Última Actualización: Enero de 2008

Sermones

La fe que vence al mundo


LA FE QUE VENCE AL MUNDO

Realmente muchas personas están siendo engañadas por Satanás. Cuando decimos que Jesús limpió todos nuestros pecados. Unos dicen: “Ah, entonces ¿podemos pecar todo lo que queramos?” en cambio otros dicen: “¿Aunque Jesús ha limpiado todos nuestros pecados, acaso no debemos evitar pecar?” o “¿Cómo podemos pecar todo lo que queramos?” Así de este modo el diablo lleva en este sentido los pensamientos del hombre.

Existe una verdad que debemos saber claramente; el hombre no puede vencer al pecado. Hasta hoy en día yo no pude vencer al pecado, tampoco en el día de mañana. En la Biblia encontramos a uno quien ha vencido al pecado, él es Jesucristo, por esta razón, Él no nos pide que venzamos al pecado, porque sabía que no lo lograríamos, por eso Jesús ha hecho que seamos uno solo con Dios.

Para conseguir este propósito el debió de romper la barrera del pecado que divida al hombre con Dios. Al ser Jesús crucificado ha derrumbado esta barrera del pecado como así también eliminó todos los elementos que se interponían entre el hombre y Dios e hizo que pudiéramos ser uno. Ahora nosotros podemos en Jesucristo acompañar a Dios sin importar nuestros actos, Dios está con nosotros de igual modo. Mientras nosotros estamos con Dios vencemos al pecado por eso la Biblia dice: “La fe vence al mundo”. La fe es la que vence al pecado no nuestras firmes decisiones a nuestra voluntad.

Cuando yo había pecado luego de haber recibido la salvación el diablo me decía: “tu pecaste” y así me hacía ver mi forma, en ese momento yo contemplaba la cruz,

allí veía como todos mis pecados estaban completamente limpios, que no tenía ningún problema para acercarme a Dios aunque haya pecado y tenía esta seguridad en mi corazón para con Dios.

Así de esta manera con esta seguridad en mí, pude experimentar que yo obtenía fuerzas para vencer al pecado. La fe nos hace vivir sin relación alguna con el pecado, por ejemplo cuando estamos junto a una persona quien gusta del cine, siempre escucharemos temas relacionadas al cine, en otro caso alguien quien disfrute de la música nos es normal que siempre hable de la música.

De este modo mientras que estemos con Dios y percibamos su corazón, aquel corazón nos hará vencer al pecado, extraordinariamente mientras estaba con Dios yo vencía al pecado.

Existen dos tipos de arrepentimientos, uno es el arrepentimiento del pecador y el otro es el arrepentimiento del justo. El arrepentimiento del pecador consiste en que reconoce que solo puede pecar y entonces pide la misericordia de Dios, en cambio el arrepentimiento del justo consiste en regresar a la palabra.

Algunos dicen: “Nunca volveré a pecar” así muchos se proponen, pero esto no es el arrepentimiento sino que el verdadero arrepentimiento es el de regresar de momento a momento a la cruz y a la palabra.

Cuando nuestro corazón vuelve a la cruz y a la palabra allí podemos ver claramente que nuestros pecados ya están perfectamente limpiados y allí nosotros hallamos la libertad delante de Dios y que así nos acercamos a Dios y que de este modo Dios nos hace vencer al pecado. La libertad que tengo ante Dios, esta libertad es la que me hace vencer al pecado.


EL CORAZÓN DE LOS HIJOS

¿Qué niños crecen con un corazón sano? Los niños que tienen la libertad ante sus padres, estos niños aunque hagan algo mal no sienten carga alguna para decirles todo lo ocurrido a sus padres, así son los niños sanos, pero al contrario ¿cuando un niño se descarría? Pesa cuando este siente carga, presión ante sus padres y así el niño empieza a rondar fuera de la casa y es atrapado por una mala influencia.

Jesús ha eliminado todas nuestras cargas hacia Dios y nos hizo libres para con Dios. “¿Quién nos separará del amor de Cristo? Tribulación, o angustia... por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir...nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”. Romanos 8:35-39. Entre estos versículos aparece: “ni lo presente ni lo por venir” refiriéndose a cualquier cosa que nos puede pasar, pero a pesar de todo nuestro amor hacia Dios no puede terminar, queriendo decir que entre Dios y nosotros unidos por un perfecto amor que Dios ni siquiera una vez ha obstruido su corazón hacia nosotros.

Una vez en la residencia de un pastor vivían su hija y también una hermana quien ayudaba en los quehaceres de la casa, ambas eran casi de la misma edad, la hija actuaba con libertad ante el pastor en cambio la hermana procuraba mucho para agradarle al pastor. Esta hermana quería que el pastor le designara los trabajos a ella más que a la hija, en cambio la hija no se esforzaba para merecer el amor de su padre. Yo viendo todo esto le dije a esta hermana: “Ríndete, el juego se ha terminado”.


¿CUÁL ES LA CONDICIÓN PARA QUE UN PADRE AME A SU HIJA?

El solo hecho de ser hija es la condición, y no porque sea buena en algo recibe el amor, pero esta hermana quería ser buena en algo para ser amada, llevando así una vida estresante. Dios nos hizo hijos suyos, por medio de la sangre de Jesucristo nos ha comprado y nos hizo sus hijos. En Juan 1:12 dice: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. Por eso Dios nos dice que nunca nos sujetemos al yugo de esclavitud.

“De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre”. Gálatas 4:31

“Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis sujetos otra vez al yugo de esclavitud”. Gálatas 5:1

El problema está en que las personas se sujetan al yugo de esclavitud por sí solos en sus pensamientos y no aceptan el amor de Dios. Nosotros solo tenemos que recibir este amor para ser sus hijos pero el problema es que no lo aceptan y viven voluntariamente como esclavos. Desconfían, si el padre los ama y por eso procuran estar firmes ante Dios por sus obras, el actuar así es la desobediencia para Dios. ¿Saben qué es lo distinguirá Dios en el juicio? El distinguirá si quienes poseen el corazón de un hijo y quienes los de un esclavo. El padre recibe a los hijos y no a los esclavos, pero muchas personas no han experimentado el trasladar su corazón de esclavo para la de un hijo. ¿Por qué ocurre esto? Porque nunca conocieron con exactitud el amor de Cristo.


DESAGAJADOS, LUEGO INJERTADOS

Nosotros somos olivos silvestres, es decir, somos ramas de árboles malos que dan frutos malos o sea cuando estamos junto a este árbol nosotros solamente podemos dar malos frutos pero cuando en la palabra encontramos que fuimos desgajados, ¿Quién lo hizo?

Dios ha separado en la cruz cuando estábamos con el pecado. En esa cruz derramando sangre pavorosamente nuestra pecaminosa carne ha muerto allí, también acabaron nuestras ambiciones y proyectos.

Las personas sin saber acerca que sus vidas están acabados, siguen siendo engañados por el diablo quien siempre hace que el hombre tenga esperanza en sí mismo. Como también los hace confiar en sus pensamientos que no podrán convertirse en realidad. Pareciera ser que conseguirán algo en esta vida pero nada queda al final, porque nuestras vidas han sido acabadas en la cruz. Lo que ahora ciertamente tiene valor es el Cristo quien está en nosotros, creer solo en él tiene sentido.

Nosotros fuimos desgajados del olivo silvestre y luego injertados en el buen olivo, el cual es el Señor y así nos convertimos en personas que reciben la savia del buen olivo pudiendo dar frutos a algo que jamás conocimos, el buen olivo. Nosotros solos no podemos vencer a la muerte y obtener así la vida eterna. Ahora nosotros no vivimos por nosotros mismos sino en el poder de Cristo.

Al principio el padre de la fe Abraham también fue un olivo silvestre, pero desde el momento que ha sido injertado a la promesa de Dios, su vida ha sido diferente a una persona común. Aunque Abraham no podía tener hijos pero cuando él dejo de confiar en sí mismo y volcó su corazón en la promesa de Dios, él ha recibido la savia, la promesa y al tomar la fuerza de este, pudo tener a su hijo, así también es la vida de creencia. Nosotros siempre depositamos nuestra confianza en lo que vemos, en lo que oímos, solo vivimos bajo nuestros instintos pero desde el momento en que llevamos una vida confiando en Dios, nuestra vida se vuelve maravillosa viendo como trabaja Dios.

Sin condiciones, o sea no porque unos están más capaces o sea inteligentes Dios obraría, sino que es Dios quien obra, porque nuestros corazones están injertados en la palabra y recibimos su savia y así daremos frutos, porque por nosotros mismos sería imposible. Realmente agradezco a Dios quien nos ha hecho justos, quien nos ha llenado de su gracia y nos ha convertido en hijos suyos, por todo esto no podré dejar de alabar a Dios.


CONOCIÉNDOME ME HIZO

En Romanos 5, con la crucifixión de nuestro Señor Jesús tenemos la prueba decisiva del amor de Dios hacia nosotros, Dios de por si nos ama, pero ya que las personas no poseen la vista suficiente para ver su amor por nosotros, nos ha dado la prueba decisiva de su amor mandando al Señor Jesucristo a esta tierra atestiguando que nosotros siempre estuvimos en Dios. Él nos había perdido y nos ha recuperado mediante la sangre de la cruz y a esto llamamos restricción. Nosotros no poseemos nada que no provenga de Dios, todo está incluido en Él. ¿Entonces somos hijos suyos? Ser hijo significa que todo proviene de los padres. En San Juan 4 aparece la mujer samaritana, ¿qué dijo ella a los demás? Dijo: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho, no será este el Cristo?”.

La mujer samaritana dijo a las personas que 'El me conoce completamente’ esto quiere decir que ella era parte de los conocimientos de Jesús o sea Él ya sabía que la mujer había tenido 6 esposos, que tenía sed, que era una mujer indigna. Jesús sabía todo esto. Entonces la mujer samaritana dijo que se encontraba dentro de Él, se halló a sí misma en Jesús. Existen personas quienes nos conocen mejor a nosotros que nosotros mismos. Ellos son nuestros padres; saben cuando, cómo nacimos, cuando mamamos, recuerdan cosas que ni nosotros lo tenemos en mente.

Además de todo, nos ama mas que a nadie y siempre están con sus corazones abiertos para con nosotros, ellos son los únicos a los que podemos acudir aunque sepan todos nuestros defectos.

En Salmos 139:1 “Oh, Jehová, tú me has examinado y conocido”. Es una poesía del Rey David en donde Jehová nos conoce. En el versículo 2 dice así: “Dios conoce nuestros sentarnos y levantarnos”. Sabemos nosotros ¿cuántas veces nos sentamos y nos levantamos? El Señor sabe todo esto y además Él desde lejos ya entiende nuestros pensamientos. El entender incluye el cabal conocimiento y que delante de Él no podemos esconder nuestros pensamientos.

“Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos son conocidos”. Salmos 139:3. En Salmos 139 desde los versículos uno al cuatro aparece comúnmente la palabra ‘conocer’ y en el versículo 5 dice: “Detrás y delante me rodeaste, y sobre mi pusiste tu mano”. Refiriéndose que Dios se encontraba por delante y también por detrás y cuando dice que puso su mano sobre mí, como mencione anteriormente nos hacemos uno con Dios.

En Salmos 139:6 “Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí, alto es, no lo puedo comprender”. Esta palabra quiere decir que este conocimiento es demasiado maravilloso y que nosotros hasta ahora vivimos solo reclamando e insistiendo, cuidando siempre de nosotros mismos, pero cuando nos damos cuenta de que existe alguien ‘Dios’ quien nos conoce completamente demasiado bien y que Él es nuestro Señor Padre, entenderemos que Él creó todo este mundo justo a nuestra medida preparando todo para nosotros. En los versículos 13 al 15 aparece comúnmente la palabra ‘formado’ refiriéndose a que Dios nos formó. ¿Quién nos hizo un poco débiles?

Fue Dios, porque así nosotros no necesitaríamos tratar de solucionar nuestros problemas si nosotros nos proponemos a resolver nuestros problemas por nosotros mismos, solo nos estaríamos haciendo del amo y Señor, lo que debemos hacer es volver junto a nuestro creador ‘Dios’ porque Él es quien nos conoce mejor que nadie y nos puede sanar, guiar apropiadamente. Dios conoce nuestras vidas enteramente, nuestro Señor es nuestro verdadero creador, al darnos cuenta de esto descubrimos ciertamente que nuestro Padre es Él y que por Dios fuimos formados, lo proclamo como nuestro creador; nuestro Padre.

Las personas quienes procuran escondiendo su forma llevar sus vidas valiéndose solo por sí mismos demuestran desobediencia para Dios a tal grado de nuestro deterioro, Dios nos muestra de varias formas su corazón para que regresemos con Él. En San Juan 4 la mujer samaritana dijo: “El me conoce enteramente” anteriormente ella salía a buscar esposos, pero el esposo quien da el reposo verdadero es ‘Cristo’ quien vino a ella. Esta mujer al unirse a Jesús, terminaron sus esfuerzos y solo Jesús trabajó para ella y la mujer se contentó con lo preparado en Jesús.

En San Juan 4 sale dos tipos de pozos, uno es el pozo de Jacob, en donde se bebe el agua la cual uno vuelve a tener sed, en cambio en el otro pozo cualquiera que bebiere de ese pozo jamás volverá a estar sediento.

Jesucristo en la cruz se ha convertido realmente en un pozo de agua eterna, en esa cruz no solo nuestros pecados fueron limpiados, sino que fuimos unidos a ser uno solo con Dios para que con lo que Dios tiene preparado podamos vivir eternamente. Todo se ha cumplido en la cruz.

 

 

 

 

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del Pastor Ock Soo Park