Última Actualización: Enero de 2008

Perdón del pecado

Alimentación de los cinco mil

SERIE DE LA CONFERENCIA BÍBLICA EN PERU N° 07
PASTOR OCK SOO PARK


¡Buenas noches!

Esta noche vamos a leer Juan capítulo 6: 1 al 15 “Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos. Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. Y estaba cerca la pascua, la fiesta de los judíos. Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.

Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí esta un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como un número de cinco mil varones. Y tomo Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido. Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo”.

Estoy muy agradecido porque durante esta campaña he compartido sobre el Señor Jesús y ustedes se han acercado a él por medio de esta campaña, quiero compartir no solamente de Jesús si no también de su relación con nosotros, si la gente conociera la relación con el Señor, sería bienaventurado delante de él, esta noche cualquier persona podría ser uno con Jesús; pero el problema es que no sabemos como es la condición de nosotros. La gente cree que debe hacer algo para Dios, pero no es necesario llevar nuestra propia obra; sino que primero debemos conocer el corazón del Señor.

Había un rey en la China, un día preparo una fiesta para sus siervos, él y la reina estaban sentados en sus tronos disfrutando del espectáculo que se propiciaba esa noche, los siervos cantaban, bailaban, disfrutaban y estaban muy contentos; de repente hubo un viento y se apagaron todas las velas, candelabros y demás, la gente estaba prendiendo las velas; de repente la reina grito entonces todos se asustaron, la reina grito: “¡majestad! un siervo me beso”; estaba asustada y la reina le dijo al rey: “alcance a quitar el cordón de su gorra” entonces enciendan las velas y busque quien hizo esto. Los siervos empezaron a preguntarse entre ellos: ¿quién beso a la reina? el rey estaba muy enojado diciendo ¡delante de mí! ¿Quién pudo tener esa actitud? inmediatamente voy a encender las luces y voy a buscarlo, el rey estaba muy enojado ¿quién es? ¡Voy a matarlo! De repente otro pensamiento surgió “Esta es una fiesta especial, si yo hiciera tal cosa perdería este ambiente, él es un siervo mío, tal vez se emborracho por eso lo hizo, igual que yo cuando veo una muchacha bonita se inclina mi corazón”; el rey dio una orden: ¡No enciendan la luz, es la orden del rey, no la enciendan!

Ahora ¡todos deben de quitarse el cordón de sus gorras y luego arrojarlos al suelo! ¿Ya todos se quitaron los cordones? Pregunto el rey, ¡Si majestad! ¡Si señor!; más el añadió: revisen bien si todavía no han quitado su cordón; ¡Si señor! Ahora enciendan la luz, y disfruten de la fiesta; los siervos encendieron la luz, y siguieron disfrutando de la velada. Aquella noche ellos disfrutaron bastante. Después de pasar el tiempo, aproximadamente diez años; en ese país hubo una guerra con otro país. El país del rey de China estaba perdiendo la guerra, él preguntaba a sus súbditos: ¿en nuestro país no hay un general que pueda vencer a los enemigos? pero nadie se presentaba; el país enemigo era muy fuerte por eso era imposible ganar esa guerra. En aquel momento un general se presento: ¡Majestad voy a batallar, voy a ganar esta guerra! El rey contesto: ¡Oh, general Dios lo bendiga! Aquel general llego con sus subalternos a la batalla y les animaba diciendo: ¡sígame vamos a pelear! No importaba su vida, él se metió en el campamento del enemigo y luchaba. Este general gano la guerra, luego regreso a dar las buenas al rey y a la nación. General ¿cómo gano esta batalla? De repente, se arrodillo y grito: ¡Majestad máteme! El rey asombrado le pregunto ¿por qué usted dice esto?, Usted gano esta guerra ¿por qué me dice que lo mate? ¡Levántese por favor! Majestad yo debí morir; ¿Por qué dice esto? Por favor ¡Levántese! Insistía el rey. Hace diez años yo estuve en una fiesta con usted; aquel día la reina estaba preciosa; esa noche me emborrache bese a la reina y debí morir esa noche, por eso le ruego ahora que me mate ¡máteme! Majestad usted me salvo; desde aquel día nunca he olvidado la gracia que tuvo conmigo; intente matarme varias veces, pero no quería morir de esa manera por eso fui a la guerra y gane; majestad ahora máteme ya no hay nada que esperar. El rey soltó una sonora carcajada Ja, ja, ja yo no sabía; uy usted fue el que se emborracho en aquel momento; pero no se preocupe toda la gente comete errores, vamos a olvidar todo, vamos a beber. Aquella noche nació una gran amistad entre los dos y él vivió muchos años con el rey. El corazón del hombre es igual que el juego de tenis si yo lanzo la bola otra persona debe responder, la bola debe de pasar por encima de la red de esa cancha. Entre la gente cuando el corazón va y viene, va y viene la gente no puede tener el gozo en el corazón. Nuestro señor comenzó a predicar el evangelio en Galilea con doce discípulos; él comenzó a mirar quienes pescaban y bogaban mar adentro, los pescadores echaban la red y no pescaban nada, pero después de obedecer a la palabra de Jesús, pescaron en gran cantidad y vieron los pescados uy, ¿quién es él? Aunque toda la noche no pescábamos nada, ahora por su palabra tenemos gran cantidad de peces, ¿quién es él?

Ellos se preguntaban como pudimos pescar tanto estaban maravillados y así caminaron con Jesús. Jesús con sus discípulos llegaron a la casa de las bodas de Canaán y les faltaba el vino a los novios y Jesús dijo: “llenad de aguas las tinajas”, los siervos obedecieron la voz de Jesús; y ahora llevan esa agua al maestresala, uy ¡esta es el agua! ¿Cómo puede ser el vino? Uy de verdad se hizo vino; ven, ven vamos a probar ¡de verdad ya se convirtió en vino! que maravilloso; los discípulos habían experimentado. Ellos llegaron al estanque de Betesda allí había un hombre enfermo por 38 años él no podía moverse, pero Jesús le dijo: ¡levántate anda con tu lecho! Los discípulos lo miraban ¿no puede levantarse? ¡Es imposible! ¿Cómo puede levantarse?, vea él es mendigo todo mundo lo conoce, yo lo conozco, no puede levantarse; pero así él se levantó, ellos se asustaron. ¿Quién es él que hace milagros? ¡Él es el Hijo de Dios!; a nuestro Señor el Hijo de Dios; mientras los discípulos caminaban con él, veían las obras de Dios. Entre los discípulos había dos clases de discípulos, una clase: que milagro el Hijo de Dios, como sana los enfermos, que maravilloso, ese discípulo así pensaba. Pero otro discípulo no pensaba así, pensaba profundamente ¿cómo puede él hacer esa obra?, esa no es la obra del hombre, eso es la obra de Dios, de verdad ¡él es Dios! Él se hizo carne como el hombre; nosotros vimos como él sanaba los enfermos. Unos discípulos sin pensar profundamente solo decían ah el que hizo el milagro; pero unos discípulos con pensamiento profundo analizaban sobre Jesús ah él no es sencillamente un hombre, él es el Mesías, él es salvador, él puede salvarnos. Un día Jesús predicaba en la orilla del mar de Galilea y una gran multitud se le acercaba. El Señor le dijo a Felipe: Felipe ¿Dónde vamos a comprar para ofrecerles pan?; si Felipe hubiera sido prudente “¡ah!, si, el Señor sano ese enfermo, cambio el agua en vino, sano ese ciego; si hubiera pensado ese discípulo no importa aunque sean cinco mil personas Jesús pude solucionar ese problema; así debió haber pensado; pero Felipe no pensó de esa manera.

El Señor le pregunto a Felipe: ¿dónde compraremos el pan?; él pensaría ¡uy! soy muy inteligente por eso me preguntó, Andrés no tiene educación por eso me preguntó a mí, bueno voy a calcular, cien, doscientos, cinco mil personas; entonces cada persona necesita; ¡Señor necesitamos doscientos denarios! Aunque Felipe caminaba con el Señor; y había visto muchas obras no creía en la obra de Dios, solamente creía en milagros, solamente así pensaba pero no creía en Jesús. En aquel momento otro de sus discípulos, Andrés dijo: un muchacho trajo cinco panes y dos peces, con esto el Señor puede ofrecer comida para cinco mil personas, sí, él puede hacerlo, se lo voy a llevar; Señor un muchacho me trajo cinco panes y dos peces queremos ofrecerle a toda la gente pero esto nosotros no lo podemos hacer pero tú si puedes Señor, con cinco panes y dos pececillos; el Señor lo miro ¡ah, tiene fe en Dios! En la vida espiritual hay dos clases de corazones, como el de Felipe, y como el de Andrés que no tenía confianza en su pensamiento porque conocía bien a Cristo; aunque veía cinco panes de cebada, si solamente se quedaran en sus manos solo alcanzaría para comer cinco personas, pero si los cinco panes de cebada pasaran a las manos de Jesús ya no seria solo cinco panes si no que se convirtieron en un poder suficiente para ofrecerla a más de cinco mil personas. El hombre enfermo por 38 años antes de encontrar a Jesús vivía enfermo pero después de conocer a Jesús fue sano, se sanó y caminaba. Una mujer adultera era inmunda, era pecadora debía haber sido apedreada; pero esa mujer después de haber conocido a Jesús, cambio a una mujer limpia. Cualquier que conociera a Jesús cambiaría. En Corea hay una fundación se llama IYF Internacional Youth Fellowship (fraternidad internacional de jóvenes) cada verano miles de universitarios vienen a Corea; muchos jóvenes suramericanos también participan. Hay un profesor que se llama Shin Iong You él es un científico; quiero hacerles una pregunta: ¿cuántas personas mueren de cáncer?; Yo creo que en Perú ¿hay alguna persona que tiene cáncer? tal vez alguna persona alrededor de ustedes ¿tiene cáncer? Todo hombre tiene posibilidad de tener cáncer; pero hay una tribu de indígenas que no tienen este tipo de enfermedad. Los científicos investigaban y descubrieron que ellos comían una especie de árbol, averiguaron y descubrieron que tenia un elemento contra el cáncer, entonces produjeron un medicamento para hacer una pastilla; para producir esa pastilla tuvieron que cortar cuatro árboles cada uno aproximadamente de cien años o más; solamente una pastilla tenía un costo de 634 dólares, mucha gente investigaba para producir esa pastilla, ellos preparaban un medicamento llamado: Texol pero todos fracasaron, hace diez años nadie sacaba esa pastilla y se escribió un articulo que decía: “es imposible sacar esa pastilla de un árbol” Un día otro doctor leyó ese reportaje; entonces le surgió una idea, según el hombre es imposible pero si Dios nos ayuda si se puede.

Él comenzó a investigar aunque no era un científico especializado Dios le ha dado la sabiduría; ese doctor ya entendió como puede sacar ese elemento Texol desde ese árbol, ahora él esta preparando ese medicamento en la India y en Brasil, yo creo que en Perú en unos dos o tres años va a llegar este medicamento. Un científico pensó, ¡yo no puedo!, pero otro científico aunque humanamente no podía, espiritualmente el pensó: “¡si, Dios vive conmigo, si Dios lo hace, asi lo puedo hacer!” él llamo a su jefe vamos a investigar. ¡No, es imposible! Todos los científicos ya han investigado, no, es imposible. Dios vive en mi, ¡por favor, comencemos! y así ellos comenzaron, Dios le enseñaba y así ellos lo sacaron el 27 de enero y el departamento de salud de la ONU aceptó este medicamento; nosotros estamos con Dios. Cuando nosotros respiramos, dormimos, caminamos, montamos en avión, dirigimos la campaña, siempre ¡Dios esta con nosotros! Pero amados, cuando había multitud de más de cinco mil personas; aun Jesús estaba al lado de ellos, los discípulos rechazaron al Señor, ellos calculaban según su entendimiento; eso es ¡estar lleno de incredulidad! Pero Andrés era diferente entonces el dijo: ¡Sí, yo lo he visto, el puede hacer todas las cosas, si el Señor lo hace es posible! Un muchacho le trajo cinco panes y dos peces pero para ofrecerlo a cinco mil personas ¿debe tener cinco mil panes? ¡De ninguna manera! Porque si Dios trabaja no hay ningún problema; Andrés los trajo al Señor, “Señor aquí hay cinco panes y dos peces”, quiero ofrecerle a toda la multitud pero para mí es imposible, pero tú si puedes. Amados esa es la fe ¡correcta!, para nosotros mismo es ¡imposible! pero cuando el Señor mora en nosotros; el Señor puede. Por eso Andrés le dio ese pan al Señor. Andrés no podía hacer nada; pero cuando el Señor trabajaba hizo el milagro para que comieran más de cinco mil personas y aun quedaran doce canastas que sobraron ¡ALELUYA! Entre los discípulos de Jesucristo algunos no creyeron en el Señor ellos tenían confianza en sí mismos por eso ellos vivían conforme su pensamiento. Pero Andrés si lo conocía. Jesús sanaba, hacía milagros, el Señor si puede; en el corazón de Andrés había y surgía esa fe.

Esta noche nosotros podemos dividir dos tipos de fe en el corazón de ustedes. Sí, me congrego es todo, oro con fervor, cumplo la ley, ofrendo; sin pensar así la gente vive. Pero la fe verdadera es como la fe de Andrés él quién era enfrente de sus problemas, él tenía un problema grande, pero el Señor mora en él y eso es suficiente, es el poder de Dios para solucionar a través del Señor Jesucristo, él solucionaba todos sus problemas. Yo entre al servicio militar en el año 1965 en Corea, los varones obligatoriamente entran al principio es como un servicio base, disparar, lanzar y otros entrenamientos; desde la mañana hasta la noche nosotros recibimos entrenamiento. En aquel momento nosotros comíamos muy poco entonces después de comer nosotros otra vez teníamos hambre; al lado de los comedores hay un supermercado, allí venden varios tipos de comidas, hay galletas, pan, arepas; pero yo no tenía dinero, cuando yo miraba a otros compañeros como comían, ¡uy, que rico ese pan yo quiero comer! Yo también quiero comer ese pan, entonces yo metí las manos en mis bolsillos, claro siempre era así en mis bolsillos no había dinero, entonces aunque yo quería comer no podía comprar nada. Comenzaba otra vez el entrenamiento, y después de salir del supermercado mire al cielo y exclame: ¡Oh, Dios! Yo quería comer. Aquel día hubo entrenamiento de tiro al blanco, nosotros tuvimos que recibir ese entrenamiento cuando disparaba bien ganaba cinco, pero sacaba mala nota todo el día recibía castigo, otro compañero y yo disparábamos (pa pa paaaa) así exactamente llegaba el tiro al blanco, yo pase esa prueba; otro amigo le toco el turno pero en vez de disparar comenzó a temblar, que esta haciendo dispare, ¡ay, tengo problemas!, aun yo disparo no puedo sacar buena nota, Dios mío voy hacer castigado, venga yo le ayudo, si por favor, entonces yo dispare en lugar de él (pan pan pan paan) y así él paso esa prueba; mi amigo ¡uy, gracias amigo! No, no es nada. Ese día el hermano de él que tenía un rango más alto en el campamento llego a la oficina y lo llamo para que fuera al supermercado. Ay, hermano es que no tiene compañeros, ¿por qué vino solo? ¡Invítelos! él vino y nos invito.

Así yo fui y el hermano estaba allí y lo salude; me dijo: siéntese ¿que quiere comer?, señor yo quiero comer pan, bueno esta bien tráigame esa bandeja con todos los panes, entonces la mesa estaba llena de pan, sí, ¡coma! que yo pago, comencé a comer despacio porque ya me estaba sintiendo muy lleno, pero quería comer más, ese día yo comí bastante pan. En la noche antes de dormir yo ore a Dios “Dios yo solamente pedí pan y me ofreciste mucho pan ¡ah, Dios esta vivo en el campamento, Dios trabaja en mí! En mi vida he confrontado muchas dificultades, si yo solo no hubiera podido solucionar mis problemas, no hubiera tenido éxito; pero aunque yo no lo podía solucionar como el Señor mora en mi, nuestro Señor me ha ayudado, creo que él me ayuda y por eso yo me apoyo en él. Después de entender el evangelio en el año 1962 ya han pasado 43 años, durante este tiempo Dios me ha acompañado; él Señor me ha acompañado, él ha solucionado todos mis problemas; después de comer tanto pan estaba muy agradecido con él Señor.

Cristo no solo esta con el pastor Ock Soo Park, Cristo esta en cada persona, esta con ustedes ¡AMÉN! Si, CRISTO, ESTA CON USTEDES. De vez en cuando cometen errores, pecados, ustedes se han desviado pero ¡él Señor los ama! Por eso cuando usted se confronta a alguna situación tenga fe como Andrés: “Señor, no puedo ofrecerle este pan a cinco mil personas, pero, tu si puedes”, ese acto agrada a Dios. Amado, usted peca, la gente se esfuerza, llora y pide perdón, pero no puede limpiar sus pecados, la gente tiene condenación se siente avergonzada con ese asunto entonces busque al Señor. Señor amado, yo he pecado muchísimo, me he esforzado para limpiarme pero es imposible para mí pero tu puedes, sí, tú puedes limpiar mi pecado, yo creo que puedo ser limpio, esa es la fe verdadera. Nuestro Señor recibió los panes de Andrés, entonces Jesús que hizo, él no lo abandono y así hizo esa maravillosa obra.

El pastor Ock Soo Park comió pan, ellos comieron los panes de cebada, de verdad los cinco mil todos comieron, en ese sitio ¿quién no comió? Será que se quedo sin comer, una persona inmunda, un varón, una mujer inteligente, alguien incapaz, limpio ó perverso, NO, todos comieron ¡ALELUYA! Yo alabo al Señor. Nuestro señor había preparado los panes para que ellos comieran. Él Señor así le ofreció a esa multitud. Para limpiar sus pecados no es por su propia obra nadie puede limpiarlos por su propia obra. Por nosotros es imposible; como Andrés debemos encomendarnos en la mano del Señor, esta noche encomiende su alma de maldad delante de Dios. Señor soy pecador perverso. Al principio hablamos de un rey, después de prender la luz tendría que matar al hombre que besó a la reina, ciertamente el rey tenia que matarlo; pero el rey se conmovió, cuando el rey lo salvo ¿cómo estaría el corazón del siervo? Estoy muy agradecido él me salvo yo debí haber muerto, ahora yo quiero dedicarle mi vida, por el corazón de misericordia del rey; así llego el agradecimiento para el rey. De igual manera es la vida espiritual, nuestro Dios trabaja en el corazón, si tiene agradecimiento en el corazón desde aquel momento nuestro corazón se hace uno con Dios.

La vida espiritual verdadera no es por su propia obra; igual que Andrés tenemos que reconocer que ¡no puedo! Pero el Señor trabaja, él puede trabajar con cinco panes, por eso el acepto ese corazón; “Señor, yo no puedo ofrecerle estos cinco panes a la multitud pero tú si puedes”; por eso él le dio los cinco panes; el Señor soluciono todo perfectamente. ¡Eso es la vida espiritual!, ¡el Señor quiere trabajar en el corazón de ustedes!; si usted se siente con dudas antes de presentarse ante él; esta escrito: él ha limpiado todos sus pecados. Vamos a buscar en Isaías 44: 22, “Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mi, porque yo te redimí.” Aquí dice: “Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mi, porque yo te redimí. ¿Cómo está escrito, que por sus obras puede ser perdonado? NO, ya ha sido perdonado por eso dice, vuélvete. Cuándo usted se presenta ante Dios, ¿Dios limpia sus pecados? ó ¿ya Dios había limpiado todos sus pecados y luego lo llama a ustedes? SI, el Señor ya había limpiado todos tus pecados, por eso dice vuélvete, si Dios no nos hubiera limpiado seria imposible presentarnos delante de él. Nuestro Señor no solamente nos invita, Jesús fue enviado para limpiar todos nuestros pecados y luego nos invita. Por eso la Biblia dice que antes de presentarnos, de pedir perdón, de confesar, de tener angustia; Dios ya había traspasado todo nuestro pecado a Jesucristo. En el Antiguo Testamento para la ofrenda de la expiación: una persona después de cometer los pecados preparaba una cabra para la ofrenda, ponía su mano encima de esa ofrenda, entonces ese pecado se trasladaba a la cabra, antes de poner la mano tenía el pecado pero después de poner la mano el pecado se traslada a ese cordero; entonces esa ofrenda tiene el pecado yo no, después que esa ofrenda es degollada podemos ser perdonados del pecado.

En el Antiguo Testamento era de esa manera cada vez que ellos pecaban. Y aunque otra vez preparaban la ofrenda después de pecar ellos otra vez se hacían pecadores, aunque ellos trasladaban su pecado seguían nuevamente siendo pecadores; en Antiguo Testamento cada día sacrificaban; la sangre de la ofrenda quemada asi como humo subía, pero Dios pensaba que ya no debía ser de esa manera; aunque ellos ofrecían, esa ofrenda no podía limpiar permanentemente, aunque una vez los limpiaba, ellos pecaban; no valía la pena, por eso Dios preparaba; eso era una sombra de Jesucristo; para que por medio de una ofrenda, para siempre perdonar los pecados. Dios envió su único hijo como una ofrenda especial, nuestro Señor Jesucristo vino a este mundo como un cordero, fue crucificado en la cruz; él vivió 33 años. Un día Juan el Bautista bautizó a Jesús, Jesús quería recibir el bautismo, Juan el Bautista se asustó ¿cómo yo puedo ofrecerle el bautismo? Yo debo recibir el bautismo de tuyo; Jesús contesto: no, debemos hacerlo así para cumplir toda justicia; para recibir el perdón del pecado. Juan el Bautista entro en el río y puso su mano sobre Jesús luego lo bautizo.

En el Antiguo Testamento la gente ponía su mano en la ofrenda, trasladando sus pecados; Juan el Bautista era el representante de todos los hombre, él puso su mano sobre él Señor y en aquel momento todos los pecados de la humanidad fueron trasladados a él; ya no tenemos pecado, fueron trasladados al Señor; él Señor no pecaba, pero por medio de Juan el Bautista recibió el pecado del mundo. Juan grito “este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo” “el cordero de Dios quita todo el pecado” “¡el cordero de Dios!” en aquel momento el Señor Jesucristo recibió todo nuestro pecado. Por la mujer adultera, el malhechor, la gente del Antiguo Testamento, y por todas las personas que aun no han nacido también; cuando recibió el bautismo por medio de Juan fue traslado todo nuestro pecado. No importa según mi punto de vista, según los ojos de Dios ya no tenemos pecado, ya había sido trasladado nuestro pecado a Jesús, ya trasladado todo nuestro pecado perfectamente nuestro Señor Jesús fue crucificado en esa cruz. Cuándo él fue crucificado cargo con todo el pecado de la gente de Antiguo Testamento, de la gente de esa época y de la época de hoy y la del futuro también. Ya termino ese castigo en el juicio de la cruz, aunque usted hubiera cometido cualquier pecado desde la cruz ¡ya termino! Según los ojos de Dios ya no se ven sus pecados, según los ojos de Dios ya ha limpiado todos los pecados y los volvió blancos como la nieve ¡ALELUYA! Por eso a través de Jesucristo son perdonados todos nuestros pecados. Nosotros creemos que nuestros pecados son perdonados por la sangre del Señor, yo puedo decir con toda confianza; si, yo he cometido pecados pero ahora ¡soy limpio!, ¡soy justo! No por mi obra si no por la cruz, por la sangre de Jesús, ¡ÉL ME LIMPIO! ¡ALELUYA! ¡Alabo al Señor y glorifico a Dios! Hoy en día mucha gente no cree en el perdón, aunque Cristo limpio todos los pecados todavía piden perdón, ¡perdóneme! ¿Por qué no cree en el perdón? Esta rechazando la obra de Dios, menospreciando la cruz; esta pensando de una forma totalmente incorrecta, no es necesario pedir perdón por sus pecados ahora debe agradecerle, termino todo en la cruz “¡gracias Señor, tu limpiaste todos mis pecados!” yo era pecador, tu limpiaste todos mis pecados, ¡no tengo el pecado! Tú los limpiaste como la nieve, eso es la fe verdadera ¡AMÉN!, ¡AMÉN!, ¡ALELUYA!; ¡yo alabo al Señor! Agradezcamos al Señor y glorifiquémoslo, no por nuestra obra, nuestro Señor ya lo hizo. Yo creía, iba a la iglesia, aun Jesús murió en la cruz no creía en el perdón del pecado, siempre yo lloraba pidiendo perdón, siempre tenía el muro con Dios, un día el Espíritu Santo llegó a mi corazón y a través de la Biblia Dios me enseño que todos mis pecados fueron limpiados, que maravilloso mis pecados ya son perdonados.

Yo estaba muy agradecido ¡gracias Señor! Yo era pecador pero por tu sangre me limpiaste, yo te creo. Usted sabe ¿qué después de aceptar el perdón del pecado? desde aquel día el Señor me a acompañado durante 43 años aunque he pasado necesidad él nunca me ha desamparado, siempre me ayudaba y por su gracia todo lo solucionaba. Nosotros compartimos sobre una mujer adultera, un hombre enfermo por 38 años, un hombre fue asaltado por los ladrones, el hijo prodigo, a todos les ocurrió lo mismo. La mujer adultera debió haber sido apedreada pero Cristo le dijo: “Ni yo te condeno”, ¿por qué? Porque el pecado de ella ya había sido trasladado, ella no tenía el pecado por ella él fue crucificado. Un hombre que fue asaltado por ladrones, él no hizo nada pero el Señor lo salvo; ¡no podemos lograr la salvación por nuestra obra! La única forma es por medio del Señor. El hijo prodigo, él regreso como mendigo, él no limpio nada, el papá le ofreció el mejor vestido ya él no era un muchacho inmundo él se vistió con el mejor vestido; se hizo el mejor hijo. El relato del hijo prodigo, de la mujer adultera, del hombre enfermo por 38 años, del hombre que fue asaltado por ladrones, Andrés, todas es la historia de suya y mía. El padre nos limpio y nos ofreció un anillo, zapatos. Aunque usted no ve, no solamente el padre le ofreció el vestido, el Padre celestial nos envió a Jesucristo el perdonó todos nuestros pecados; Dios le ofreció la justicia en su alma ¡AMÉN! El padre le ofreció el anillo como la señal del Hijo de Dios, aunque usted no tiene el anillo físicamente lo tiene invisible en su alma, su alma esta sellada por el Espíritu de Dios ¡Que maravilloso!, ¡ALELUYA! Con todo mi corazón alabo a Dios. Eso es la promesa de Dios.

Andrés, puso delante del Señor su problema, ese era el problema del Señor, el Señor lo iba a solucionar. Yo también creó en el Señor, no puedo tocarlo, no puedo verlo, pero ¡él vive en mi! Él perdono todos mis pecados, él me limpio, ya mis problemas no son mis problemas son los problemas del Señor ¡AMÉN! ¡ALELUYA! Amados, ¿Ustedes creen que Cristo, ya ha limpiado sus pecados? Ustedes no hicieron nada, a través del Señor son santificados, a través del Señor somos hijos de Dios ¡AMÉN! ¡ALELUYA! ¡Nuestro Señor perdono todo y limpio todo nuestro pecado, nos santifico! Yo tuve la oportunidad de compartir con la mafia, ellos entendieron y cambiaron, yo no hice otra cosa solamente ellos aceptaron a Jesús; yo compartí a muchos drogadictos, mientras usaba drogas como cometían los pecados, pero el Señor te ama, el Señor cargo todos tus pecados, ellos aceptaron y cambiaron, yo compartí con poderosos delincuentes, ustedes mataron las personas y toda la gente los menosprecia a ustedes, pero Cristo te ama, aunque mataron a la gente Cristo los perdonó desde la cruz y aceptaron, así yo explique el evangelio; como ellos cambiaron cuando aceptaron la obra del Señor, el Señor entro y los cambiaba ya ellos no son delincuentes, son pastores, son evangelistas, misioneros, asi fueron cambiados. Yo invitaba a muchos drogadictos en Estados Unidos y les predicaba, como la sangre de Jesucristo había limpiado sus pecados, ellos se asustaron, mis pecados también son perdonados. Ellos aceptaron en aquel momento y el Espíritu de Dios entro, luego el Espíritu de Dios los guiaba, como los había cambiado, ahora ellos son predicadores. Durante muchos años nosotros enviamos muchos universitarios, ellos eran perversos ahora han sido cambiados por la obra del Espíritu Santo en sus vidas. En la selva de África hay enfermedades como la malaria, pero ellos anuncian el evangelio, en Rusia, San Petersburgo es demasiado frío pero allí ellos anuncian el evangelio. Esta noche nuestro Señor amado esta con ustedes acepten, crean en el Señor, crean que Cristo ya limpio todos sus pecados, ya perdono sus pecados.

 

 

 

 

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del Pastor Ock Soo Park