Los seres humanos
con el corazón de Satanás
VIDA SIN DESCANSO
Durante mi juventud, cuando asistía a la escuela, la maestra solía decirme: "donde hay una voluntad, hay un camino". Acepte esa palabra sin ninguna duda pensando: "si hay una buena voluntad, entonces la cosas se resolverán, algún día".
De tal manera yo creí esto que escribí en la pared de mi cuarto: "donde hay una buena voluntad, hay un camino". Con tales esperanzas, estudie duro. Estudiaba bajo la luz de una lámpara, lo cual no me hacia sentirme mal, porque tenia la esperanza que a pesar de estar en tal situación, algún día mi vida cambiaria.
Aun cuando me encontraba deprimido, solía ir al océano y mirando a lo lejos me preguntaba: "¿Que existirá al otro lado del océano? allí debe existir un nuevo mundo" Soñaba con volverme un embajador. Quería decir a las personas que vivían al otro lado del océano: "he vivido una vida de tal manera".
Sin embargo empecé a experimentar el vació de esta vida, cuando no pude ingresar a la secundaria, por no poder cancelar 15 mil wom, para realizar la prueba de entrada al colegio. Como un resultado, empecé a odiar a mi maestra. “¿por qué ella me enseño: "donde hay una voluntad, hay un camino?" "Debería haber dicho: Donde hay dinero, hay un camino". Aún pensando que poseía un gran sueño, sin dinero, la vida era sin sentido. En mi joven corazón la idea que "sin importar lo que esto rime, las personas necesitan ganar dinero” esa idea me quedó establecida.
Teniendo solamente ese deseo, luchaba para aprender a negociar y fui contratado en 1982, por una gran corporación, localizada en Ulsan.
Pensaba que si tenía suficiente dinero, podía continuar con mis estudios, y ser tratado como ser humano, pudiendo entonces hacer alguna cosa. Mi primer salario fueron 80 mil wones. En ese tiempo, esa cantidad era grande. Con ese dinero yo planeaba ir a la universidad, porque sin un grado académico, no podía obtener ninguna promoción en el trabajo.
Con ese dinero, traje a mis hermanos de mi pueblo natal, para enviarlos a estudiar. Además, enviaba dinero a mis padres. Vivía pensando que trabajaría duro para lograr mis propósitos.
Entonces fui infectado por la hepatitis B, y no pude trabajar más, tuve que ser remitido a un hospital. Creía en mi salud, aún cuando está se deterioro, el dinero perdió su significado. Regresé a mi trabajo, después de ser tratado, pero ya el mundo no parecía el mismo. Inclusive trate de suicidarme.
En 1986, hubo una huelga en el trabajo, así que tomé esa situación, como una oportunidad para descansar mis frustraciones hacia este mundo. En el día de la demostración fui el primero en estar de acuerdo.
Entonces un día mientras estábamos en huelga, el presidente de la compañía por medio de un micrófono, habló a los 10000 huelguistas, "aún haya nieve, vean si yo les daré un ascenso" y luego se salió. Todos en realidad esperaban escucharle decir: "les daré un ascenso justo, para que regresen al trabajo". Súbitamente los trabajadores perdieron su entusiasmo, como si les hubieran echado agua fría.
Primero había seguido el camino ‘donde hay voluntad, hay un camino’, pero no gané nada. Luego, pensé: ‘donde hay dinero, hay un camino’, pero aún allí descubrí, que allí no hay camino. Entonces por participar en esta huelga, pensé que mis problemas saldrían, pero el presidente vino y dijo: "aún si hay nieve vean si les doy un ascenso". Nada parecía trabajar en mi vida.
En un día caliente de verano mientras aún estaba en huelga me incline hacia la pared y me pregunté: "¿por qué estoy en huelga? "para libertad".
‘¿Entonces tiene usted libertad en su corazón?’
Pensé acerca de esto, y encontré que no tenía libertad en mi corazón. Así, no podía permanecer más en huelga. Finalmente, maldije a Dios, me parecía que Dios luchaba conmigo para sacarme de la huelga con la luz, así yo lo maldecía por estar alrededor. Pero, sin importar cuanto maldecía, no había luz. Así que deje de maldecir a Dios.
No poseía sueños en mi joven edad. Entonces un día Jesús vino a mí. Después de encontrar a Jesús, mi vida ya no fue más un fracaso. Dios me renovó como persona quien estaba afligida y en desesperación.
Muchas personas saben de Dios, pero una vez que ellos no conocen precisamente a Dios, ellos perciben a Dios por su propia manera y viven sus vidas de acuerdo a su propio pensamiento y planes.
Dios hizo al hombre polvo y lo llenó con su espíritu, lo cual era el corazón de Dios. Sin embargo Satanás desplazó el carácter y puso el suyo. Nuestros corazones y deseos, no son los que poseemos en nosotros mismos, pero ellos nos fueron dados. Unos son lo que Dios nos ha dado y lo que Satanás ha plantado dentro de nosotros.
JUDAS ISCARIOTE ENGAÑADO POR SATANÁS
En el corazón de Judas Iscariote, Satanás plantó el deseo de vender a Jesús. Judas era uno de los discípulos de Jesús, le había seguido por tres años, comiendo, durmiendo y manejando el dinero, al lado de él. Pero una vez que ese deseo de traicionar a Jesús, llegó a su corazón, aún antes de que él lo realizara, salieron los siguientes pensamientos: "¿cuando debería vender a Jesús?, ¿Cuánto me pagarían?”. Aun cuando estos pensamientos venía a él, él se sorprendió a sí mismo, por decir: “¿estoy yo loco? ¿Cómo puedo yo vender a Jesús?”. Pero ya sea que quiera o no, él tenía que vender a Jesús.
Satanás nos planta el deseo para pecar, pero nosotros suprimimos tales deseos y los llevamos con nosotros. Sin embargo, nosotros no podemos desechar los pensamientos con los que Satanás nos alimenta. Definitivamente no somos buenas personas, solamente estamos suprimiendo nuestra maldad.
También, si nuestra naturaleza no es revelada entonces no pensamos seriamente acerca de esto. Judas probablemente pensaba: "no puedo traicionar a Jesús, no soy esa clase de persona, quien haría tal cosa". De la misma manera esas personas quienes piensan: "no debería de mentir", "debería ayudar al pobre", "debería orar", no se ven a sí mismos, como esclavos de Satanás.
Jesús dijo: "es uno de los doce, el que moja conmigo el pedazo de pan" y dio el pan a Judas.
En ese momento, Judas justo comió el pan, sin realizarse el mismo como la persona quien vendería a Jesús. Judas, no pensó ni por un momento que él sería la persona quien traicionaría al Señor, aún mientras comía el pan. La razón por la cual Judas no se reconoció a sí mismo fue porque el creyó en su corazón que: "yo no le vendería, no soy esa clase de persona para venderlo. ¿Cómo puedo vender a Jesús? él es mi maestro”. Similarmente las personas quienes piensan: "no debería mentir", "debería orar", conoceremos que ellos son esclavos de Satanás.
Permítanos decir, que en una reunión de personas alguien dice: "entre estos, aquí, hay una persona inmunda, presente", nadie asumirá que ellos mismos son uno de esos. Todos mirarán hacia otra persona. Cuando Jesús dijo: "A quien yo de un pedazo de pan, cuando lo he mojado…" él no se percibió a sí mismo. Judas justo comió el pan, después el demonio entró en el corazón de Judas, volviéndose en un esclavo de Satanás.
Cuando Satanás quiere hacernos su esclavo, no empieza haciéndonos su esclavo, primero el prepara una habitación en el corazón de la persona. Planta los pensamientos del robo, odiar, de cometer algún pecado. Entonces las personas reaccionan pensando: "¿debería hacer eso, debería de tener esa clase de pensamiento?".
Ellos luchan para detener esos pensamientos que Satanás ha plantado. Pero gradualmente ellos reciben el pensamiento de Satanás y se vuelven en sus esclavos.
Satanás primero establece el deseo de pecado. Finalmente, nos encontramos tomando responsabilidades por nuestras acciones, sobre nosotros mismos.
Cuando el corazón de Satanás termina en nosotros y el corazón de nuestro Señor entra, el Señor no nos dice que hacer, el justo nos mira bien desde su perspectiva. Una persona quien trata de hacer alguna cosa por sí mismo, es una persona cuyo corazón está contaminado con los pensamientos de Satanás. Estas personas usualmente se reprimen y se esconden a sí mismos.
LA MUJER SORPRENDIDA EN ADULTERIO
El capítulo 8 de Juan, describe una mujer sorprendida en adulterio. Esa mujer fue sorprendida mientras cometía un acto de adulterio. Esta mujer primeramente no cometió el pecado. Primero, el pensamiento de adulterio entró a su mente y entonces, ese pensamiento hizo a ella cometer adulterio. La Biblia no menciona su nombre. Dios no reveló el nombre de ella, porque todos nosotros tenemos el potencial para transformarnos en esa mujer.
Después de que la idea de adulterar vino a ella, ella miró a un hombre caminando. Entonces ella pudo haberlo mirado y dijo: "estoy loca", probablemente olvidó ese incidente. La siguiente vez, ella miró nuevamente un hombre, ella pudo haber eliminado ese pensamiento de adulterio y decir: "¿por que he estado yo pensando así, en estos días?".
Aunque un pensamiento de adulterio, entró a su corazón, ella pudo haber luchado para dominar esos pensamientos por decir: "me estoy matando a mi misma, por pensar de esta manera, seré sorprendida y destruida".
En tales casos la aflicción viene cuando tratamos de dirigirnos por el corazón de Satanás, por nosotros mismos. Aún pensando que existe el deseo de pecar. Nosotros creemos "no debería de tener esta clase de corazón" y por luchar para no cometer pecado, nuestra vida se vuelve exhausta y cargada.
Un día la mujer fue guiada por un pensamiento de adulterio, cometió el pecado y fue sorprendida en el acto. Porque ella fue sorprendida en el acto, ella no pudo expresar ninguna palabra. Ella debe haberse condenado a sí misma en ese momento: “¿Por qué yo cometo tal locura?, ¿por qué es mi corazón tan débil?”. Satanás causa en el corazón cometer adulterio y nos hace culpables a nosotros mismos.
En efecto, Satanás ha cometido el pecado, pero el pone la responsabilidad en nosotros, haciendo de todas las cosas nuestras faltas. Dios está llamándonos, pero nosotros no podemos escuchar su voz. Tan pronto como nosotros creemos en nuestra propia culpa, entonces no podremos ver a Dios, quien es capaz para transformar todas las cosas malas en buenas.
Si nosotros somos orgullosos, Dios cambiará ese corazón y si nosotros somos locos, Dios también cambiará ese loco corazón. Si estamos limitados por el pecado y somos afligidos por esto, Dios nos sacará. Sin embargo, Satanás ha cambiado todas las cosas, para hacernos responsables, así que no tengamos en la habilidad de Dios cambiarnos. Numerosas personas luchan por escapar de lo que Satanás ha implantado en sus corazones y debido a esto, continúan siendo guiados por Satanás.
La única manera de evitar el corazón de Satanás es: encontrarnos con Jesús. Como la mujer sorprendida en adulterio, nosotros podemos escapar del pecado y de las cadenas del malvado corazón de Satanás.
Dios se preocupa acerca del camino que tomamos hacia Satanás, por lo tanto, Él quiere que podamos estar siempre a su lado. Pero el problema es, porque nosotros pensamos que el deseo de cometer pecado es de nuestro propio corazón, nosotros no podemos escuchar la voz de Dios quien está esperando trabajar en nosotros.
"¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas?” Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal? (Jeremías 13:23).
Si el Etíope se refiere a una persona africana con piel oscura. Entonces, ¿es posible para tal persona, cambiar su piel en blanca?. Cambiar el color de un etíope o las manchas de un leopardo no puede ser hecho por los seres humanos. De la misma manera nosotros nunca podremos ser buenos.
No hace mucho, hubo un incidente, donde un oso que nació y creció en el zoológico, atacó a su entrenador y lo dejó en una mala condición. Ese oso nunca había saboreado un animal vivo o su sangre, pero la naturaleza bestial del animal, no podía ser quitada.
Así como uno no puede cambiar el color de un etíope, o las manchas de un leopardo, nosotros no podemos quitar nuestra naturaleza maligna. Dios ha reconocido en nuestro corazón, que el mentiroso corazón de Satanás ha entrado, ese corazón es referido como pecado.
Tan pronto como nosotros poseemos el corazón de Satanás, nosotros nunca podemos hacer el bien. Sin embargo, nosotros pensamos que tenemos que hacer alguna cosa por estar alejados de Dios. Así, no hay paz en la vida del hombre. Si no hacemos alguna cosa, nosotros nos volvemos ansiosos en ordenarnos, pero eso hace bloquearnos en retornar a Dios, Satanás continuamente nos estimula para hacer alguna cosa por nosotros mismos.
LOS DOS ERRORES DE CAÍN
"Pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensaño Caín en gran manera, y decayó su semblante". (Génesis 4:5)
Ambos Caín y Abel, dieron un ofrecimiento a Dios. Caín era un labrador de la tierra, así el dio frutos de la tierra al Señor. Sin embargo, Dios no aceptó a Caín, ni a su ofrenda pero él aceptó a Abel y su ofrenda, Dios no pudo aceptar el fruto de la tierra que estaba llena con el esfuerzo y sudor de Caín. Por lo tanto, Caín se enojó en su corazón contra Dios.
Por no resistir el enojo, Caín terminó por matar a su hermano Abel. Las personas que trabajan con celo cometen asesinato. Cuando su celo y trabajo no es aceptado, el corazón homicida, dentro de sí mismo, brota a la superficie.
La Biblia nos dice que nosotros somos: "de su padre el diablo y los deseos de su padre, usted quieren hacer", él fue un asesino desde el comienzo y no permanece en la verdad, porque no hay verdad en él, cuando él habla una mentira, él habla de su propia fuente. El es un mentiroso y el padre de ellos. Haciendo alguna cosa y tratando de recibir gracia, origina el corazón homicida. Después de que Caín mató a Abel, enterró su cuerpo.
Entonces Dios llamó a Caín: "¿dónde está tu hermano Abel?", y Caín respondió "yo no sé, ¿soy yo guarda de mi hermano?".
Cuando él mató a Abel, pensó que Dios no lo había visto. Esto es, porque nosotros somos engañados por la mentira del diablo, nosotros pensamos: "si yo no tengo esto, entonces no lo tengo", "si yo no sé, entonces yo no sé". Aún pensando que no hubiera nadie allí, cuando Caín mató a Abel, Dios estaba allí. Justo porque el acto no fue revelado por otro, podemos pensar que somos limpios, pero eso no es así, eso está escondido a la vista de Dios.
Cuando Dios preguntó: "¿dónde está Abel, tu hermano?” Caín contestó diciendo: "¿soy yo guarda de mi hermano?". Entonces dijo a Caín: "Ahora, pues maldito sea tu de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. Cuando labrares la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra." (Génesis 4:11-12).
Caín era un hombre de la tierra, pero entonces Dios dijo: "cuando usted labre la tierra no volverá a dar sus frutos", Caín respondió a esa palabra: “mi pecado es más grande que lo que yo pueda soportar”
Caín vivía por haber creído en la tierra, pero cuando esa tierra no produjo ningún fruto él no podía sobrevivir. De hecho, la tierra estaba ya maldita, cuando Adán y Eva cometieron el pecado, sin embargo Caín todavía creía en la tierra y adoraba a Dios en los frutos de la tierra. La razón por la cual Dios había quitado la fuerza de Caín, era por haber creído en ella en lugar de Dios.
Dios no podía dejar que Caín fuera engañado por Satanás, dependiendo de la tierra y adorando a Dios por los frutos de la tierra, consecuentemente, él sacó la fuerza de la tierra. Aún así, Caín no se reconoció a sí mismo, sin embargo, el pensó: "ahora Dios esta maldiciéndome", "Dios me ha desechado".
Con tales pensamientos Caín recibió la palabra de Dios, y partió.
"He aquí me hechas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallaré, me matará." (Génesis 4:14)
Dios dijo a Caín, que esto no era así: "Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que mataré a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que lo hallaré. (Génesis 14:15)
Dios amó a Caín. Pero Caín se condenó a sí mismo, "soy culpable, ahora el hombre me matará". Ese corazón es el corazón que ha sido engañado por Satanás.
Dios había reconocido la fuerza de esta vida, así que nosotros podemos retornar a Dios y mostrarnos que no hay camino solo el camino de Dios. En ese punto Caín dijo: "He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallaré, me matará".
Pero Dios dijo a Caín: "no es así". Todavía en el corazón de Caín, el corazón de Dios no podía ser plantado. Aún pensando Dios que no le matará, Caín insistió que sí. El Señor puso una marca en Caín, pero Caín partió lejos de Dios.
Arrepentimiento significa, cambiar el corazón, no es pedir perdón de pecados, sino que es un cambio del corazón. Sin cambiar el corazón, el corazón de Dios no entrará en su corazón.
Caín no se arrepintió por lo tanto el partió lejos de Dios y residió en la tierra de Nod. El Señor quiere visitar a usted hoy, y provocar el arrepentimiento del corazón, para darles a usted su corazón.
Hoy hasta aquí compartimos