se sintió ese siervo? Él estaba muy contento y agradecido. “Ahora no tengo que despedirme de mi familia y yo ya no tengo que vivir como un esclavo, soy libre”.

Seguidamente encontró a un consiervo quién le debía cien denarios e inmediatamente le cobró su deuda, pero él tampoco podía pagarle, entonces éste consiervo se postró pidiéndole que tuviera paciencia con él, que él le iba a pagar; pero éste otro siervo no quiso escucharlo y al final lo echó a la cárcel.

¿Por qué en su corazón no había misericordia? Aunque él había pasado por lo mismo, no tenía nada de misericordia y no pudo perdonar a su consiervo. Finalmente aunque a él se le había perdonado la deuda de 10,000 talentos, él no pudo recibir el corazón del rey, por ese motivo no podía tener misericordia.

Si él hubiera conocido el corazón del rey, él hubiera perdonado la deuda de su consiervo, él le hubiera dado de su corazón misericordioso, pero no pudo hacerlo porque su corazón no era así. Aunque el rey le perdonó la deuda, él no recibió el corazón del rey. Esa es la razón por la que no pudo actuar igual con su consiervo, él no lo podía comprender y menos perdonar su deuda.
Entonces los consiervos fueron y le contaron lo ocurrido al rey. El rey llamó inmediatamente a su siervo y le dijo: “¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo como yo tuve misericordia de ti?”.

Desde aquel momento él se convirtió en un hombre miserable, porque su señor muy enojado le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Si comparáramos el corazón de la gente de esta generación con un carro.

Un carro puede correr con un motor y llantas, pero si no tuviera vidrio, ni limpia parabrisas, ni aire acondicionado, ni freno ABS ¿Qué pasaría cuando llueve o cuando hace frío, o cuando nieva? Sería un problema serio.

El corazón de esta generación es igual. Está lleno de deseos, solamente para disfrutar de la vida. En el corazón hay mucha desconfianza y mentira, y por el contrario no tiene fe, misericordia, tranquilidad, amor, justicia y santidad, en fin, todo lo que tenía Jesús. Por eso no podemos esperar nada de la gente, no podemos esperar que en esta generación haya misericordia.

El siervo a quien le habían perdonado la deuda de 10,000 talentos estaba muy contento, pero ese gozo lo inundó totalmente y ni siquiera se dio cuenta por qué el rey le había cancelado esa deuda, no se percató del valor de la compasión de su señor. En realidad la compasión y la misericordia que existían solamente en el corazón del rey, era más valioso que los diez mil talentos.

Ese corazón pudo anular completamente una deuda tan grande, si otros siervos hubieran aprovechado el corazón del rey, su valor hubiera sido incalculable, pero ese siervo solamente logró que le cancelara su deuda y no recibió el corazón del Rey. El no recibió nada del corazón del rey, porque cuando encontró a su consiervo él no tenía ni una pizca de misericordia como la que tenía el rey.

Él solamente quería recibir el dinero de la deuda. En él no había nada de compasión. Si ese siervo hubiera recibido tan solo un poquito de la misericordia del corazón de su Señor, él la habría dado a su consiervo también. Esa fue la razón por la que fue echado a la cárcel y se convirtió en un hombre miserable.

Mucha gente sabe el valor del dinero pero no sabe apreciar el mundo del corazón que es invisible. Por eso el hombre desprecia este valor y no aprecia todo lo que el Señor quiere darnos.

Por eso cuando el hombre le pide al Señor, le pide: dinero, trabajo y no tiene interés de recibir el corazón del Señor. Toda la gente quiere tener una vida estable y no tiene interés en recibir del Señor.

Cuando el hijo pródigo vivía en la casa del padre, el padre no solamente tenía riquezas, sino que también tenía sabiduría para dirigir a los siervos con benignidad y amor. Pero el hijo menor, es decir, el hijo pródigo era ciego espiritualmente porque no había visto la sabiduría, ni el amor del padre.
Por eso el hijo pródigo no podía pedirle: “Dame sabiduría, bondad, misericordia”. Él solamente le pidió su herencia, él tenía sensibilidad solamente para lo material.
Aunque el padre le dio mucho dinero, él no tenía sabiduría para administrarlo, ni amor, ni bondad. Esa riqueza solamente lo llevó a la porqueriza, el lugar donde estuvo a punto de morirse de hambre.


UN HOMBRE ENALTECIDO

¿Por qué ese siervo no recibió la misericordia del rey? En San Mateo 18:1 dice: “¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?”.

Los discípulos creían que ellos eran los mayores porque estaban más cerca de Dios que otras personas, por eso discutían sobre quién era mayor entre ellos.

En aquel momento Jesús trajo a un niño y dijo: “De cierto os digo, que sino os volvéis y os hacéis como niños no entrarán en el reino de los cielos, así que, cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos”. Cuando Jesús dijo que una persona que se humilla era el mayor, la gente no comprendía.

En San Mateo 23:12 dice: “porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” y también Jesús dijo en San Mateo 10:39: “el que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará”.

Pero el hombre no tenía oído para oír eso, ni su corazón estaba dispuesto a recibir de la palabra de Dios, por eso Jesús dice en San Mateo 18:8: “por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno”.

¿Por qué Jesús dijo eso? Si un hombre enaltecido sigue los deseos de la carne, sus deseos lo llevarán al infierno. Por eso, Jesús dijo que era mejor no tener manos y pies pero no ir al infierno. Es decir, un hombre soberbio no puede ver el camino al cielo aunque alguien se lo mostrara y su fin sería de llanto y crujir de dientes.

También Jesucristo habló de una oveja perdida de un rebaño de cien. Noventa y nueve ovejas habían seguido bien a su pastor, pero había una, que no escuchó la voz del pastor porque era soberbia, entonces escogió el camino que mejor le parecía.

Cuando yo era niño, era de escasos recursos económicos, por esa razón yo tenía que despojarme de mí mismo frecuentemente. Hoy en día nuestros hijos viven muy cómodamente, ellos tienen todo lo que quieren y más, es por eso que ellos no tienen que despojarse. Esa es la razón por la que el hombre es atado por los deseos de la carne.

Cuando una persona desde niño, vive con holgura económica, cuando crece le es más difícil negarse a sí mismo y tener dominio propio. Si desde niño se sometiera a la autoridad y a una disciplina, le sería más fácil cuando sea adulto.

Si una persona llega a tener la edad de 26 - 30 años sin haber aprendido a despojarse, a esa edad le sería bastante difícil despojarse. Este tipo de persona no puede oír fácilmente una exhortación.

Si a ellos no les gusta algo, simplemente no lo hacen.

Este tipo de persona, es como una oveja perdida, no puede ser dirigido por la guía del Señor y no sabe que va ocurrir en su vida, su futuro va a ser incierto, en fin va a ser como la oveja perdida del rebaño de cien.

En San Mateo 18:15-17 dice: “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Sino los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano”.

Un hombre orgulloso, aunque cometa transgresiones o errores no escucha la reprensión. Aunque dos o tres personas lo exhorten, él no aceptaría la exhortación. Ese tipo de corazón es lamentable.

Más adelante podemos ver la parábola de un siervo que le debía 10,000 talentos a su señor. Cuando Pedro le preguntó al Señor: “Señor ¿Cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí, hasta siete?”.

El corazón de Pedro estaba muy lejos del corazón del Señor, si el Señor le hubiera respondido a Pedro: “¿Qué opinarías si cuando pecares, yo sólo te perdonara siete veces? ¿Estarás, Pedro de acuerdo?”.

Pedro no hubiera sabido qué contestar. Nuestro pecado era como una deuda de 10,000 talentos. Esa enorme deuda nos fue cancelada, todo nuestro pecado fue limpiado.
Aunque estábamos endeudados con el Señor a causa de nuestro pecado, toda esa deuda fue cancelada ante el Señor. Muchas veces nosotros nos conformamos únicamente con la cancelación de esa deuda y no queremos recibir el corazón de nuestro Señor, un corazón lleno de misericordia. Si tan sólo pudiéramos tener una pizca de ese corazón.

Nuestro Señor nos enseña cómo es el corazón del hombre en San Mateo 18. A ese siervo le fue cancelada la deuda de 10,000 talentos; sin embargo, él era soberbio y al oír esa razón se limitó a recibir la cancelación y no el corazón de su señor.

¿Quién es mayor en el reino de los cielos? La gente cree que ser el mayor es tener capacidad, inteligencia, si alguien se ve a sí mismo excelente, podría pensar que es el mayor, pero por el contrario, eso es tener un corazón enaltecido.

Un hombre orgulloso como el siervo a quien le fue perdonada la deuda de 10,000 talentos, es quien recibe la cancelación de su pecado, pero no le interesa recibir de la gran misericordia del corazón del Señor, para poder mostrarla con otras personas.

Ni siquiera se pregunta: “¿Cómo es que el Señor me redimió siendo yo tan pecador? ¡Qué gran corazón el del Señor!”

Al siervo lo único que le interesaba era deshacerse de la deuda y aunque él salió muy contento, cuando vio a su consiervo que le debía 100 denarios, lo único que quería era recuperar el dinero, olvidando el favor que acababa de recibir.

Eso significa que él no había recibido el corazón de su señor, él nunca conoció a su señor, profundamente; por eso pensaba que debía cobrarle los 100 denarios a su consiervo. A él lo inundó el pensamiento: “Debo cobrar mi dinero” y fue atado por ese pensamiento. Este siervo realmente no fue comprensivo con su consiervo.

En San Mateo 18 nos habla de un hombre soberbio. Así también nosotros si nos envanecemos después de haber recibido la cancelación de la deuda de pecado, no podemos recibir plenamente la misericordia del Señor.

Si no recibimos el corazón misericordioso del nuestro Señor Jesucristo, aunque yo quisiera mostrar misericordia con las personas a mi alrededor, no podría ¿Cómo puedo dar algo que no tengo? Si no recibimos del corazón del Señor el amor, ¿Cómo puedo producir amor por mí mismo? Al contrario lo único que podría producir sería odio.

Si Dios no me pusiera el corazón de seguirlo, aunque yo pusiera todo mi empeño en seguirlo sería imposible. Si yo no tuviera el corazón del Señor, aunque me esforzara y tomara una firme decisión, de todas maneras seguiría los deseos de la carne.

Debemos reflejarnos con el siervo a quien le fue perdonada la deuda de 10,000 talentos. Nuestro Señor desea que nosotros nos humillemos para que podamos comprender: ¡Cómo nos amó el Señor y nos redimió del pecado!

Si el ser humano bajara su corazón podría recibir completamente el corazón del Señor y podría vivir lleno de esperanza y felicidad. Si tuviéramos el corazón del Señor, seríamos libres de la vida de pecado, libres de drogas, juego y lascivia. No podríamos ser atados por ninguna de esas cosas y glorificaríamos a Dios continuamente.

Señor te los pedimos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amen.

 

 

 

 

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