¿Quién irá al cielo
y quién irá al infierno?
LA GENTE NO SABE EN QUIÉN CREER
Hoy en día, en el mundo existen miles de religiones y sectas; existen todo tipo de denominaciones, y todas a su vez dicen que sirven a Dios. También existen personas que adoran hasta a los animales; en la India, por ejemplo, existe gente que adora a la vaca, ellos piensan que la vaca es un dios. Hace unos años hubo un gran accidente en aquel país: dos trenes chocaron porque los chóferes de aquellos trenes no quisieron matar a una vaca que estaba en un riel. Muchas personas tienen a la vaca como un ser sagrado. Sin irnos muy lejos, los Incas también adoraban al Sol, la Luna, la Tierra, etc. Pero también en el mundo existen personas que quieren servir a Dios, que quieren entrar al reino de Dios; por eso ellos van a sus Iglesias. El problema que sucede hoy en algunas personas, es que al existir muchas congregaciones, las personas ya no saben en dónde congregar, ya no tienen confianza en las Iglesias, ya no saben en quien creer. En los corazones de las personas existe una gran desconfianza.
Cuando Jesús vino a este mundo, Él NUNCA enseñó a sus discípulos de esta manera: “Pedro, tú enseñarás acerca de los Bautistas”, “Jacobo, tú enseñarás acerca de los Testigos de Jehová”, “Andrés, tú enseñarás acerca de los Adventistas”, “Juan, tú enseñarás acerca de los Católicos”, “Felipe, tú enseñarás acerca de los Mormones”, “Mateo, tú enseñarás acerca de los Pentecostales”, “Bartolomé, tu enseñarás acerca del Islamismo”... No, Jesús nunca enseñó así. Él no enseñó ninguna religión, Él solamente enseñaba la Palabra de su Padre. Por eso, una persona solamente tiene que tener confianza en lo que dice Dios.
¿DÓNDE ESTÁ DIOS ?
Primeramente tenemos que saber: ¿Dónde está Dios? ¿Cómo habla Dios hoy en día? Esto es muy importante saber. Por eso, para encontrarnos con Dios, primero tenemos que saber dónde está Dios.
En el Antiguo Testamento, Dios se manifestaba de muchas maneras; a veces Dios hablaba por medio de sueños, otras veces hablaba por medio de los profetas, así, Jehová Dios hablaba muchas veces y de diferentes maneras.
Veamos Hebreos 1:1-2: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo...”. Dios, en los tiempos antiguos, nos habló de muchas maneras por medio de los profetas, pero en los postreros días nos habló por medio del Señor Jesús.
Ahora veamos Mateo 11:13: “Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan”. Los profetas habían profetizado hasta Juan el Bautista, Juan fue el último profeta; por eso, la época de la profecía, es decir, la época del Antiguo Testamento, terminó cuando Jesús nació en el mundo. Desde entonces, Dios nos hablaba por medio de Jesucristo. En ese tiempo la gente podía saber la voluntad de Dios por medio de las palabras de Jesús; pero sabemos que un día Jesús ascendió al Cielo, sin embargo antes de ascender al Cielo, Jesús había dicho algo a sus discípulos:
Juan 16:7: “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuese, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré”. Y en el versículo 13, dice: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir”. Jesús había dicho a sus discípulos que iba a enviar al Espíritu Santo para que nos enseñara todas las cosas. Entonces, ahora, el Espíritu Santo, ¿cómo puede hablar con nosotros? El Espíritu Santo, ahora, puede conversar con nosotros por medio de LA BIBLIA.
LA BIBLIA ES DIOS MISMO
Hoy muchas personas quieren encontrarse con Dios en forma sentimental y emocional, pero realmente esa no es la manera de encontrarse con Dios. Ciertamente, Dios quiere hablar con nosotros por medio de la Biblia, porque la Biblia es LA PALABRA DE DIOS. Muchos pueden decir que la Biblia la escribió el hombre, pero primero veamos qué dice la Palabra de Dios con respecto a esto.
2 Pedro 1:20-21: “Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. Los santos hombres que escribieron la Biblia, la escribieron siendo inspirados por el Espíritu Santo. La palabra que ellos escribieron no eran sus palabras, sino la Palabra de Dios.
Daremos un ejemplo: un hombre enfermo está en el hospital, que no puede moverse por sí mismo, ni sus manos puede moverlas. Un día él quiere escribir una carta a sus hijos. Así que, este hombre dijo a la enfermera que le atendía, que escribiera la carta para sus hijos, y la enfermera escribió la carta. Aunque esa carta realmente la escribió la enfermera, no era la carta de la enfermera, esa carta, era la carta del padre para sus hijos. Aunque el padre no usaba sus manos para escribir dicha carta, esa carta contenía el corazón del padre. Así también, aunque Dios mismo no usaba sus manos para escribir la Biblia, Dios usó las manos de los santos hombres. Por eso, hay que entender que la Biblia está enseñando el corazón de Dios. Por esta razón, si uno quiere encontrarse con Dios, solamente puede hacerlo a través de Su Palabra. Dios dejó un libro muy grueso para que pudiéramos hablar con Él. Tenemos que entender que, LA BIBLIA ES DIOS MISMO.
Juan 1:1: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. El Verbo significa la palabra. También dice: “el Verbo era Dios”; esto significa que la Palabra es Dios, que la Palabra de Dios es Dios mismo. El que está delante de la Biblia está delante de Dios. Dios ahora quiere hablarnos por medio de su Palabra. Realmente, en la Biblia, Dios ya escribió todas las cosas, desde el Principio hasta el Fin. Todo lo que sucedió, todo lo que sucede y todo lo que sucederá ya esta escrito. La Biblia es un libro completo, nada le falta. toda respuesta que un hombre quisiera tener, ESTA ESCRITA EN LA BIBLIA.
LA BIBLIA NOS ENSEÑA ACERCA DE JESÚS
Y ¿qué es lo primero que Dios quiere enseñarnos en la Biblia? Es muy importante entenderlo.
La Biblia contiene muchos libros, desde Génesis hasta Apocalipsis. El propósito fundamental de la Biblia, es que el hombre RECIBA LA SALVACIÓN.
Juan 20:31: “Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre”. La Biblia contiene muchos temas, muchas enseñanzas, pero sobre todo hay un tema principal que Dios quiere enseñarnos primero: ese tema es LA SALVACIÓN del espíritu..
Veamos Juan 5:39: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”. Jesús dijo: “Escudriñad las Escrituras”. La palabra ‘escudriñad’ significa ‘buscar’. ¿Qué es lo que el Señor quiere que busquemos en la Biblia? Jesús quiere que hallemos la vida eterna. También en ese mismo versículo dice: “ellas son las que dan testimonio de mí”. Esto significa que Dios quiere enseñarnos acerca de Jesucristo. Y ¿para qué la Biblia quiere mostrarnos a Jesús?
Veamos Hechos 4:12: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. Hoy en el mundo viven millones de personas; desde el principio hasta ahora vivieron muchas personas y desde hoy hasta el fin vivirán también muchas personas, es por eso que Dios dejó la Biblia para enseñarnos acerca de Jesús, porque solamente por medio de Él, todos podemos recibir la Salvación.
UN DÍA LA TIERRA SE ACABARÁ
Por eso tenemos que entender, que nuestro Dios tanto quiere salvar a las personas, ya que nosotros no viviremos eternamente en esta Tierra. El hombre tiene que comprender que esta Tierra, ciertamente un día se acabará. Hoy en día, en los periódicos nosotros escuchamos noticias muy conmovedoras, noticias de diferentes partes del mundo, anunciando cosas muy lamentables. Vemos también por la televisión muertes de muchas personas. Realmente suceden muchas cosas terribles en el mundo.
Por ejemplo, la capa de ozono que protege la Tierra ha sido perforada, en algunos lugares muchas personas ya tienen cáncer en la piel, en otros lugares el clima a variado considerablemente, en países que hacía calor hace frío y en lugares que hacía frío hace calor. También hay muchas muertes por causa del terrorismo, enfermedades, asaltos, terremotos, pestes, guerras, suicidios, hambre, etc. Cada día sucede algo trágico.
Veamos Isaías 51:6: “.... la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores....”.
En realidad un día este mundo no existirá, un día se acabará; así como la ropa que un día se acaba, así también se acabará este mundo. Este mundo no existirá para siempre. Dios quiere que el hombre reciba la Salvación para que viva en el Reino de los Cielos, allí realmente será la verdadera morada que Dios quiere que tengamos.
Juan 14:2: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay….. voy, pues, a preparar lugar para vosotros”. Dios tiene muchas moradas en el Cielo para los que reciben la Salvación. Aunque uno no tuviera un hogar en este mundo, no importa, porque si recibe la Salvación tiene una morada eterna.
NADA NOS LLEVAREMOS DE ESTE MUNDO
Verdaderamente nosotros nada llevaremos de este mundo. Cuando hemos venido a este mundo nada hemos traído, así también nada podremos llevar.
Eclesiastés 5:15: “Como salió del vientre de su madre, desnudo, así vuelve, yéndose tal como vino; y nada tiene de su trabajo para llevar en su mano”.
Ciertamente el hombre nada llevará de este mundo. ¿Acaso podrá el hombre llevar su casa? ¿Podrá llevar su carro? No. Es por eso que el Señor quiere que el hombre tenga interés en la Salvación. Si uno no recibe la Salvación, entrará en el Infierno para siempre. Por eso la persona no tiene que vivir solamente para su carne, miremos qué dice la Biblia.
Lucas 12:19-20: “Y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?”. Confirmemos 1 Timoteo 6:7: “Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar”. Cuando el hombre muera nada podrá llevarse de la Tierra, ni siquiera un centavo se podrá llevar.
EL HOMBRE NO SABE EL DÍA DE SU MUERTE
Hoy en día muchos se consuelan a sí mismos con decir: “Yo creo en Dios, yo no creo en Satanás”. Con decir esto piensan que es suficiente para entrar al Reino de los Cielos. Muchos también dice: “Yo soy muy joven para recibir la Salvación”. Otros dicen: “Cuando sea viejito quisiera recibir la Salvación, ahora todavía”. De esta manera, muchas personas piensan y se expresan, pero no saben que la vida del hombre no depende de uno mismo sino depende de Dios.
Miremos Eclesiastés 8:8: “No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte...”. El hombre no tiene poder para decidir que vivirá hasta cierto tiempo, aunque sea el Presidente de un país, no tiene potestad. Nadie tiene potestad para retener su espíritu, uno puede morir en cualquier momento, nadie sabe el día que uno va morir, la muerte no toca la puerta, no pide permiso. Verdaderamente, el hombre no conoce su tiempo.
Eclesiastés 9:12: “Porque el hombre tampoco conoce su tiempo; como los peces que son presos en la mala red, y como las aves que se enredan en lazo, así son enlazados los hijos de los hombres en el tiempo malo, cuando cae de repente sobre ellos”.
Los peces no saben qué día morirán; al empezar el día buscan su comida y no saben que en ese día pueden caer en la red; igualmente las aves, ellas salen a volar como un día cualquiera, pero no saben el día en que las cazarán. Así también el hombre, no sabe cuándo llegará el tiempo malo; es decir que el hombre no sabe el día en que va a morir. Por eso Dios quiere que el hombre tenga interés en la Salvación antes de morir, porque después de la muerte no hay Salvación.
LO MÁS VALIOSO PARA EL HOMBRE ES OBTENER LA VIDA ETERNA
Mateo 10:28: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno”. El hombre debe tener temor de que su alma entre en el infierno. La vida verdadera del hombre no es este cuerpo. Este cuerpo es solamente como un estuche, la vida verdadera del hombre es su espíritu. Aunque el hombre sea un artista, un deportista, un Presidente, un millonario, o sea la persona más famosa del mundo, si no recibe la Salvación, es un Desventurado.
Mateo 16:26: “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?”. Si uno tuviera muchas cosas del mundo pero no tuviera la Salvación, realmente NADA TIENE. Si uno tiene la Salvación, no es desgracia ser pobre, ser débil o ser un enfermo, porque el que tiene la Salvación es feliz y bienaventurado. La verdadera DESGRACIA para una persona es que esté camino al infierno.
Hoy en día, en el mundo están muriendo muchas personas, cada minuto mueren cientos de personas, por eso el hombre, necesita nacer de nuevo; pero muchos piensan que después de morir van a descansar, piensan que allí termina todo; pero qué lástima, la Biblia no dice así. Es por eso que hoy muchas personas se suicidan, porque piensan que su sufrimiento terminará; se lanzan de los puentes, toman veneno, se ahorcan, piensan que de esa manera terminarán con sus sufrimientos. En realidad han sido engañados por Satanás quien trabaja en sus pensamientos. La muerte no es el fin de la vida, sino el principio de la verdadera vida.
La Biblia dice en Hebreos 9:27: “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”. En verdad, muchos saben que un día morirán, pero el hombre no quiere pensar en lo que sucederá después de la muerte. La Biblia dice que el hombre RECIBIRÁ JUICIO, y si no recibe la salvación entrará en el infierno. Realmente Dios no ha preparado el infierno para el hombre, sino para Satanás y sus demonios. Satanás sabe muy bien su destino, él sabe que irá al infierno, y como es un ser maligno quiere que todos los hombres también entren en el Infierno. Por eso, uno tiene que entender que el Infierno es un lugar terrible, un lugar tormentoso, un lugar de sufrimiento eterno.
El infierno, un lugar de sufrimiento eterno
Marcos 9:43-44 “.... ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga”. La Biblia dice que el gusano no morirá y el fuego NUNCA se apagará. Esto NO ES UNA BROMA, es la verdad. El hombre que no reciba la salvación será verdaderamente un hombre muy miserable. Ciertamente al hombre le sería mejor no haber nacido si es que va a sufrir eternamente en el infierno. En ese lugar no se estará un día, ni dos días, ni un año, ni diez años, ni cien años, ni mil años, se estará ETERNAMENTE, será un castigo eterno. Confirmemos, Mateo 25:46: “E irán éstos al castigo eterno”.
AHORA ES EL MOMENTO DE RECIBIR LA SALVACIÓN
2º Corintios 6:2 “.... He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación”. Mientras el hombre viva tiene la oportunidad de recibir la Salvación, por eso es que Dios dice en Su Palabra: “AHORA TIENEN QUE RECIBIR LA SALVACIÓN”. Dios está esperando que todas las personas puedan arrepentirse y venir a recibir la salvación por medio del Señor Jesús.
Veamos ahora, el libro de 2 Pedro 3:9: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”.
El espíritu del hombre es eterno
Génesis 2:7: “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”. Cuando Dios formó al hombre lo hizo del polvo de la tierra; ese polvo de la tierra viene a ser nuestro cuerpo. La Biblia también dice que nuestro cuerpo un día volverá a ser polvo.
Génesis 3:19: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás”. Pero tenemos que entender que Dios no solamente nos hizo del polvo de la tierra, sino que también nos dio aliento de vida y ese aliento de vida viene a ser nuestro espíritu. Hay una cosa importante que comprender: todas las cosas que vienen de Dios son eternas, porque Dios es Eterno. Por eso, el espíritu que nosotros tenemos también es eterno, porque vino de Dios, pero la carne, es decir, nuestro cuerpo, no es eterno porque vino de la tierra. Esto significa que el cuerpo del hombre tiene un límite.
Salmos 90:10: “Los días de nuestra edad son setenta años; Y si en los más robustos son ochenta años...”.
Hoy en día los hombres llegan hasta esa edad, los más débiles viven mas o menos 70 años y los más fuertes viven mas o menos 80 años. El hombre tiene que entender que el día más importante de toda su vida, no es el día en que se ganó una lotería, ni el día en que se casó, ni el día que tuvo su primer hijo, ni el día en que llegó a los 100 años. El día más importante para una persona es el día en que conoció verdaderamente a Dios, y ese es el día en que recibe la Salvación de todos sus pecados.
LA PRIMERA MUERTE
La Biblia nos enseña que hay DOS MUERTES. La primera muerte es cuando el espíritu se separa del cuerpo. Veamos lo que dice Santiago 2:26: “.... el cuerpo sin espíritu está muerto...”.
La Biblia dice que el hombre muere cuando el espíritu sale; esto significa que la primera muerte es la separación del espíritu y el cuerpo. Un día el espíritu se separará de la carne, y eso se llama la primera muerte. Mientras el hombre vive, todavía tiene el espíritu. Pero nosotros tenemos que entender que el espíritu no vivirá eternamente en el cuerpo; un día saldrá del cuerpo para vivir eternamente en el Cielo o en el infierno.
TODOS LOS HOMBRES DEL MUNDO ESTARÁN EL DÍA DEL JUICIO
Recordemos Hebreos 9:27: “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”. Y ¿cómo será aquel día? ¿Quién entrará en el Cielo y quién entrará en el Infierno? Esto es muy importante saber. Por eso solamente podemos confiar en la Biblia, en nada más.
Mateo 25:31-32, nos dice: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos”.
Todas las naciones del mundo estarán frente a Jesús. Es decir, todos los hombres del mundo estarán frente a su Creador. Aunque hayan sido hombres famosos de esta Tierra, igual estarán en aquel día. Aunque hayan sido gentes importantes como Presidentes del país, deportistas, héroes o grandes artistas, igual, todos estarán en el día del juicio. Pero las personas hoy no hablan acerca de este tema; no se preguntan a donde irán después de su muerte. En aquel día, Jesús separará a los hombres como el Pastor aparta las ovejas de los cabritos.
¿Y en dónde estarán las ovejas y los cabritos? Veamos el versículo 33: “Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda”. Las ovejas estarán a la derecha y los cabritos a su izquierda.
Aunque en el mundo existan miles de religiones y denominaciones, para Dios solamente existen dos grupos de personas: los que han de ser salvos y los que no han de ser salvos. Solamente existen dos caminos. Dios, desde el principio, hablaba acerca de esto. Él habló acerca de la Luz y las Tinieblas, Abel y Caín, Isaac e Ismael, Jacob y Esaú, el rey David y el rey Saúl, la virgen prudente y la virgen insensata, el hijo menor y el hijo mayor, las ovejas y las cabras. Dios solamente ve a dos clases de personas: los salvos y los no salvos, los que son sus hijos y los que no son sus hijos. El problema es que las personas piensan que todos son hijos de Dios. Realmente, todos son criaturas de Dios pero no todos son hijos de Dios.
Veamos en 1 de Juan 3:10: “En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo....”. Hay dos grupos: los hijos de Dios y los hijos del diablo. Cuando Jesús estaba en la tierra, existían los fariseos; éstos eran hombres que iban a la Iglesia, oraban, diezmaban y ayunaban. Sin embargo, a ellos, Jesús les dijo: “hijos del diablo”.
Veamos Juan 8:44: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo...”. Jesús dijo a ellos: “su padre es el diablo”. Existen los hijos del diablo y los hijos de Dios. No tenemos que pensar que el hijo del diablo es el asesino, el adúltero o el que hizo mucha maldad; realmente, el hijo del diablo es el que no recibió la Salvación. Aunque los fariseos eran personas que iban a la Iglesia, Jesús les dijo “hijos del diablo” porque ellos eran personas que no habían nacido de nuevo. Entonces, ¿quiénes serán los de la “izquierda” en el día del Juicio? Serán LOS PECADORES. Ellos serán personas que no han recibido la Salvación. Es por eso que entrarán en el infierno.
Veamos Mateo 25:41: “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”. Los de la izquierda son los “cabritos”, es decir los pecadores. Por eso, todos los pecadores entrarán en el infierno. Esto es la segunda muerte.
LA SEGUNDA MUERTE
Nosotros habíamos hablado acerca de la Primera Muerte. La Primera Muerte es LA SEPARACIÓN del espíritu y el cuerpo. La Segunda Muerte es LA SEPARACIÓN del espíritu de la presencia de Dios, eternamente. Es decir, se refiere al espíritu que no recibió la Salvación y que entrará en el Infierno.
El libro de Apocalipsis habla acerca de la Segunda Muerte.
Apocalipsis 21:8: “....tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”. Por eso los de la izquierda son personas que no recibieron la Salvación, son personas que no recibieron el perdón de todos sus pecados. Entonces, ¿quiénes son los de la derecha?
Los de la derecha son LOS JUSTOS. Los Justos son las “ovejas”. Ellos entrarán en el Reino de los Cielos. Miremos Mateo 25:46: “....y los justos a la vida eterna”. Podemos ver que los Justos obtendrán la Vida Eterna y los Pecadores irán al Castigo Eterno.
DIOS OYE A LOS JUSTOS Y NO A LOS PECADORES
Los que recibieron la Salvación son JUSTOS. Solamente los Justos tendrán la Vida Eterna. La Biblia dice que Dios OYE A LOS JUSTOS.
1 de Pedro 3:12: “Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones”. La Palabra de Dios nos dice que los ojos de Dios están sobre los justos. También dice que los oídos de Dios están atentos a las oraciones de los justos.
Miremos también lo que dice en Juan 9:31: “Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye”. Aquí dice que Dios NO OYE A LOS PECADORES, porque el pecador esta simbolizado por la cabra, y la cabra es símbolo de los que van a entrar en el Infierno. En este versículo también dice: “...y hace su voluntad, a ése oye”.
Es muy importante entender que Dios oye a quien hace su voluntad.
Por eso, veamos Mateo 7:21: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. Según la Palabra de Dios, quien hace la Voluntad de Dios es oído por Dios. También el que hizo la Voluntad de Dios podrá entrar en el Reino de los Cielos. Por lo tanto, es muy importante saber cuál es la Voluntad de Dios.
Mateo 7:22-23: “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”. Ese “día” significa el día del Juicio. Estas personas serán personas que iban en las iglesias. Estas personas no serán personas mundanas, sino creyentes que fueron a las iglesias. ¿Qué raro, no? Ellos hicieron todas las cosas en el nombre de Jesús, sin embargo, entrarán en el Infierno. Por eso, aquellas personas, en el día del Juicio, estarán en el lugar de las cabras. Aunque congregaban en las iglesias, ellas entrarán en el Infierno. Por eso, es importante conocer cual es la voluntad de Dios.
JESÚS CONOCE A LOS SUYOS
Ahora veamos el versículo 23: “Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”. Jesús dirá a ellos: “Nunca os conocí”. Muchos dicen que Jesús dijo así porque esas personas se habían alejado de la Iglesia, o porque dejaron de obrar. Si la Biblia dijera eso, entonces podríamos decir que eso es correcto, pero la Biblia no dice así. La palabra “Nunca” significa “Jamás”; esto quiere decir que Jesús JAMAS tuvo relación con aquellas personas, nunca las conoció. Estas personas ¡Nunca habían recibido la salvación!
ENTONCES JESÚS, ¿A QUIÉN CONOCE?
Veamos Juan 10:27: “Mis ovejas oyen mi voz, y YO LAS CONOZCO, y me siguen”. Jesucristo dice a los suyos: “yo las conozco”. Los suyos son las ovejas, y las ovejas son los justos, los que han recibido la Salvación.
Por eso, si los de la izquierda hubieran recibido la Salvación, Jesús les hubiera dicho: “yo los conozco”, pero al decir: “Nunca os conocí”, significa que nunca habían sido ovejas; realmente esas personas siempre habían sido cabras. Ese es el verdadero motivo por el cual esas personas entrarán en el Infierno.
LOS JUSTOS SON HIJOS DE DIOS
Hoy en día están confundidos con un versículo que sale en Romanos 3:10, donde dice: “No hay justo, ni aun uno”. Por este versículo, hoy en día muchas personas están realmente confundidas. Aunque en otras partes de la Biblia dice que hay justos, no pueden aceptarlo. En sus corazones solamente existe: “No hay justo, ni aun uno”. Pero todo esto tiene su explicación, no es que la Biblia tenga contradicción, la contradicción está en la mente del hombre. Confirmemos si hay Justos o no.
Génesis 6:9: “Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo...”. Aquí vemos que Noé era varón JUSTO.
Salmos 1:6: “Porque Jehová conoce el camino de los justos”. Jehová Dios conoce el camino de los JUSTOS.
Salmos 5:12: “Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo...”. Dios dice que bendecirá al JUSTO.
Salmos 34:17: “Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias”. Cuando los JUSTOS oran, Dios les escucha; y no solamente esto, sino que también los libra de angustias.
Salmos 58:11: “....Ciertamente hay galardón para el justo...”. El JUSTO recibirá galardón.
Salmos 146:8: “....Jehová ama a los justos”. Dios ama a los JUSTOS.
Mateo 13:43: “... los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre.”. Los JUSTOS resplandecerán.
Santiago 5:16: “....La oración eficaz del justo puede mucho”. Aquí también aparece el JUSTO.
1 Pedro 3:12: “Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones...”. Los ojos de Dios están sobre los JUSTOS. También dice que sus oídos están atentos a las oraciones de los JUSTOS.
2 Pedro 2:7: “...y libró al justo Lot....”. Lot era JUSTO. Si escribiésemos acerca de todos los justos que aparecen en la Biblia, no habría espacio para este libro, pero muchos están confundidos por un solo versículo: “no hay justo, ni aun uno”.
El apóstol Pablo escribió el libro de Romanos. En Romanos 3, dice que “no hay justo, ni aun uno”; sin embargo, el mismo apóstol Pablo escribe en Romanos que sí hay Justo. Veamos Romanos 1:17: “Mas el justo por la fe vivirá”. Pablo dijo que el Justo por la fe vivirá. Esto significa que sí existen los Justos. El Justo es el hijo de Dios. Por eso, nosotros queremos compartir con usted, detalladamente, acerca de cómo una persona puede ser Justa.
Querido hermano, el ser justo no es una persona en particular, sino simplemente aquella persona que tiene justicia. ¿Quién es un hombre rico? El que tiene mucho dinero. Y, ¿quién es un limosnero? El que no tiene dinero. De la misma manera podemos entender quien es justo. Para entrar en el Cielo necesitamos justicia. Pero es imposible llegar al Cielo por nuestra propia justicia. Si alguien se jacta en obedecer la ley, es un mentiroso.
Romanos 3:20: dice: “ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Él”. Esto significa que por nuestras propias obras no podemos entrar en el Cielo, ya que todos nosotros quebrantamos la ley, sin embargo hoy muchos quieren presentarse ante Dios por medio de su propia justicia quieren presentarse ante Dios por medio de los sacrificios que hacen. Están totalmente equivocados. Aunque profesan que la salvación es por la fe, muchos quieren ser salvos por sus obras. Repetimos, no hay ninguno que sea justo por su propia justicia, pero cualquiera puede llegar a ser justo por la justicia de Jesús, esa justicia no tiene nada que ver con la justicia que logramos por medio de guardar la ley y hacer buenas obras. Es la justicia que Jesús nos dio. Jesucristo murió en la cruz por todos nuestros pecados.
Romanos 3:21 dice: “la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en Él”. Nosotros no vamos al Cielo como consecuencia de nuestras obras, sino por la gracia de Jesucristo. Por eso nosotros tenemos que entender que Dios nos pide presentarnos ante Él por medio de la justicia de Jesucristo, y no por medio de nuestra justicia.
Esperamos que usted tenga interés de conocer EXACTAMENTE cómo ser salvo, cómo ser JUSTO ante los ojos de Dios. Antes de terminar este libro, queremos decirle algo acerca de los malhechores que murieron junto con Jesús. Realmente esperamos que usted sea como el malhechor que recibió la Salvación en la cruz. Nosotros sabemos que uno recibió la Salvación y el otro no. Verdaderamente, los dos malhechores hablaron a Jesús, los dos oyeron a Jesús, los dos miraron a Jesús, los dos estaban frente al Creador del Mundo. Sin embargo, uno se fue al Cielo y el otro al Infierno. ¿Por qué uno fue salvo y el otro no?
Miremos lo que dice Lucas 23:39: “Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros”. Este malhechor, al decir así a Jesús, podemos entender que él no tenía interés en su espíritu, solamente quería que fuera salvo su cuerpo; él quería ser librado de esa situación, no quería estar en la cruz, no tenía interés en su alma, no preguntaba a Jesús acerca de la Salvación de su espíritu. El únicamente tenía interés en su carne, quería que su carne fuera salvada. En cambio el otro malhechor fue muy diferente.
Lucas 23:42: “Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino”. Este malhechor sí tenía interés en su espíritu, él quería entrar al Cielo, él pensaba que su alma era más importante que su carne, por eso le pedía a Jesús que le llevara al Cielo. Este malhechor realmente fue muy bendito. Jesús ¿a quién da su Bendición? Jesús, ¿a quién da su Gracia? Jesús, ¿a quién quiere darle la Salvación? Al que TIENE INTERÉS EN SU ESPÍRITU, al que QUIERE RECIBIR LA SALVACIÓN.
Esperamos que este libro le sirva de Reflexión; para que pueda pensar qué es lo más importante para su vida. Esperamos que sea como el malhechor que recibió la Salvación. Queremos que tenga interés en su alma, para que un día pueda morar eternamente junto con nuestro Señor Jesucristo. Nosotros deseamos seguir compartiendo con usted. Por eso, queremos que pueda leer el siguiente libro o venir a nuestra Congregación para poderle seguir explicando, bíblicamente, acerca de cómo una persona puede SER JUSTA Y ASI PODER ENTRAR EN EL REINO DE LOS CIELOS.