El hombre de fe
Cuando vemos Hechos 16, podemos leer la historia de los apóstoles Pablo y Silas que fueron encarcelados en Filipos. Al comienzo ellos habían atravesado una serie de dificultades y problemas cuando fueron puestos en prisión. Sin embargo, la historia finaliza con las maravillosas obras de Dios dándole la salvación al carcelero de la prisión y a su familia, así como también estableciendo la iglesia de Filipos
AQUEL AL QUE DIOS HACE QUE LA SITUACIÓN PERTENEZCA A LA FE
Frecuentemente pienso y me cuestiono a mí mismo, ¨ ¿Como puede Dios hacer cosas tan preciosas en el corazón del apóstol Pablo?¨ La pregunta no es ¨ ¿Como puede Dios establecer tan preciosas obras en el apóstol Pablo?¨ sino ¨ ¿Como puede ser posible para Pablo poseer un corazón tal que alabe y agradezca a Dios en esa difícil situación?¨
Los ojos de la humanidad fueron alumbrados luego que Adán y Eva comieran del árbol de la ciencia del bien y del mal. Por cierto, aun cuando sus ojos fueron alumbrados para percibir las cosas materiales, también fueron oscurecidos para observar el mundo y el corazón de Dios. Esa es la razón por la cual las personas se alegran cuando tienen condiciones favorables y se entristecen cuando enfrentan dificultades en la realidad, en vez de alegrarse con la fe declarando, ¨Dios me ha dado la promesa y el trabajara para mi¨.
Simplemente ellos se entristecen cuando se encuentran con una situación triste y se alegran cuando se les presenta una situación feliz. En otras palabras, para alabar y agradecer a Dios, pensamos que primero deberían venir las condiciones favorables que nos conduzcan a hacer esto, ya que vivimos en el mundo de la realidad en el cual percibimos las cosas a través de nuestros ojos. Creemos que podemos alabar y glorificar a Dios solo cuando nos encontramos en un estado favorable. Así siempre estamos esperando que las condiciones favorables y las situaciones amables vengan.
De hecho, Dios desea que nos alegremos pero no por las buenas condiciones o las situaciones favorables. Dios nos dice que debemos alegrarnos y regocijarnos solo en Dios, no mirando las condiciones, en cualquiera que sea el estado en el que nos encontremos. Si poseemos la fe con la cual podemos mirar y confiar en Dios independientemente de la situación, entonces, desde ese momento Dios puede comenzar a trabajar en nuestro corazón. La Biblia dice que Dios cambia la situación y que por eso no hay algo grande o difícil para Él. Una vez tuve un dolor estomacal y ore a Dios por eso. Entonces pude recordar las palabras escritas en Marcos 11:24, ¨Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis y os vendrá¨. La Biblia me decía que debía creer que mi dolor estomacal ya había sido sanado. La realidad, no obstante, era que todavía tenía dolor estomacal y diarrea. Las palabras de la Biblia estaban diciendo, ¨No creas en la presente situación, sino confía solamente en que Dios trabajara en ti, y vive todos los días como si ya hubieras sido sanado¨. Si mi estomago estuviera bien, yo podría comer todos los alimentos sin restricción, como el kimchi, la pasta de soja y la carne, pero yo pensé que moriría si comía todas estas cosas.
Estaba atribulado y preocupado al comer tales cosas. Por eso volví a orar a Dios, ¨Si tú haces que me sienta bien entonces te creeré¨. Eso significaba que podría creer en Dios solo si veía que mi estomago había sido sanado. ¿Quien en este mundo no puede creer en Dios, luego de haber sido sanado de su enfermedad? Aun el que no tiene la fe puede decir que ha sido sanado al ver que su enfermedad ya no está. Todos pueden hacer eso. Por cierto, la Biblia nos está diciendo que debemos tener la fe en que Dios cambiara la situación sin importar las condiciones presentes que nuestros ojos ven. En otras palabras, el Señor siempre trabajara solo si tenemos la fe en que El obrara con poder para nosotros en cualquier circunstancia. Desde luego, nuestra gran desilusión es que en la realidad nuestra situación se ve más grande que Dios. Dios ha prometido trabajar, El oye nuestras oraciones y puede hacerlo todo, pero nuestro corazón no se ubica en el lugar en el que Dios puede cambiar la situación. Las situaciones actuales que son difíciles, las inminentes y dolorosas circunstancias y las duras pruebas siempre parecen ser más grandes que Dios. Ese es el porqué no vivimos con gozo, con un corazón agradecido a Dios, sino en desesperación y dolor poniendo nuestra atención solo en la situación.
Dios me decía que aunque estuviera en la situación en la que todavía tenía dolor en mi estomago, yo debía hacer las cosas que haría normalmente creyendo que ya estaba bien, ya que El me curaría de la enfermedad con su poder. Por algún tiempo, antes de aquellas palabras tuve un corazón vacilante pero finalmente pude poseer aquel corazón, ¨Yo creo en Dios ¿Como puede El mentir? Aun cuando la verdad es que el dolor en mi estomago persiste, Dios no me dejara morir, sino que la comida como el Kimchi y la pasta de soja me harán bien, y creyendo eso ya estoy bien¨.
Las palabras de Dios se quedaron en mi corazón. Hasta entonces yo siempre me alegraba y estaba feliz o me preocupaba y tenia dolor viendo las apariencias externas que me acontecían, pero en aquel momento especial, por primera vez en mi vida, me di cuenta que la promesa de Dios en mi corazón era más grande que la situación. Aunque mi estomago me dolía, creí que mi estomago estaba bien. Desde aquel día comencé a comer como una persona normal, comiendo kimchi como solía hacerlo. Esa mañana después de haber comido, inmediatamente me dirigí al baño y sufrí por los dolores estomacales. Al almuerzo todo sucedió igual. Sin embargo, a la mañana siguiente Dios me sano tal como El lo había prometido. Desde entonces hasta ahora he estado muy saludable por la gracia de Dios.
EL MOMENTO EN EL QUE DIOS TRABAJA
Cuando el apóstol Pablo estaba predicando el evangelio en Filipos, una muchacha poseída con un espíritu de adivinación le seguía todo el día dando voces: ¨Estos hombres son siervos del Dios altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación¨. Esta mujer se presentaba cada vez que el apóstol Pablo trataba de predicar el evangelio, la cual desagrado a Pablo tanto, que él tuvo que hacer salir de ella al espíritu inmundo en el nombre de Jesús. Así la mujer se restableció y regreso sana a su casa. Ella era sierva de uno al que cierto día le llego la noticia de que ella había sido sanada, que estaba limpia de aquel espíritu inmundo. Esa era una buena noticia por la cual su amo debió haberse alegrado y estar agradecido. Pero sucedió que el amo se enojo porque ella nunca más podría darle ganancia y por esto prendió a Pablo y a Silas y los llevo al foro para acusarles ante las autoridades diciendo: ¨Estos hombres siendo judíos alborotan nuestra ciudad y enseñan costumbres que no nos es lícito recibir ni hacer pues somos romanos¨. Ellos pusieron en litigio a Pablo y a Silas, y la multitud se levanto también a acusarles. Así las autoridades los tomaron y les rasgaron las ropas a Pablo y a Silas y les azotaron con varas. Después de mucho azotarles, los encarcelaron, los encadenaron a los cepos y pusieron guardias que los custodiasen. Todo lo que el apóstol Pablo y Silas encontraron en Filipos fueron dificultades, dolor y penas. En relación a esto, podemos encontrar las palabras en Hechos 16:25 ¨Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios, y los presos los oían¨. Hasta el versículo 24 de este capítulo, Pablo continuamente tenía todas las penas y dificultades. Habiendo sido muy azotados con varas, sus cuerpos estaban completamente heridos y sangraban por todas partes. Estando en el calabozo de más adentro y con sus manos y pies atados al cepo, ellos aparentemente no tenían ninguna esperanza, ya que no sabían cuando serian libres. Pero parecía como si Pablo y Silas no hubieran recibido aquellos severos azotes y sino que solo hubieran regresado a medianoche.
Pablo y Silas debieron haberse sentado y comenzado a desesperarse, tener angustia y preocupación, pero ellos se levantaron y en cambio oraron y alabaron a Dios. Oyéndolos, los presos pudieron haber pensado, ¨Ellos fueron golpeados severamente y no seria extraño que estuvieran mal. Pero ellos perdieron el juicio. Ellos parecen estar bien y sanos¨. Todos pudieron haber tenido pensamientos de esa clase. ¿Por que el apóstol Pablo podía alabar y agradecer a Dios estando en semejante condición? El común de las personas debería quejarse, tener murmuración y estar desilusionado si enfrentaran ese tipo de situaciones.
Lo que es importante es el hecho de que todo aquel corazón que se queja, murmura y se desilusiona es de Satanás, mientras que el corazón que ora, alaba y agradece proviene de Dios. El apóstol Pablo no le dio la oportunidad de trabajar a Satanás sino a Dios. El apóstol Pablo lleno su corazón de Dios, así el pudo cantar y glorificar a Dios en tales circunstancias. Con el corazón lleno de Jesús y la fe en El, la situación que tenía que enfrentar ya no era más un problema para él. Estando lleno de la fe en Jesús, no de la dificultad, el Señor puede comenzar a trabajar en su corazón.
Hasta el versículo 24 el apóstol Pablo experimento continuamente dificultades, pero después, en el versículo 25 Pablo y Silas oraban y alababan, y Dios quien estaba vivo dentro de Pablo comenzó a trabajar desde el versículo 26. De repente sucedió un terremoto, el cual sacudió los cimientos de la cárcel y se abrieron todas las puertas y las cadenas de los prisioneros se rompieron. Sin embargo, ningún prisionero huyo. Al ver todas las puertas de la prisión abiertas, el carcelero pensó que todos los prisioneros habían huido, por eso tomo su espada para suicidarse. En aquel momento Pablo clamo a gran voz, ¨No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí¨. El carcelero temblando con temor, se arrodillo a los pies de Pablo y Silas, y pregunto: ¨ ¿Que debo hacer para ser salvo?¨, ¨Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo, tú y tu casa¨, le respondieron.
El apóstol Pablo predico las palabras del Señor a aquel hombre y a todos los que estaban en su casa, recibiendo todos ellos la salvación. El guardia llevo a Pablo y a Silas y lavo sus heridas y después él y su familia fueron bautizados. El capítulo 16 de Hechos finaliza con todos estos sucesos, y la puerta de la prisión fue abierta y Pablo salió de ella.
Cuando nos encontramos con dificultades y situaciones dolorosas, nos gustaría alabar a Dios solo cuando El disipe inmediatamente tales circunstancias con su gracia. Por cierto, cuando miramos la Biblia, Pablo no actuó de esta forma. Hasta el versículo 24 Pablo continuamente tenía todas las dificultades. El fue azotado, encarcelado y escarnecido, sin embargo, en tal situación el oro y glorifico a Dios.
En Juan 8 una mujer fue sorprendida en adulterio y estuvo a punto de ser apedreada cuando se encontró con Jesús. Justo antes de encontrarse con Jesús ella estaba siendo pateada y arrastrada al valle en el que sería apedreada. Desde el mismo momento en el que la mujer con tal desespero se encontró con Jesús, todos sus problemas desaparecieron en una forma que nunca había imaginado. Jesús tuvo que despedir a todos los que iban a apedrearla y le concedió Su gracia a ella para que así pudiera regresar segura a su casa, con gozo y con un corazón agradecido. La única razón por la que ella pudo volver a vivir, fue porque ella se encontró con Jesús. Cuando nos sentimos tristes, cuando estamos en dificultad y cuando nos encontramos con situaciones dolorosas, Jesús puede poner su mano en todo si solamente nuestro corazón está lleno de Él. Si tenemos la fe en nuestro corazón para confiar en Jesús, el resolverá fácilmente todos nuestros problemas. No obstante, ante la situación difícil, nosotros nos llenamos de tristeza, dolor, desespero y quejas. Esa es la razón por la que nuestro Dios no puede trabajar en nuestro corazón. Aun cuando tenemos las cosas que nos hacen estar desilusionados, tristes y con dolor, todas estas cosas solamente son la situación. Ya que Dios tiene el poder para cambiar todas aquellas situaciones, nosotros deberíamos enfocarnos no en las circunstancias, sino en Dios que puede cambiarlas.
Solo si agradecemos, alabamos y glorificamos a Dios que nos permite tales situaciones, entonces Dios seguramente resolverá todos los problemas y nos permitirá vestirnos de su gracia. La Biblia nos dice que ignoremos la situación, cualquiera que esta sea y a cambio tengamos la fe en que Dios la cambiara. Nosotros somos capaces de glorificar a Dios solo cuando las circunstancias nos son favorables. Nosotros podemos regocijarnos solo cuando todas las cosas llegan a ser hermosas y las condiciones de gozo se levantan. Por cierto, Dios nos dice que deberíamos abrir nuestros ojos espirituales para ver a nuestro amado Señor que trabajara en nosotros independientemente de las situaciones y las circunstancias que se presentan ante nuestros ojos. A muchas personas les he predicado el evangelio de que Jesús murió en la cruz por nosotros. Cuando predico el evangelio sobre nuestro Señor que murió en la cruz derramando su sangre para limpiar todos nuestros pecados como blanca nieve, las personas oyen la historia y mueven sus cabezas diciendo, ¨Esto realmente es así¨. Así que yo quiero preguntarles, ¨ ¿Han sido limpiados todos los pecados en su corazón?¨ Entonces con frecuencia les oigo responder ¨No, todavía tengo muchos pecados en mi corazón¨. Las personas responden a la pregunta no mirando la obra hecha por el Señor, ni la promesa hecha por El, sino su propia imagen y su propia situación.
Cuando yo me miro, naturalmente yo soy un hombre malo y un sucio pecador porque estoy pecando y haciendo cosas malas cada día, pero si miro a Jesús quien murió en la cruz por mí, no puedo ser más un pecador porque El limpio todos mis pecados para siempre. Así, las personas no prestan atención a la promesa y a las palabras del Señor quien murió en la cruz por sus pecados.
Ese es el porqué la vida que comete pecados visibles a nuestros ojos carnales es mucho más poderosa en sus corazones. De acuerdo con esto, ellos tienen su corazón siempre en el pecado diciendo, ¨Soy pecador¨.
Dios quiere que no solo abramos nuestros ojos de la carne a lo que podemos ver el mundo material sino que también quiere que podamos percibirle a Él. El desea cambiar nuestro corazón en uno que cree en las palabras de la promesa de Dios en cualquier situación. Si nuestro corazón cree en la promesa de Dios en el sentido correcto, sin hacer caso de la situación, entonces desde ese momento la obra de Dios comienza. Cuando queremos creer en la promesa de Dios solo cuando las situaciones favorables llegan a la realidad, entonces el trabajo de Dios se encuentra lejos de nosotros.
Si vemos nuestra propia imagen y miramos a Jesucristo quien murió en la cruz por nosotros, entonces podemos creer y decir que nuestros pecados fueron perdonados en la cruz. Así, aun cuando en la situación nosotros somos hombres malos que pecamos a diario, podemos decir que somos justos ante el Señor quien limpio todos nuestros pecados.
Conociendo muy bien este hecho, Satanás nos dirige para que abramos muy bien nuestros ojos a las cosas materiales del mundo, para que no veamos la promesa de Dios. El hace que abramos los ojos para que podamos ver solo la situación y nos hace creer que la situación es la realidad. No obstante, Dios continuamente nos está diciendo, ¨No mires a la situación sino a Dios quien la puede cambiar fácilmente¨. Si ponemos nuestra vista en la promesa y llenamos nuestro corazón con fe, confiando en la promesa, entonces Dios comienza a trabajar.
Así como las puertas de la prisión fueron abiertas y la iglesia de Filipos después fue establecida, podemos ver las obras de Dios que fueron cumplidas con muchas personas que recibieron la salvación. Pablo estando en la prisión de Filipos alabo a Dios, pero no por causa de la situación. El alabo al Señor mirando a Dios que le salvaría de la prisión con Su poder.
El apóstol Pablo no era un hombre que tuviese tal fe desde el principio. Dios le guio para que llegara a ser un hombre así. De la misma manera, hoy Dios nos está guiando a experimentarle a El mismo, quien fácilmente nos cambiara a través de la fe en Dios y en sus promesas reveladas en la Biblia, independientemente de cualquier circunstancia adversa. Las palabras de Dios y el Espíritu Santo están trabajando ahora dentro de nosotros para hacernos hombres de fe como el apóstol Pablo. Si podemos poseer la fe confiando en las palabras de la promesa, Dios trabajara de acuerdo a la fe y fácilmente cambiara nuestra situación. Así, por medio de estas palabras de promesa, entenderemos el hecho de que Dios no tendrá en vano la alabanza de nuestra boca.