Apartados de la fuente de agua viva
DOS MALES
La hoja que cayó del árbol no pudo menos que ser arrastrada por el viento. A nuestras vidas les sucede igual cuando nosotros nos desprendemos de Dios. Sin tener en cuenta nuestra voluntad, nosotros solo podíamos ser empujados en dirección al pecado. Por eso la Biblia enseña que la humanidad no posee el bien. También dice que cuando el hombre se aparta de Dios, todas las cosas que hace en su vida es pecado.
Veamos Jeremías capítulo 2, versículo 13 “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua”.
Esta palabra nos muestra que existe dos males en la humanidad ante los ojos de Dios. El primero es abandonar a Dios, lo que es igual a dejar a Dios, quien es la fuente de agua viva. Dios dice que Él es la fuente de agua viva. Cuando uno está lejos del agua, la sed y las ansias por beber vendrán. Así, todo el mundo tiene este deseo ferviente en el corazón.
Por eso uno tiene que entender que el deseo de la felicidad, el deseo del gozo, siempre viene porque realmente falta algo. Es porque falta la salud, la felicidad, el dinero, etc. Pero verdaderamente de ¿dónde vienen todos estos anhelos fervientes? En realidad el anhelo que usted tiene no es de un esposo, de dinero, o de un hijo. El problema surge porque usted esta apartado de Dios, quien es la fuente de agua viva.
De todas formas, esta clase de deseos y dolor del corazón deberían venirnos porque Dios nos lo ha dado.
“Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; sabe, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos”. Jeremías 2:19
Por estas palabras vemos que todos los sufrimientos de la humanidad son el resultado de apartarse de Dios. Por todos estos sufrimientos Dios quiere que el corazón del hombre vuelva a Él. Todas las personas que no tienen a Dios están en aflicción. No hay nadie que sea feliz al estar sin Dios.
Con todo, ¿piensa usted que hay alguien feliz sin Dios?, entonces, ¿qué es una ilusión? Exteriormente, ellos pueden verse felices, pero si usted mira a esas personas por dentro, ellos comparten los mismos sufrimientos y dolor del corazón. El dinero, las posesiones, no tienen el poder para hacer feliz a una persona.
La Palabra de Dios habla de un hombre llamado Amnón. Él fue una persona que estuvo engañada por Satanás. Amnón estaba enamorado de una mujer llamada Tamar, él amó tanto a Tamar, que pensó que si poseía a Tamar él sería la persona más feliz de la tierra. Entonces él hizo un plan. Con su astucia él la engañó para que fuera a su casa, al final ella fue y él la violó. Así, él pudo haber tomado a Tamar como esposa, pero después ¿qué sucedió? Él pensó que hacer a Tamar su esposa le traería la felicidad, pero cuando finalmente la poseyó, él no pudo ser feliz. Al final él la repudió.
Por este incidente Amnón murió, y ésta llegó a ser la semilla que desencadenó en una terrible guerra en Israel. Amnón fue engañado por su corazón. Había alguien que podía llenar su corazón y ese era Dios, mas él pensó que Tamar era la única persona que podía hacerle feliz.
Si usted va de Pusan a Seúl en bus ¿en dónde terminará? Tan pronto como usted se sube al bus que va a Seúl, usted está en camino a esta ciudad. ¿Cómo pueden ser felices los hombres después de alejarse de Dios quien es la fuente de agua viva? No, no pueden. Ellos solamente podían quedar sedientos. Y por esta sed, Dios desea que el corazón del hombre regrese a Él. Sin embargo, el problema es que la gente no quiere volver a Dios de su terca naturaleza, sino que tratan por sus propios medios saciar esa sed. Eso es lo mismo que cavar cisternas para sí mismos.
El segundo pecado ante Dios es el de cavar cisternas por sí mismos. Las cisternas se cavan para recoger agua. La humanidad por sí misma cava cisternas para sacar agua y así poder saciar su sed.
Esto quiere decir que cavar la tierra para obtener agua, es querer obtener la felicidad por la carne. En la Biblia la tierra se refiere a la carne. Hoy en día la vida de las personas es así. Cuando las personas están lejos de Dios luchan con los problemas, también ponen sus esfuerzos y su labor para tratar de solucionar los problemas por sí mismos. Eso es llamado el pecado.
El pecado es impedirle al corazón alcanzar a Dios. Por esto usted necesita regresar a Dios, ya que tener confianza en la carne de uno y en la propia labor es pecado. Este es el motivo por la cual se produce el homicidio, el adulterio, el hurto. Todo el pecado comienza ahí.
¿Sabía que todos aquellos pecados y sufrimientos se derivan de confiar en la carne y por cavar la carne para obtener el agua por sí mismo? La Biblia explica claramente esto.
LA FLOR QUE ESTA EN EL FLORERO, ES FLOR SIN VIDA
“Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada para hacer cosas que no convienen”. Romanos 1:28
La humanidad no quiere tener en cuenta a Dios en su corazón. Por eso los hombres dejan a Dios y comienzan a morir. Si se corta una rosa y se pone en un florero, ¿puede decir usted que la flor esta viva? Aunque pueda florecer y tener perfume, ya está muerta. Murió cuando fue cortada. Pronto será tirada a la basura.
Los corazones de los hombres llegaron a morir cuando éstos se separaron de Dios, pueden parecer vivos, pero ante los ojos de Dios están muertos. No existe ninguna esperanza en un cuerpo muerto. Solo de suciedad y de hedor se llenará aquel lugar. Por eso tenemos que entender que cuando los seres humanos están separados de Dios, no tienen vida, y al no tener vida se pudren.
En Jeremías 17:9 está escrito: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” ¿Ha sido alguna vez engañado por un mentiroso? ¿Si esa persona le miente nuevamente, usted le creerá otra vez? Usted probablemente dirá: “¡Que falso, todo lo que usted dice es mentira!” ¿cierto?
No obstante, también su corazón le ha engañado muchas veces. Su corazón a usted le a dicho: “Oye tú, ¿por qué no comienzas eso? Eso será bueno”. Y entonces usted efectivamente hace así, y eso lo que hace no se torna en algo bueno.
Usted tiene que pensar, ¿Cuántas veces le ha engañado su corazón? Quizás más de cien veces. Pero entonces, usted como un tonto, cree de nuevo en su corazón. ¿Qué haría si la persona en la que ha confiado le engaña más de cien veces? Si alguien le ha engañado solo tres veces, usted no creerá más en esa persona. Nuestro corazón es más engañoso que todas las cosas. El corazón que dejó a Dios es un corazón engañoso. El corazón que le dice que haga cosas es solo mentira. Es la verdad, nuestro corazón nos ha engañado muchas veces en nuestra vida. Por eso tenemos que entender, que por nuestra necedad, nosotros fuimos guiados en esa dirección.
En Proverbios capítulo 28 se encuentra, “El que confía en su corazón es necio”. La persona que confía en sí misma es tonta, ya que el pensamiento del corazón en sí mismo es una mentira. El corazón que se ha alejado de Dios es un corazón de mentira. En tal corazón, no existe ni la bondad, ni cosas hermosas.
En Romanos 1 dice que el corazón que deja al Señor es pecado y que de ése corazón fluyen los actos pecaminosos. En Romanos 1:29, habla acerca de aquellos actos, tales como el estar llenos de injusticia, inmoralidad sexual, maldad, codicia, malicia, etc.
“Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen”. Romanos 1:28
Los corazones descritos en el versículo 28, los cuales no aprueban tener en cuenta a Dios, son como la semilla de pecado, y los actos de maldad que están en el versículo 29 hasta el 31, son como sus frutos. Si la semilla es plantada, automáticamente lleva fruto. De la misma forma, ya que los hombres dejaron a Dios, el pecado les siguió llevando muchos actos de maldad.
¿De dónde vinieron todos esos hechos pecaminosos como la inmoralidad sexual, la maldad, la codicia y la malicia? Fueron producidos por el corazón, el cual no quiere tener en cuenta a Dios. Así que, los actos pecaminosos no son el origen del pecado, sino el pecado del versículo 28. De aquí se origina todo.
En nuestra misión hay un Pastor llamado Kang. Él fue hospitalizado por un largo periodo de tiempo. Desde los 18 años, él fue a muchas clínicas debido al deterioro de sus articulaciones, sin ninguna cura a la vista. Él tomó muchas medicinas sin ninguna mejoría. Mas tarde se puso peor al presentársele artritis en su cadera y en las rodillas.
En ese punto él se encontró con un doctor americano en el hospital extranjero. Después de que el doctor lo examinara, ordenó que se le tomara una radiografía en el pecho. El pastor Kang le pidió al traductor que le dijera al doctor que su enfermedad estaba en las articulaciones y no en el pecho. Pero el doctor no le hizo caso, sino que le tomó la radiografía en el pecho.
Después de haber tomado la radiografía y de que el doctor la observara,
él dijo: “Su artritis no se curará por tomar medicina para la artritis. Esta artritis fue causada por la tuberculosis. Por lo tanto, usted necesita un tratamiento para la tuberculosis, no para la artritis”.
Desde ese momento a él le fue suministrada medicina para la tuberculosis, y así, el pastor se sanó de la tuberculosis, y al sanarse de la tuberculosis la artritis se curó automáticamente. El daño en las articulaciones no pudo ser reparado, pero la enfermedad se detuvo y así él pudo reasumir una vida normal. Si él no se hubiera encontrado con ese doctor, el virus de la tuberculosis habría destruido su cuerpo.
Aquí, lo importante es que nosotros no tenemos necesidad de intentar arreglar lo que vemos exteriormente, sino que debemos ir al origen, es decir, a la causa. La gente intenta resolver lo que ellos ven exteriormente. Ellos dicen: “No puedo dejar de apostar dinero. No puedo dejar de beber licor. ¿Qué puedo hacer?” “No tengo dinero ¿qué puedo hacer?” Para reparar realmente ese problema uno no necesita intentar resolver lo que se ve, sino encontrar la causa del problema.
DOS PÍLDORAS BLANCAS Y DOS NEGRAS
Las personas hoy malinterpretan el arrepentimiento. Dicen así: “Dios, he pecado. Por favor perdóname”. Ellos creen que confesando sus pecados en detalle y pedir perdón es el arrepentimiento. Ese es un concepto totalmente equivocado. Los pastores que predican de esa forma están engañando a sus rebaños.
Debido a las enseñanzas equivocadas por un conocimiento equivocado, los cristianos en Corea fueron llevados por un camino completamente equivocado.
Los pastores en Corea siempre dan la prescripción de “arrepentimiento” y “hacer con fervor”. Ellos predican demasiado, pero sus predicas se resumen en dos métodos que son: “arrepentirse” y “hacer esto con mucho fervor”.
Cuando yo antes estaba en las filas del ejército, nuestra tropa tenía cinco personas enfermas, todas ellas estaban con diferentes síntomas de enfermedad. Pero a pesar de esto, a todos ellos se les dieron dos píldoras blancas y dos negras de la clínica del ejército. Las blancas eran aspirinas y las negras medicinas para la digestión.
Yo le pregunté a mi hermano menor, la razón de esto, él era en aquel tiempo el doctor residente del batallón. Él me dijo que esto era usual en la armada, que la medicina era preparada con algunos días de anticipación, y que era entregada en aquel día al soldado cualquiera que sea su enfermedad. Si un soldado enfermo llegaba, sin tener en cuenta la enfermedad, ellos entregaban la medicina preparada por la orden que ya se había dado.
Las iglesias de hoy en día son iguales. Solo pueden dar dos prescripciones: “arrepentimiento y hacer las cosas con fervor”. Aun cuando eso no es el verdadero arrepentimiento. Ellos consideran que confesar después de pecar es el arrepentimiento.
En el ejército, en los servicios dominicales el pastor hablaba de esta forma: “Esta semana pecamos por dejar a Dios. Por las duras regulaciones de la armada nosotros pecamos, con esta boca maldecimos, también con esta mano golpeamos”. Todos ellos clamaban a una voz: “¡Señoor!” y comenzaban a confesar sus faltas: “Dios, golpeé a mi subordinado, también maldije. Perdóname. No me dejes pecar la próxima vez”.
Después de orar, tan pronto como salían del templo, encendían sus cigarrillos y se maldecían entre ellos. “¡Oye tú! ¡Bastardo! ¡Camina derecho! ¡Entra a la fila!”.
Las maldiciones salían naturalmente. Entonces, lo que ellos habían hecho en el templo ¿Puede llamarse arrepentimiento? Pecar y confesar, pecar y confesar, ese no es el arrepentimiento. El arrepentimiento no es confesar los pecados detalladamente.
Luego de que Adán se apartó de Dios, él tomó su propio rumbo. En consecuencia, todos nosotros seguimos ese curso. Nosotros hemos vivido siendo dueños de nosotros mismos, viviendo así, por nuestro propio camino. Por tal motivo, debido a nuestro origen de dejar a Dios, lo que salía de nosotros era pecado.
El arrepentimiento verdadero de uno, es reconocer ese hecho en nosotros y confesarle esto a Dios. “Dios, yo no tengo lo bueno. Desde mi cabeza hasta mis pies, todo lo que hay es pecado. Mi vida no es mas sino pecado. Así como el manzano solo puede producir manzanas. Yo solo puedo pecar”.
Cuando sembramos una semilla de manzana, crece un manzano y llega a producir manzanas. Siendo pecadores desde el inicio, de nosotros solo podía salir el pecado, y nada de bondad. La persona que descubre este hecho es el verdadero arrepentido. ¿Entonces estaría feliz o triste el verdadero arrepentido? Triste.
Cuando la persona se da cuenta que es pecadora desde la cabeza hasta los pies, se aflige. “Ahora ¡seré destruido! ¡No puedo escapar del infierno!”
Las personas que en su corazón llegan a este punto, verdaderamente se humillan. Por eso las Escrituras dice: “Bienaventurados los pobres en espíritu” Entonces, ¿cuál es el corazón pobre en espíritu? La persona pobre en espíritu es la que encuentra el pecado en su corazón y la que también encuentra que está alejada de Dios.
LOS OBJETOS DE FANTASÍA SON OBJETOS QUE CAMBIAN
La Biblia describe que la vida que se aleja de Dios, es como la mujer que dejó a su esposo. Es como que deja a un buen esposo para unirse con otro hombre. A esa clase de mujer se le llama adultera. Aunque viva después de dejar a su esposo, sacrificándose por otro hombre, ella no puede ser llamada buena, por más que viva apropiadamente. Dejar al esposo es en sí el pecado. Cualquier cosa que esta mujer haga luego de haber dejado a su esposo es el pecado. La Biblia claramente expresa que después de dejar a Dios, quien es el esposo, todo lo que sale de nuestro interior es maldad.
“¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. Como esta escrito: No hay justo ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno”. Romanos 3:9-12
¿Dicen las Escrituras que hay alguno que sea bueno? Dice que no lo hay. ¿Tiene usted algo bueno en su corazón? La Biblia dice que no hay nada bueno, pero usted se dice a sí mismo: “Yo tengo lo malo en mí, pero también tengo un poquito de bueno”
O usted dice: “Yo hice algunas buenas obras en mi vida”. El oro puro es el que es sólido tanto por dentro como por fuera. Pero los objetos de fantasía son diferentes por fuera y por dentro. Con el paso del tiempo el color se va desapareciendo.
De la misma forma, lo que es bueno realmente, no cambiará, pero el bien que es falso cambiará cuando se presente la oportunidad. Todas las buenas obras del hombre son un engaño, ya que a su momento cambiarán. En unas bodas, la novia y el novio se prometen vivir y amarse eternamente hasta la vejez. No obstante, con el paso del tiempo terminan divorciándose. En algunos hogares, el enemigo no está demasiado lejos. En las bodas ellos pueden ser diferentes pero solo en la medida en que ellos puedan resistir. Sin embargo, por dentro todos son iguales. La única diferencia en el hombre es que a algunos la maldad se les exterioriza más rápido que a otros.
Esto sucedió en un departamento de tiendas de Los Ángeles. El departamento de tiendas era muy prestigioso, en ese lugar estaba vetado la entrada a las personas pobres afro americanas, allí solamente iban de compras la gente adinerada.
Un día de repente todas las luces se fueron. Las damas y los caballeros que allí se encontraban comenzaron a robar, guardaron uno o dos artículos en sus bolsos. Ellos que estaban en la joyería, decididos para poder comprar, tomaron las cosas y dejaron aquel lugar. Aquel día todas las damas y los caballeros se hicieron ladrones.
Si uno se encuentra con la condición precisa para hacer el mal, el mal sale. Por eso, no hay nadie que sea bueno. ¿Antes de que se fueran las luces las damas y los caballeros se habrían imaginado que robarían?
Por supuesto que no. Hoy también las personas que no roban pueden considerarse buenas. Pero Dios no mira a través de ese punto de vista. El mira al centro del corazón. En el corazón del hombre, aunque no se haya revelado todavía, el robo esta allí. Entonces, ¿en qué momento se manifiesta? Sale a la superficie cuando se presenta la condición en la que las luces se van.
En la Biblia, está la palabra “el fruto se produce en su estación”. Aunque el fruto se dé en el verano, la maldad sale de nosotros en cierta clase de situaciones. Por lo tanto, no importa cuan bien haya estado usted viviendo hasta ahora, o si ha pecado o no, Dios no lo llamará a usted bueno. Ya que la humanidad es mala desde el corazón, sus mentes son como el que pone la tapa en el bote de la basura. Aun cuando se le ponga la tapa al bote de basura, esto no hará limpio al bote. En él esta contenida toda clase de inmundicia.
Desde que usted continúe cubriéndose a sí mismo, usted no tendrá ojos para verse a sí mismo, pero si usted se encuentra con ciertas situaciones, solo el mal podrá salir de usted. Así, la bondad que ahora posee, es solo una bondad de fantasía.
Por eso, nosotros tenemos que entender que en los seres humanos no puede salir nada bueno. En los humanos solamente está el mal. La persona que descubre esto, es, una persona verdaderamente arrepentida.