Si confesamos nuestro pecado
1. ETAPAS DE LA VIDA ESPIRITUAL
La vida espiritual tiene varias etapas. Por la herencia de Adán somos pecadores, por eso necesitamos pasar algunos procesos para tener comunión y estar cerca de Dios.
1. Descubrir que soy pecador ante Dios.
2. Entender que soy pecador y pedir misericordia y perdón.
3. Escuchar y creer en el evangelio del perdón del pecado para ser hecho hijo de Dios.
4. Cuando una persona nacida de nuevo, peca y queda en la oscuridad.
5. Cuando un justo confiesa sus pecados y se arrepiente ante Dios.
Por medio de los números indicadores podremos guiarnos fácilmente. Lo principal es descubrir que yo soy pecador ante Dios. Esto lo podemos considerar como la etapa primera.
La gente pecaba ignorando a Dios, y por lo tanto se hicieron pecadores ante Dios. Darse cuenta de esto, es el primer paso en la vida espiritual. Si una persona no sabe que está enferma, no iría al médico y por consiguiente no tendría ninguna relación con el médico. De igual manera si un hombre no sabe que tiene pecado, no tendría que ir a Dios y por consiguiente no habría ninguna relación con Él.
En la etapa 2 el pecador dice: “Dios, ten misericordia de mí, porque irremediablemente debo ir al infierno a causa de mis pecados”. Esta es la etapa del arrepentimiento. Es la etapa de comprender que el pecado en el corazón y la confesión son dos cosas distintas. Algunos piensan que con sólo estas 2 etapas pueden quitar el pecado de su corazón.
Esto es una gran equivocación. Si se pudiera quitar el pecado con solamente las etapas anteriores, es decir, reconocerse pecador y arrepentirse, no hubiera habido razón para que Jesucristo viniera a la tierra para morir en la cruz por nosotros. Por eso necesitamos la etapa número 3.
Etapa 3. A través del evangelio debemos saber comprender por qué murió Jesucristo. Esta es la etapa de cómo limpiar todo el pecado de manera que quede tan blanco como la nieve. Así pues, se pasa de ser un pecador a ser justo, se pasa del juicio a la vida eterna. Esta es la etapa del cambio de ser hijo de Satanás a ser hijo de Dios. Esta etapa, es la etapa de la comprensión, de entender como nace de nuevo, entender el perdón del pecado y la salvación.
El pecador no tiene relación con Dios, no tiene nada que ver con Dios y para recibir la salvación, nacer de nuevo y ser hecho hijo de Dios, se necesita comenzar desde la etapa 1. Tiene que pasar por la etapa 2, y hay que completar con la etapa 3. Si faltara alguna de estas etapas no se puede recibir la salvación.
En el tiempo de Jesucristo, los fariseos, escribas y las rameras eran lo mismo ante Dios: pecadores. Sin embargo, los fariseos no reconocieron que eran pecadores, ni se arrepintieron, y siguiendo su propio camino como pecadores recibieron el juicio de Dios.
Ellos no llegaron a pasar la etapa 1. Judas, después de vender a Jesucristo sufrió mucho por el pecado que había cometido y fue a los sumos sacerdotes para devolver las 30 piezas de plata.
Sin embargo, Judas terminó ahorcándose, esto fue por que él se condenó a sí mismo. Judas no vino ante Dios para arrepentirse y recibir el evangelio, por eso no pudo limpiar su pecado. Esto fue, porque él solamente había pasado la etapa 1.
En Hechos 18 sale un personaje llamado Apolos. Apolos solamente conocía la etapa del arrepentimiento. Él era elocuente y poderoso en las escrituras porque lo aprendió desde niño, pero solamente él conocía el bautismo de Juan el Bautista, ése bautismo solamente era la forma de arrepentimiento de los pecadores. Cuando Priscila y Aquila le oyeron mientras predicaba en las sinagogas, lo sacaron y le expusieron el evangelio de Jesucristo más claramente. Entonces, así le guiaron a la etapa 3. Después de escuchar el evangelio, Apolos fue un siervo perfecto.
Cualquier persona que ha pasado por la etapa 3 de hecho tiene una preciosa comunicación con Dios. Es decir, que la etapa 3 es la etapa que nos lleva a gustar de las bendiciones y del poder de Dios. Eso es el comienzo de la fe.
2. QUÉ PASA SI PECAMOS DESPUÉS DE SER SALVOS
Cuando pasamos la etapa 3 quedamos blancos como la nieve ante Dios, justificados, venimos a ser justos. Eso no significa que nunca pelearemos, ni que viviremos perfectamente. Esto significa que todo nuestro pecado fue perdonado, y aunque andemos en la carne no militamos según la carne. Diciéndolo de otra forma, soy justo y no tengo pecado porque recibí la salvación. Esta palabra “justo” significa que por el derramamiento de la sangre de Jesús, todos mis pecados fueron perdonados.
No significa que nunca pecaremos ni que seamos hombres perfectos. El hombre justo que pasó por la etapa 3, también puede cometer transgresiones o pecados. Por eso debemos estar en la gracia de Dios, para andar siempre en la luz y poder avanzar en nuestra vida espiritual.
¿Qué pasa si una persona justa que comprendió el evangelio peca? ¿Si se comete el pecado, se vuelve a ser pecador de nuevo? ¡De ninguna manera puede volver a ser pecador! Si esa persona justa, que pasó la etapa 3, peca y queda en la oscuridad, pasa por otra etapa, nada más, no es que otra vez vuelve a la etapa 1 como pecador. Si una persona salva comete pecado y por ello queda en la oscuridad, en ese tiempo aquella persona está en la etapa 4.
Voy a explicar más claramente. Dios es santo por eso no puede estar con aquellas personas que están bajo la oscuridad y nunca pueden tener comunión con Dios, por eso un justo que fue perdonado de todos los pecados a veces peca por ser débil y queda en la oscuridad. Esa persona no puede tener una relación normal con Dios, y si no puede tener comunión con Dios, es lógico que tampoco podrá vivir experimentando el poder de Jesús espiritualmente.
Por eso la persona justa que está en oscuridad, si quiere reanudar su relación con Dios, es necesario que salga de esa etapa de oscuridad por la que está pasando. En esta etapa el justo tiene que confesar el pecado que lo llevó a la oscuridad, esta es la etapa 5. Es decir, la etapa 5 es el proceso que nos lleva a confesar el pecado y a arrepentirnos. Es la etapa de volver a Dios.
Mucha gente está confundida por no poder distinguir entre la etapa 2, el arrepentimiento de los pecadores, y la etapa 5, el arrepentimiento del justo.
Entre la situación de un pecador en la etapa 1 y la del justo que cayó en oscuridad, en la etapa 4, hay una clara diferencia, pero al no saber distinguirlas, surgen muchas dudas y causa confusión. Es necesario tener mucha claridad y exactitud al respecto.
3. EL ARREPENTIMIENTO DEL PECADOR
Y EL ARREPENTIMIENTO DEL CRISTIANO
Primero debemos aclarar la diferencia entre la etapa 1 y la etapa 4. En la etapa 1 la situación es la siguiente: Dios está como juez y el hombre como pecador. En la etapa 4, el hombre está en la situación de hijo de Dios, ha nacido de nuevo, es justo, pero cae en el pecado. Dios sigue igual como padre y no como juez.
La relación entre juez y pecador, y padre e hijo es muy diferente. El juez siempre castiga los crímenes del pecador, pero el padre solamente sanciona los errores del hijo. El juez está para juzgar y dar castigo al pecador, pero el padre castiga al hijo por sus actos, porque le ama.
Lo voy a explicar una vez más. Cuando el pecador peca, el juez juzga con la ley para condenarlo por su acto. Pero cuando el hijo peca, el padre castiga al hijo para recuperar la relación. En la etapa 1, el juez está en la situación de juzgar para mandar al infierno, pero la situación del hijo de Dios que ha caído en pecado es la de la etapa 4.
Dios, en la etapa 4, está en la situación de padre, por eso castiga al hijo. Es decir, la persona en la etapa 1 está en enemistad con Dios, fundamentalmente separado. La etapa 4 es la situación de una persona que solamente se alejó de Dios por un momento.
El arrepentimiento de un pecador de sus pecados en la etapa 1 es totalmente diferente al arrepentimiento de los justos en la etapa 4. En la etapa 1, el hombre está buscando tratar de ser hecho hijo de Dios y en la etapa 4 el hombre está queriendo recuperar su relación con Dios. Jesucristo vino a esta tierra para cambiar al pecador de la etapa 1 y convertirlo en el justo de la etapa 3.
4. COMUNIÓN CON DIOS
Por medio de la carta de 1 Juan quiero tratar de explicar más sobre esto. “Porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre y se nos manifestó” (1 Juan 1:2) Esto aquí, significa que Jesucristo es la vida eterna. Los profetas predicaron y testificaron de Jesús. El trabajo de ellos era convertir a los pecadores de la etapa 1 (de pecadores) a la etapa 3 (a justos). Este es el propósito de la carta de 1 Juan.
El apóstol Juan nos está explicando: “lo que hemos visto y oído eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo” (1 Juan 1:3) La razón por la que los profetas testificaron de Jesucristo, fue para que los pecadores pudieran tener relación con Dios. Pablo, a través del libro de Efesios predicaba de cómo el hombre llegó a ser enemigo de Dios y también predicaba de cómo tener armonía con Él. El hombre, como enemigo de Dios necesariamente tiene que pasar por Jesús para estar en armonía con Dios. Para estar cerca de Dios y tratar con Él, hay que tener armonía con Dios en primer lugar. Para eso es que de la etapa 1 y 2 se debe pasar a la etapa 3 para que el hombre tenga relación con Dios.
Ahora vamos a entrar en el tema de la comunión con Dios. “Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él” (1 Juan 1:5). Dios es luz, por eso no tiene ni un poco de oscuridad, y además es muy Santo. La palabra Santo significa que se distingue de la oscuridad por eso Dios como es Santo, puede estar con una persona santa y relacionarse con él.
“Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo.” (Levítico 11:45) Para lograr ser santos como Dios, solamente tenemos una manera, es a través de Jesucristo.
“En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.” (Hebreos 10:10) Solamente por medio del sacrificio de nuestro Señor Jesús podemos recibir santidad. El hombre Justificado a través de Jesús tiene el privilegio de tener comunicación con Dios. Dios es santo y no se lleva con la oscuridad. El problema es que aunque un hombre tenga santidad puede caer en oscuridad, porque su carne es débil.
Les digo una vez más, de acuerdo a sus obras el hombre no puede vivir en santidad. ¿Qué pasa si un hombre santificado cae en la oscuridad? En ese momento como Dios es santo, no puede estar junto a él, y por lo tanto hay un breve alejamiento. Esta situación es totalmente diferente a la etapa 1 que es cuando la situación y la dimensión del hombre y Dios son contrarias. El hombre que ha recibido la santificación, puede caer en oscuridad y romperse la comunicación con Dios, pudiendo ser restaurada.
Mientras que para salir de las tinieblas de la etapa 1, el pecador debe ser perdonado para poder iniciar una relación con Dios, pasando las etapas 2 y 3.
5. LA SALVACIÓN DEL ESPÍRITU Y LA SALVACIÓN DE LA VIDA
En 1 de Juan capítulo 1, no se nos está hablando sobre el pasar del pecador de la etapa 1 a la etapa 3, en las cuales no hay ninguna relación del pecador con Dios hasta el momento. En 1 de Juan capítulo 1, se nos habla sobre un Justo que está precisamente en la etapa 4. Listo para pasar a la etapa 5 que nos muestra cómo podemos ser reconciliados con Dios. Habla sobre el arrepentimiento, pero la dimensión y el significado de esta palabra es diferente a la que se da en la etapa 2, la palabra salvación es igual a: “y dará a luz un hijo...” (San Mateo 1:21). En la etapa 1, se está hablando de la salvación de los pecadores de sus pecados y en la etapa 3 se habla de cuándo éstos pecadores son Justificados.
“por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor.” (Filipenses 2:12) La salvación en la etapa 3 es cómo un Justo, vive una vida santificada, una vida consagrada. En Mateo 1:21 se nos habla de la salvación del pecado y en Filipenses 2:12, la palabra salvación significa que fue sacado y salvado de su vida pecadora corrupta. La salvación del espíritu y la salvación de la vida son diferentes. La salvación del espíritu es recibir el evangelio de Jesucristo y la salvación de la vida se recibe a través del arrepentimiento del pecado.
Podemos distinguir el arrepentimiento de la etapa 2 y etapa 5 que es muy importante, diciendo: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”. (San Marcos 1:15) Este arrepentimiento de que Jesús predicó en Galilea, está hablando del arrepentimiento por el que los pecadores deben pasar, se está hablando del arrepentimiento de la etapa 2.
“Recuerda, por tanto, de dónde has caído y arrepiéntete y haz las primeras obras, pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido” (Apocalipsis 2:5)
Esta palabra se refiere para el arrepentimiento de las iglesias, es para recuperar otra vez la relación con Dios. Se habla del arrepentimiento de la etapa 3. Ahora quiero hablar del arrepentimiento de la etapa 5, y enfocarme en un punto esencial que nos explica en: 1 Juan 1:7-10: “pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros”.
6. LA CONFESIÓN DE DAVID
Voy a hablar del caso de David para que quede más claro el asunto de la comunión con Dios por medio de la confesión del pecado.
En 2 de Samuel sale la historia de David, cuando adulteró con Betsabé. David tenía comunión con Dios, desde mucho tiempo, pero cuando pecó (adulteró) se alejó de Dios y quedó en oscuridad.
Mientras más trataba por esconder su pecado, más se hundía. Hasta el punto de mandar a matar al esposo de Betsabé; aunque su problema se agravó, David no era el pecador de la etapa 1.
David ya había recibido el evangelio y ya era justo, solamente que había caído de la etapa 3 a la etapa 4. Algunas personas preguntan ¿cómo una persona que había recibido a Dios en su corazón puede cometer un pecado tan terrible? Pero en Salmos 51 podemos ver la oración de David, podemos mirar cómo David tenía a Dios en el corazón: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí no me eches de delante de ti, y no quites de mí tu Santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente”. (Salmos 51:10-12)
David pidió que no le quitara el Espíritu Santo de él y oró para poder restaurar su alegría y salvación. David ya había recibido el Espíritu Santo, él ya había recibido la alegría de la salvación. Cuando David cometió el pecado quedó en la oscuridad, por eso él no precisaba de la etapa 2, él precisaba de la condición de la etapa 5. Miremos la confesión de David: “He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.” Él confesó que tenía un pecado fundamental en su cuerpo. Él con ansiedad quiso reconciliarse con Dios, pues ofreció el arrepentimiento de la etapa 5.
A través del arrepentimiento, David pudo recuperar la relación perdida con Dios. Antes de arrepentirse, él estaba en oscuridad, pero eso no significa que él saliera completamente de la presencia de Dios. A pesar de su problema, él no se consideró pecador después de haber adulterado con Betsabé. En la oscuridad, alejado de Dios, es cuando uno no reconoce el pecado como pecado.
Después de un tiempo cayó otra vez en oscuridad, cuando escuchó que Betsabé estaba embarazada. Quiso esconder su pecado, haciendo llamar a Urías que estaba en la batalla para que durmiese con su esposa.
Aquí nos muestra que David estaba en oscuridad y no estaba siguiendo los caminos de Dios, por eso actuó de esa manera. No funcionó el plan, porque Urías era un soldado muy fiel y pensó que no debía estar en su casa, por esa razón no pudo cumplirse la voluntad de David, entonces planeó algo aún peor; haciendo morir a Urías en manos del enemigo. David estaba satisfecho, sin remordimiento, porque decía: “murió con los soldados en la batalla.”
De no ser hijo de Dios él habría logrado tapar su pecado. David estaba en una oscuridad profunda y no le importaba el Espíritu Santo en su corazón. Si Dios no hubiera interferido en su vida, pudo haber caído en una oscuridad, aún más profunda. Por eso Dios le reveló el pecado de David a través del profeta Natán. La finalidad no era castigar a David, sino que entre David y Dios se restableciera la comunicación por medio del profeta Natán y al final David, pudo reconciliarse con Dios arrepintiéndose en gran manera.
7. RELACIÓN RESTAURADA POR MEDIO DE LA CONFESIÓN
David tenía a Dios en su corazón. Él era justo, él tenía el Espíritu Santo en su corazón y aún así adulteró. De igual manera nosotros podemos cometer el pecado aún después de haber sido justificado y con el Espíritu Santo en nuestro corazón. El cuerpo es muy débil, aunque uno trate de no cometer el pecado siempre lo comete.
El resultado es oscuridad en nuestro corazón por la ruptura en nuestra relación con Dios. En este momento, debemos reconocer nuestro pecado y confesarlo. (etapa 5).
“Si decimos que tenemos comunión con Él...” (1 Juan 1:6) En el caso de David, después de haber adulterado con Betsabé y haber matado a Urías, si él hubiera dicho que tenía una buena comunión, relación con Dios, sería un mentiroso de acuerdo al pasaje anterior de las escrituras.
“Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.” (1 Juan 1:7) Cuando David estaba en luz, tenía comunión con Dios, pero cuando quedó en la oscuridad se rompió la comunión. ¿Cómo recuperó David la comunión con Dios? Cuando quiso esconder su pecado, empezó a caer en más oscuridad. Pero cuando el profeta Natán vino a exhortarlo y cuando le fue mostrado su pecado, David en ese momento pudo confesarlo y así reconciliarse con Dios.
“Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz...” (Efesios 5:13) La persona que ha pecado, necesita recibir exhortación y evidenciar el pecado para recibir la luz nuevamente. Se debe pasar la etapa del arrepentimiento para volver a tener comunión con Dios
Estar en luz es ser justo sin pecado, pero cuando el justo peca, recibe la exhortación y se arrepiente del pecado y vuelve a la luz, en ese momento la sangre de Jesucristo limpia la trasgresión del justo arrepentido. Pues el pecador de la etapa 1 a la etapa 3 ya es considerado justo, y la etapa 3 nos guía para poder vivir una vida santa. Así como el pueblo de Israel recibió la salvación a través de la sangre del cordero, de la pascua y teniendo el maná como su alimento.
Pudieron llegar con fuerzas a la tierra de Canaán, con ese mismo poder y esa misma fuerza, Jesucristo quiere convertir al pecador en justo y quiere guiar al justo en una vida santificada.
8. EL LAVAMIENTO DE LOS PIES DE UN HOMBRE
QUE YA HABÍA SIDO LAVADO COMPLETAMENTE
Aún con la referencia del proceso de la vida espiritual: etapa 1 pecador, etapa 2 arrepentimiento, etapa 3 conocimiento del evangelio y llegar a ser justo, etapa 4 el pecado cometido después de haber sido justificado, etapa 5 arrepentimiento y reconciliación con Dios. Muchas personas saltan o ignoran algunas etapas. Pasan de la etapa 1, de pecador, directamente a la etapa 5 cuando el justo confiesa sus pecados y se arrepiente ante Dios, y así se esfuerzan por tener una buena relación con Dios. Esta persona ha puesto el techo antes que la base y está equivocada, por que no conoce las etapas de la vida espiritual.
En Juan 13 hay un diálogo entre Jesucristo y Pedro (Jesús lava los pies de los discípulos) Este pasaje muestra la ignorancia de Pedro. Pedro no entendía el corazón (la voluntad) de Jesús al querer lavarle sus pies. Por eso Jesús le dijo: “el que está limpio no necesita hacerlo nuevamente”.
Aquí se nos habla que el que ha sido lavado en la sangre de Jesús es limpiado de todo su pecado y por consiguiente justo y santo.
Cuando un justo peca, debe confesar su pecado, y esto significa lavarse solamente los pies para tener nuevamente la comunión con Dios. El lavarse los pies es solamente para los justos, pero muchas personas aún están en la etapa 1.
Cuando todo su cuerpo está sucio y sin haber pasado por la etapa 3, las personas quieren lavarse solamente los pies como en la etapa 5, ellos están arrepintiéndose y tratando de tener comunión con Dios con su propio esfuerzo. Aunque un pecador de la etapa 1 se arrepienta con todo su esfuerzo a la manera de la etapa 5, no podría ir al cielo, porque no ha pasado por el arrepentimiento de la etapa 2 y luego por la etapa 3. Pasando por la etapa del 1 al 3, es la única manera en que puede ir al cielo.
9. CUANDO DECIMOS QUE NO TENEMOS PECADO
1º Juan dice: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está con nosotros.” De acuerdo a esta palabra, si decimos que no tenemos pecado en la etapa 4 siendo justos nos engañamos a nosotros mismos. “No tengo pecado”, significa yo no he pecado, esto no lo hubiera podido decir David después de adulterar. Esta palabra, es para los santos que han pasado de la condición de pecador en la etapa 1 y pasando por la etapa 2-3, y han llegado a ser justos por la sangre de Jesucristo.
En 1 Juan 1:8 nos habla de las personas que ya han recibido la salvación (etapa 3). Sin embargo una persona que ya ha recibido la remisión de pecado y tiene una vida santa y justa no puede vivir sin pecar. Si alguien dice que no peca después de haber recibido la salvación, ciertamente no está en la verdad ni tampoco ha entendido el evangelio profundamente.
La persona que está segura de su salvación dice con mucha certeza: “soy justo y no tengo pecado” confiando en la sangre de Jesucristo, pero nunca podría decir: “me convertí en un justo que nunca peca”.
Las personas mal interpretan el versículo 9 porque confunden el concepto de la palabra justo. En la Biblia hay dos conceptos de la palabra justo. Uno de estos conceptos es el que nunca pecó y se refiere solamente a Jesús, pero el otro concepto de la palabra, sale muchas veces en la Biblia, si alguna persona dice: “no tengo pecado, soy justo como Jesús”, se está engañando.
Por eso la palabra dice en 1 Juan 1:8 “si decimos que no tenemos pecado...” esta palabra significa: “si decimos (un justo) no cometo pecados...” se estaría engañando. Por eso tenemos que entender, esta palabra es muy diferente a cuando se nos habla acerca de un hombre que es perdonado y naciendo de nuevo dice: “no tengo pecado”.
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros”. (1 Juan 1:9-10) “No hemos pecado” da a entender que nunca cometemos pecado y esto es muy diferente a la experiencia de poder decir “no tengo pecado”.
CÓMO VIVIR EN LUZ
En el libro de 1 Juan 2:1 se nos habla claramente a nosotros los hijos de Dios: “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis. Y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el padre, a Jesucristo el justo.” Dios quiere que nosotros no pequemos, porque cuando cometemos pecados quedamos en oscuridad, esto significa perder la comunión con Dios.
Si no tenemos la comunión con Dios no podemos madurar espiritualmente como cristiano.
La verdadera vida espiritual es tener una estrecha comunión con Dios, y caminar siempre con Él, para así poder llegar a tener frutos. Juan escribió esa carta para que los hijos de Dios salieran de la oscuridad, restauraran la comunión con Dios y tuvieran una vida llena de luz.
Los cristianos son salvos, y tienen un abogado que es Jesucristo. Este abogado está al lado de Dios para abogar por todos los cristianos salvos. Aunque somos cristianos tenemos un cuerpo frágil. Por esa razón podemos caer en pecado y quedar en oscuridad. Pero si confesamos nuestros pecados en el nombre de Jesucristo, podemos reconciliarnos con Dios y así salir de la oscuridad para tener una vida bendecida